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15 de Nov de 2019

Nacional

El lucrativo negocio del agua

Ante las crecientes dudas sobre la calidad del agua de grifo, los panameños recurren, cada vez en mayor número al agua embotellada

El lucrativo negocio del agua

El negocio del agua embotellada ha ido ganando terreno en los últimos años. Actualmente, se venden en el mercado panameño unas sesenta marcas de agua. Todas presumen de ser la ‘más pura’.

Pero, en el afán de aumentar su cuota de mercado, las empresas comercializadoras pueden caer en la tentación de cruzar la delgada y peligrosa línea que divide la realidad de la publicidad engañosa.

La oferta de agua embotellada propone a los consumidores dos tipos de producto: agua purificada y agua mineral.

La primera, consiste claramente en agua de grifo pasada por un proceso de filtración adicional; la segunda proviene de manantiales que manan del subsuelo.

En ambos casos, la calidad del agua debería ser la mejor, pero existen diferencias en el contenido nutricional y mineral.

A diferencia del agua de manantial, el agua purificada posee niveles bajos o casi nulos de floruro, a pesar de que las fuentes de donde se extrae suelen ser ricas en este mineral. Además, tiene los niveles máximos aceptables de unidades formadoras de colonias (UFC), valor que indica el grado de contaminación microbiológica de un medio.

REGULACIONES

En el país, el principal responsable de estudiar la calidad del agua envasada es el Ministerio de Salud (Minsa). El monitoreo se hace de forma semanal, de acuerdo con la directora de Protección de Alimentos del Minsa, Anarella Jaén.

Aleatoriamente, funcionarios de esta dirección acuden a un supermercado cualquiera, donde eligen tres marcas de agua embotellada nacional y otras tres importadas. Tres o cuatro días después, los químicos del laboratorio estatal deben presentar un informe de las condiciones del producto.

‘La calidad de estas aguas ha mejorado mucho. Antes, teníamos que retirar lotes de manera muy frecuente, ahora, los estándares son más respetados’, indica Jaén.

Los parámetros de estudio para estas aguas envasadas están recgistrados en la norma Copanit 77-2007, que enumera una amplia lista de químicos, bacterias y plaguicidas que pueden estar presentes en el agua sin hacerle daño al ser humano. (Infografía).

Pero, ‘ la situación de análisis no es fácil con recursos limitados’, ha dicho la encargada de la seguridad de los alimentos de consumo humano del Minsa.

Los recursos con los que cuenta el ministerio para monitorear la calidad del agua provienen de la renovación de los registros sanitarios de las marcas de agua nacionales, cuyo costo es de $300 cada cinco años. Las marcas de agua envasada importadas son responsabilidad de la Autoridad Panameña de Seguridad de Alimentos (AUPSA).

Otro de los laboratorios que realiza estudios a estas aguas envasadas es el Instituto Especializado de Análisis de la Universidad de Panamá.

Hace dos meses, este instituto inició una investigación masiva de cada una de las marcas de agua registradas en el país.

‘Hasta el momento, el análisis ha logrado detectar una calidad moderada’, dijo el director de este Instituto, Vasco Duke, quien alega que no puede dar todavía una valoración final porque el estudio no ha concluido. Sin embargo, se atreve a decir que estas aguas requieren de mayor cuidado.

‘Las hemos estudiado una a una. En términos generales, la calidad es moderada, pero podría ser mejor’, apunta Duke.

De acuerdo con Duke, las mayores debilidades las tienen las aguas envasadas importadas.

‘Los contaminantes no superan los límites de lo aceptable, pero están cerca del tope’, indica.

Esta situación no ocurre con las aguas minerales y purificadas nacionales -especifica- y esto lo atribuye a la doble filtración a la que son sometidas antes de su empaque.

EXPORTACIÓN

En Panamá, unas 125 fuentes de agua de manantial abastecen a las compañías nacionales de agua envasada.

Una de estas fuentes (la más cercana a la ciudad capital) está ubicada en la región de Cerro Azul, al Este de la ciudad.

De esta fuente, se extraen semanalmente cerca de 1,200 cajas de agua, lo que equivale a 500 litros de agua de manantial al final de la semana.

Según algunos estudios, esta agua es incorrupta, debido al nulo contacto con la superficie y los contaminantes del aire. Esta agua es exportada en pequeñas cantidades a los Estados Unidos y Canadá.

Otra fuente -de la que se extrae una cantidad similar- está ubicada en el distrito de Capira, en una región llamada Valdeza, situada al suroeste de este distrito, la cual también se ha reportado apta para la exportación.

Por el momento, se tiene registro de que, en al menos 48 países del mundo, se consume agua extraída de manantiales panameños.

Otras compañías nacionales ligadas al sector cervecero han detectado este nicho en el mercado; sin embargo, la oferta de estas se enfoca en el agua purificada.

El negocio para Panamá es, al parecer, bastante lucrativo: la Contraloría General de la República indica que se importan anualmente 6.5 millones de galones de agua envasada y se consumen cerca de 61 millones de galones. En total, la facturación anual de este producto ronda los $20 millones.

Al final del camino, cualquiera que sea el resultado de los monitoreos del Minsa o las investigaciones del IEA, es un hecho que la venta de agua embotellada es un negocio de grandes números, cuyo destinatario final es el ser humano.

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‘ La calidad del agua nacional envasada ha mejorado mucho. Antes, teníamos que retirar lotes de manera muy frecuente; ahora, los estándares son más respetados’,

ANARELLA JAÉN

DIRECTORA DE LA PROTECCIÓN DE ALIMENTOS

‘ Hasta el momento, hemos detectado que el agua envasada tiene una calidad moderada. Creemos que podría ser mejor’,

VASCO DUKE

DIRECTOR DEL INSTITUTO ESPECIALIZADO DE ANÁLISIS DE LA UP