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17 de May de 2022

Nacional

Escasez de médicos, ¿ficción o realidad?

La falta de doctores es un problema de vieja data, aseguran médicos que dirigen las facultades de Medicina. En 2001, el entonces ministr...

La falta de doctores es un problema de vieja data, aseguran médicos que dirigen las facultades de Medicina. En 2001, el entonces ministro de Salud, Fernando Gracia, recuerda que hizo una convocatoria para contratar a extranjeros.

Ese año se ofrecieron las vacantes a los nacionales. Al no presentarse ningún aspirante se recurrió a profesionales de países vecinos. Este modelo de contratación no ha variado mucho. ‘No recuerdo cuántos queríamos traer, lo que sí recuerdo era que era bien marcada la necesidad, especialmente para las zonas apartadas’, comenta Gracia, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología (Ulacit).

Estas convocatorias para brindar la atención en los hospitales de las cabeceras de provincia y en los centros de salud han sido reiterativas durante las últimas administraciones.

El exministro Franklin Vergara, en 2011, contrató a 22 especialistas extranjeros. La meta de Vergara era ocupar un centenar de vacantes con estos galenos.

LO QUE RECOMIENDA LA OMS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda 25 galenos para 100 mil habitantes. Es decir, que a cada galeno le correspondan 4 mil pacientes.

Al aplicar la recomendación de la OMS, queda así: 25 médicos por cada 100 mil habitantes. Por cada millón se necesitan 250. Para los 3.5 millones de habitantes se requerirían 870 médicos.

Tomando en cuenta que en 2011 la cifra más actualizada de la Contraloría General de la República y la que recomienda el MINSA, hay 5,551 galenos contratados entre el Ministerio de Salud (MINSA) y la Caja de Seguro Social (CSS). Si restamos la cantidad de profesionales contratados menos la cantidad recomendada, hay un excedente de 4,681 médicos.

‘SE NECESITAN MÉDICOS’

El MINSA publicó una convocatoria para contratar a 400 especialistas extranjeros que asignará a los hospitales provinciales.

Según los registros de la Contraloría General de la República que ha memorizado Gracia, en las zonas urbanas hay 38 médicos por cada 100 mil habitantes y en las comarcas, solo tres.

‘Globalmente, vemos que estamos por encima de lo que dice la OMS, pero en las áreas apartadas estamos mal’, sostiene.

‘Se necesitan 190 médicos generales y 210 especialistas, 400 en total’, anunció recientemente el ministro Javier Díaz. El salario que ofrece Díaz es $1,556 para los médicos generales y $1,908 para los especialistas. A este ingreso hay que sumarle los turnos presenciales que rea lizan después de las jornadas diarias, que serán de $150.

‘Durante mi administración solo se permitía contratar por un año. Nadie iba a dejar su país para adentrarse en una zona rural, lejos de su familia. Tuvimos pocos interesados. Ahora se propone renovación del contrato y las condiciones económicas de muchos países son distintas’, dice Gracia.

Con este panorama, cualquiera pensaría que ya los panameños no se interesan por estudiar medicina. Sin embargo, cuando se revisan los números de los aspirantes a la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá (UP) la situación es totalmente distinta.

Durante los últimos años, cerca de 2 mil bachilleres se pelean los 280 cupos de nuevo ingreso de la UP. Este caudal de jóvenes que se entusiasman con esta profesión no es nuevo. En 1966 ingresaron 400 estudiantes a premedicina. En ese entonces se hacían tres años de este curso preparatorio. Al final de este periodo, solo diez lograron ingresar a la facultad. Uno de ellos era Enrique Mendoza, recién regresado del Instituto Nacional.

Mendoza, hijo de un obrero que devengaba 20 dólares quincenales, hoy, desde el sillón del decanato de la Facultad de Medicina, cuenta la historia de la formación de médicos en Panamá como si recitara un poema.

En primera instancia, recalca el decano, la falta de personal especializado en los hospitales es un problema mundial que sufren los países pobres y los ricos.

Cuenta que aunque han mantenido la misma cantidad de cupos para nuevos estudiantes, la UP ha cumplido con la responsabilidad que le han dado desde 1951, cuando fue inaugurada oficialmente la facultad.

‘Hemos graduado cerca de 5 mil médicos en estos 62 años. Anualmente se titulan 150 nuevos doctores’, celebra Mendoza.

DE 140 CUPOS BAJARÁN A 100

Ante la demanda de personal médico, una de las soluciones posibles hubiese sido ampliar la Facultad de Medicina para permitir más estudiantes. Sobre este planteamiento, el doctor Mendoza enumera cuatro puntos que no se lo hubiesen permitido: ‘no tenemos suficientes salones, no tenemos suficientes laboratorios, no tenemos suficientes equipos ni material docente y no tenemos suficientes profesores. Somos una facultad del siglo pasado’.

Gustavo García de Paredes, rector de la UP, asegura que ha destinado una suma millonaria a la Facultad de Medicina durante los últimos años.

‘Hemos rehabilitado el edificio que tenemos en el Hospital Santo Tomás y construimos una torre adjunta donde funciona la facultad. Ahora tenemos más espacio, lo que ocurre es que se han creado nuevas carreras cortas en el área de la salud’, explica García de Paredes.

Sobre la razón por la que no gestionó la construcción de una nueva sede para la formación del personal de salud, García de Paredes dice que los recursos de la UP son limitados. El presupuesto de esta casa de estudios para este año es de $177,321,100.

El decano advierte, por las razones mencionadas, que bajarán de 280 a 200 los cupos para nuevo ingreso hasta que se tenga una nueva sede. Esta decisión de la UP podría agravar la falta de médicos para las zonas apartadas. Aquí Mendoza expone una nueva variable en la ‘escasez de médicos’ que enfrentan las autoridades: ¿cómo lograr la redistribución del personal médico?, ¿cómo garantizar la salud sin importar dónde viva la población?

Félix Bonilla, asesor del ministro Díaz, sostiene que la redistribución se garantizará cuando regresen del extranjero los médicos que enviarán a especializarse.

‘Se está gestionando el entrenamiento en las nueve especialidades que necesitamos en otros países. A estos médicos generales se les dará una licencia con sueldo para que se especialicen. Al regresar, quienes no acepten ir a provincias deberán pagar el doble de la inversión’, asegura Bonilla.

Gracia estima que en Panamá se gradúan 250 médicos al año, sin contar los que estudian en el extranjero. Si se toma la proyección que tenemos actualmente, donde más de la mitad de los galenos que hay en el país son especialistas. 125 de los recién graduados concursarán por las plazas de residencia para especialistas del MINSA.

¿Cuántas plazas se abren para formar a los nuevos especialistas que atenderán a los habitantes de las comarcas y los de las zonas de difícil acceso? El profesor Mendoza dice que en los últimos años la CSS y el MINSA han incrementado las plazas para las residencias. ‘Antes eran 100, ahora son entre 200 y 300’.

El decano saca cuentas y dice que si todos los años ingresan 300 médicos generales a las residencias en los hospitales docentes, en diez años tendemos 3,000 nuevos especialistas. Pero, ¿qué nos garantiza que estos galenos no se queden engrosando la cantidad de doctores que hay en las zonas urbanas?

Mendoza y Gracia dicen que es tarea del MINSA lograr esta redistribución. Aquí, los galenos recomiendan copiar el modelo de otros países que padecían esta misma inequidad. En Brasil, cuenta Mendoza, se hizo una reforma y se aumentó el salario a los médicos generales. ‘Con ese cambio se fortaleció la atención primaria’.

En Panamá, menciona Gracia, los médicos generales y los especialistas en los hospitales y centros de salud del MINSA devengan el mismo salario. ‘Puede que sea por solidaridad, porque su labor es muy importante’.

En la práctica de la medicina privada, los números cambian considerablemen te. Franklin Vergara aseguraba a pocos días de ocupar el cargo de ministro de Salud que ganaba $14,000 mensuales como médico institucional y privado. Como titular de la cartera de Salud le correspondían $7,000 al mes.

‘IDEA EXTRAORDINARIA, PERO NO HABÍA PRESUPUESTO’

Para 2009 se anunció la apertura del primer hospital docente. El centro hospitalario, de segundo nivel de atención, sería administrado por la Universidad de Panamá y se llamaba Hospital Regional 24 de Di ciembre. En ese entonces, esta estructura tenía 75 dormitorios para médicos y el presidente de la República, Ricardo Martinelli, dio la orden durante un recorrido que se aumentaran a 100.

‘La idea era extraordinaria’, dice Gracia. ‘Lo malo es que la Universidad de Panamá no tiene recursos para administrar un hospital. No estábamos preparados para eso, así que hubo que cederlo’.

Si el proyecto se hubiese puesto en marcha, y tomando en cuenta que algunas residencias toman tres y cuatro años, en estos mo mentos la realidad pudiese ser otra, sobre todo cuando los hospitales docentes que tradicionalmente se han utilizado para la formación de los especialistas están limitados.

‘En el Complejo y el Santo Tomás, donde se forman los patólogos, solo hay dos plazas disponibles por año. Estamos muy limitados en algunas especialidades. En estos momentos estamos pensando en enviar a médicos a realizar las residencias en países como Brasil, México y Latinoamérica’, relata Mendoza.

La solución a la vista de los problemas de la Facultad de Medicina de la UP es la Ciudad Hospitalaria de la CSS. Allá se construirá la nueva sede de la facultad. ‘En dos o tres años, cuando nos hayamos mudado, volveremos a ofrecer los 280 cupos para nuevo ingreso’, dice Mendoza, con su tono de voz de declamador.

‘Es la inversión en materia de infraestructura más importante de la región. Nos han asignado 5.5 hectáreas para la facultad. Ya tenemos los planos’, relata el docente.

Mientras el proyecto se concluya, las carencias en la Facultad de Medicina abonarán el floreciente negocio de formar médicos en las universidades privadas.

Espere mañana cuánto cuesta ser médico.