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02 de Dec de 2020

Nacional

Dos de cada diez panameños han sido víctima de la delincuencia

Un informe de la CCIAP revela que la mayoría de la gente teme por su seguridad: el 19% de los ciudadanos fue víctima de la criminalidad

La percepción de inseguridad ciudadana aumenta casi al mismo ritmo que, según el gobierno, disminuye el número de pandilleros. Si los datos oficiales no fallan, el número de personas que han abandonado estas organizaciones representa el 66% de la gente que se sumó a bandas el año pasado.

Este fenómeno de temor generalizado es producto de un ‘trauma en la población', dice Rodolfo Aguilera, ministro de Seguridad Pública (Minseg). Según él, el problema se originó entre los años 2007 y 2012, cuando los niveles delincuenciales se cuadruplicaron y las pandillas o bandas aumentaron su influencia.

Los registros del Sistema Integrado de Estadística Criminales (SIEC) del Minseg indican que en ese periodo, el número de pandilleros creció de 1,385 a unos 7,500, entre niños, adolescentes y adultos.

Los pandilleros estaban concentrados, en ese momento, en la Ciudad de Panamá, pero las luchas por territorios los desplazaron hacia los distritos de San Miguelito, Chepo, Arraiján, Capira, La Chorrera y David.

EXTRAÑA BALANZA

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en la región Panamá figura entre los países más tranquilos pero es uno de los que menos invierte en materia de seguridad pública y prevención de la delincuencia.

El PNUD aseguró en el reporte ‘Índice de Paz Global', publicado este año, que para 2013, unas 355 pandillas organizadas operaban en el territorio nacional y que el gobierno del expresidente Ricardo Martinelli había invertido el 7,4% del Producto Interno Bruto para tratar de neutralizar las operaciones de estos grupos.

Esta inversión representa cerca de $4,500 millones, dinero que no fue suficiente para cambiar la percepción de la ciudadanía, que se dice más insegura y desconfiada de la labor de las autoridades gubernamentales en la protección de su integfridad.

LA PRIMERA AMNISTÍA

El 1 de julio de 2014, durante la ceremonia de toma de posesión, el presidente Juan Carlos Varela declaró una amnistía de 30 días para que los delincuentes dejaran las armas y se enfilaran en un proyecto de reinserción social denominado barrios seguros.

A juicio del Minseg, la acogida fue ‘positiva'. Para el próximo año se invertirán $1.9 millones en el programa.

Con este dinero el gobierno busca poder reducir la tasa de homicidios a 9 asesinatos por cada 100 mil habitantes en los próximos 24 meses.

Sin embargo las muertes violentas no es lo que preocupa la ciudadanía, sino los robos simples y la violencia doméstica, según lo ha reflejado el último estudio del Observatorio de Seguridad de la Cámara de Comercio Agricultura e Industrias de Panamá (CCAIP)

La III encuesta de victimización elaborada por el Observatorio de Seguridad de la CCAIP ha revelado que al menos el 19% de la población fue víctima de algún delito el año pasado, y que según los registros del SIEC, el 31% de estos crímenes se refieren a hurto simple, el 25% a violencia doméstica y solo un 1% a homicidios.

Herrera y Bocas del Toro, conocidas históricamente como tranquilas y seguras, saltan como primera y tercera en la lista de las regiones con mayor índice de vitimización en todo el país. Colón es la segunda.

Los gastos y costos de la violencia en civiles resultan ser tan altos como los del gobierno. La encuesta ha revelado que anualmente los hombres gastan unos $703.37 para evitar ser víctimas de la delincuencia, mientras que las mujeres ha invertido cerca de $477.51.

Aun así, el promedio de gastos médicos de las víctimas de la delincuencia es de $125, aunque en Chiriquí y Bocas del Toro la cifra se dispara a $350.

En estas dos últimas provincias, la media de pérdidas económicas por cada evento delincuencial ronda los $500.

El informe presentado por la CCAIP recopila datos del 2014, año en que Cambio Democrático entregó el poder al panameñismo.

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INSEGURIDAD

Percepción o realidad, el dilema

Aun con el incremento de la percepción de inseguridad, las estadísticas que maneja el Sistema Nacional Integrado de Estadísticas Criminales (SIEC) del Ministerio de Seguridad Pública reflejan una disminución en los delitos durante el primer semestre del 2015 comparado con el último semestre del 2014.

De acuerdo a las cifras del SIEC, de enero a junio de este año se registraron 32,376 delitos, mientras que desde junio hasta diciembre del 2014, se dieron 34,630 delitos, lo que representa una disminución de 2,293 casos.

El ministro de Seguridad Pública, Rodolfo Aguilera, declaró hace unas semanas que la inseguridad era más percepción que realidades. Sus planteamientos fueron cuestionados por diversos sectores de la sociedad civil organizada, en vista de los constantes robos y asesinatos en el país.

Esta semana, el ministro Aguilera reconoció que el proyecto Barrios Seguros, promovido por el presidente Varela apenas llegó alpoder, no ha tenido su efecto en la provincia de Chiriquí, donde ha habido un incremento de criminalidad, a diferencias de, por ejemplo, la provincia de Colón, donde ha resultado. Esta provincia logró estar por casi dos meses sin reportar un homicidio.

De acuerdo a las estadísticas del SIEC, el mes de enero ha sido el más violento durante el primer semestre del 2015, cuando se registraron 5,646 delitos, mientras que febrero ha sido el menos violenta al tener 4,823 delitos.

A pesar de la drástica baja en los actos delictivos de enero a febrero, el resto de los meses se ha mantenido por encima de los 5,000 casos, reporta el observatorio del Ministerio de Seguridad Pública.

Ese mismo ente ha determinado que cada dos horas se registraron 15 delitos.

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LOS DELITOS, EN FOCO

El informe de la CCIAP revela dónde se registraron los casos

Por distritos, el de Panamá registró la mayor tasa de hechos delictivos (32%).

A la capital le siguen San Miguelito (15%), Colón (10%), Chitré (7%), David (4%) y Changuinola (4%).

Nació en Corea del Sur e inició su vida diplomática en su país, donde llegó a ser Ministro de Relaciones.

El 45% de los casos ocurrió en la calle, 27% en una residencia, y otro 9% en una parada de bus