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26 de Nov de 2020

Nacional

Millones para matar mosquitos

PANAMÁ. Con $10 millones se puede construir y equipar un Centro de Atención Primaria de Salud Innovadora (Minsa-Capsi) y sobran $4 millo...

PANAMÁ. Con $10 millones se puede construir y equipar un Centro de Atención Primaria de Salud Innovadora (Minsa-Capsi) y sobran $4 millones.

Con $10 millones se puede costear un poco más de un tercio del costo de un hospital de segundo nivel como el de Bocas del Toro.

Los $10 millones que invierte el Ministerio de Salud (MINSA) al año en la prevención del dengue, de la malaria y del virus hanta no han logrado evitar las muertes.

¿Por qué no se toma conciencia de estas enfermedades —que llevan a la muerte—, que podrían evitarse con normas básicas de higiene en el hogar y en la comunidad?

Esta respuesta ni siquiera el MINSA la conoce. La capital, donde se tiene acceso a las campañas de prevención, es un foco de contaminación del vector.

La situación del dengue es diferente, más fácil de erradicar, si se compara con el hanta virus, que es transmitido por una rata que baja hasta las zonas pobladas en busca de alimentos y agua. En los poblados donde se han detectado casos y muertes por este virus la información es escasa, por las distancias donde residen estos moradores.

LA CULTURA DE CIERTOS PANAMEÑOS

Durante los últimos años, el final de la estación lluviosa trae consigo la advertencia de peligro, un riesgo que se encuentra dentro y fuera de las viviendas.

A principios de este año, cuando Salud registró la primera muerte por dengue, las primeras recomendaciones del ministro de Salud, Javier Díaz, fue que eliminaran el agua de los recipientes, de las latas, los floreros, las llantas, etc., que son reservorios de las larvas del mosquito.

Esta recomendación fue acompañada de operativos de fumigación y de explicaciones, casa a casa, de cómo erradicar el mosquito. Salarios del personal de control de vectores, alquiler de autos, productos químicos y capacitación son algunos de los servicios que se tienen que contratar con urgencia en todas las direcciones regionales de Salud.

Con todo este despliegue de funcionarios por las comunidades, dos semanas después los registros de infectación se duplicaron.

En la semana se contabilizaron 3,050 reservorios del Aedes aegypti. El ministro Díaz piensa que esto ocurre porque el mecanismo de las multas por tener criaderos no es cumplido.

Las sanciones —que van desde los $5 hasta los $5,000— están en la ley, pero las personas multadas no pagan los montos, dice el funcionario Díaz, que analiza la forma de cambiar este sistema de penalización.

Este año, agrega el médico, se han visitado 600 mil casas. En estas viviendas inspeccionadas por personal del MINSA se detectaron 12 mil criaderos.

Este índice de infestación le preocupa al ministro Díaz, porque lo traduce en que a la población no le interesa el peligro del dengue.

‘Es imposible que podamos revisar todas las casas. La gente piensa que el problema es solo nuestro’, lamenta el cirujano.

EL VERANO Y EL HANTA

El año pasado, una señora del sur de Soná, Veraguas, se trasladó a otra comunidad a ganarse unos dólares cosechando frijoles y contrajo el virus en la finca. Murió a los pocos días.

Aunque el MINSA entrega las trampas para los ratones en Herrera, Los Santos y Veraguas, las provincias con más casos reportados, tampoco se podría lograr la muerte de todas las ratas.

Aquí, se apela otra vez a la conciencia de los moradores: limpiar las residencias.