13 de Ago de 2022

Nacional

El museo fantasma de la CSS

La Caja invirtió $125 mil en la adecuación de una casa en Amador con el fin de convertirla en un museo histórico, pero según el MP nunca se hizo

Un complejo residencial de lujo, ubicado en la Calzada de Amador y en estado de abandono, refleja, según el Ministerio Público, la magnitud del peculado y de las malas inversiones del dinero de la Caja de Seguro Social (CSS), institución que, curiosamente, está a las puertas de un déficit.

Se trata de un juego de mansiones construidas por las autoridades de la Zona del Canal de Panamá, traspasadas a la CSS en 2002. Diez años después, en 2012, la administración de la CSS ordenó que fueran acondicionadas para un museo temporal.

De las arcas del Estado salieron $125,739.17 para la remodelación y la adecuación de las líneas de plomería de la casa 412 ABCD, donde la seguridad social instalaría su centro cultural.

No obstante, en la vista fiscal 441 de diciembre pasado, que concluye una investigación contra siete personas por el delito de peculado contra la CSS, la fiscal Lizzett Chevalier insistió en que se trató de un gasto ‘infructuoso’.

Los trabajos nunca concluyeron, destaca el documento judicial al que tuvo acceso La Estrella de Panamá . ‘El edificio está vacío’, contó un celador de la zona en la que se ubica la estructura.

En julio de 2012, la CSS lanzó una licitación para el desmantelamiento de la finca, a la que se presentó sólo la compañía Logitransa. Costó $28,900 —apenas $200 menos que el precio de referencia— e incluía, según documentación del portal oficial PanamáCompra, la demolición del primer alto y de las estructuras de la planta baja, adecuar los ductos del acondicionador de aire, sanear la fibra de vidrio y la plomería de los baños.

LA ‘BAJA’ INVERSIÓN

La contratación estipulaba, además, la limpieza del sótano y de las escaleras con madera integral, trabajos que quedaron pendientes.

La vista fiscal constata que el 16 de enero de 2013, en un correo dirigido a Doris Arias, secretaria General de la CSS, el entonces director Guillermo Sáez Llorens ordenó la suspensión, ‘de inmediato’, de la remodelación de la estructura que serviría de museo (aunque se refiere a ella como ‘la casa en Clayton’) y ‘la inversión de dinero adicional en esto’.

Fue una extraña suspensión que antecedió a un agresivo proyecto inmobiliario que rellenaría la costa de Amador y la uniría con la costosa Cinta Costera III, cerca el Casco Viejo, que el gobierno de Martinelli encargó a la brasileña Odebretch por $782 millones.

El museo debía estar listo a mediados de 2013 y, según explicó el propio Sáez Llorens en una rendición de cuentas a las unidades ejecutoras de la CSS en 2011, estaría a cargo de la Secretaría General.

‘Es una inversión baja’, reconoció Doris Arias al diario Crítica , en enero de 2013. La CSS tenía que pedir al Estado el traspaso de una serie de equipos médicos utilizados desde 1941, que serían puestos en exhibición.

Era la historia de la CSS, según los funcionarios de esta entidad. Pero, para el Ministerio Público, era más bien una historia de corrupción.

DE INVERSIÓN A GASTO

El economista Juan Jované se dice extrañado de que entre los planes de la institución estuviera el acondicionamiento de un museo. Fue él quien recibió los edificios de la fenecida Autoridad de la Región Interoceánica, un aporte del Estado al fondo de jubilaciones.

‘Eso era para enriquecer el patrimonio de la entidad, no para empobrecerlo’, aseguró. ‘No tiene sentido que se hiciera allí un museo’.

Pero para Sáez Llorens no era más que una de un grupo de propiedades de 13.5 hectáreas en Amador.

Aún así, Roger Barés, vocero de los pacientes de la Caja del Seguro Social, sostiene que se trató de uno de los tantos malgastos de dinero de la CSS en los últimos años. ‘Cuántos hoteles de lujo no pagó la CSS en Panamá y David cada dos o tres meses, para los directivos’, dijo.

Jované y Barés pidieron una ‘investigación profunda’.

La nueva administración asegura no tener idea de los planes que había para el museo fantasma de Amador.