La Estrella de Panamá
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16 de Oct de 2019

Nacional

Discurso en la 56ª Conferencia Interparlamentaria

El Dr. Carlos Iván Zúñiga Guardia ‘El Patriota' arremetió contra el colonialismo, durante la ceremonia que presidió Luis Alberto Sánchez, en septiembre de 1968, en Lima, Perú

Por la resonancia mundial de esta tribuna, tiene excepcional importancia el tratar de las formas de dominio y opresión, que afectan a los pueblos pobres, que comprenden más de las tres cuartas partes de la población del mundo(...).

Hay una ansia evidente de los pueblos de superar los niveles infrahumanos de existencia, pero los poderes estatales más fuertes ajustan la estructura del mundo en forma de que no permiten alterar hondas desigualdades, determinando frías relaciones de dominantes y dominados, o más propiamente de explotadores y explotados (...).

Es impresionante, en esta hora de la historia, el nivel de las relaciones internacionales. En el comercio internacional, en la explotación de las riquezas, en la regulación del valor de las unidades monetarias nacionales, en el crédito público internacional, en los mercados comunes, en la integración económica, en la política social, aparecen funcionando mecanismos y prácticas que hay que remover para que los pueblos pobres o en desarrollo puedan disfrutar de un nivel de vida mejor.

En la experiencia del comercio internacional, emerge una de las formas de explotación neocolonialista. Los grandes poderes industriales, con el respaldo e identificación de sus estados, imponen precios altos a sus productos manufacturados y determinan precios bajos a los productos de los países que luchan por su desarrollo e independencia económica. Los pueblos de menos poder económico se ven sometidos a dos procesos de plusvalía o explotación de su esfuerzo productor, el interno y el externo: internamente, son explotados en el plano de las relaciones de capitalista y asalariados, y externamente, tienen otra explotación, o subvalorización de los países más ricos a los países más pobres.

(...) Los grandes países industriales han comprendido que para su propio crecimiento les es indispensable cada vez más la ampliación del mercado. Y con esta finalidad se persigue dos metas esenciales: conservar el mercado de los países pobres para sus propios productos industriales y no permitir el desarrollo industrial de estos países, que haría innecesarios sus productos.

Allí se explica toda política económica de los grandes estados y su técnica neocolonialista, con el terror al receso. Como el poder de compra de los países explotados no crece al ritmo de las necesidades de colocación de los productos de la gran industria, se orienta la política crediticia en el sentido de préstamos vinculados (ligados o atrapados), para colocar mercaderías a altos precios; préstamos con fines de consumo, con altos intereses, que no tienen fines reproductivos, que producen grandes endeudamientos, que van a permitir gobernar la balanza de pagos y generar, cuando crean conveniente, devaluaciones en la moneda nacional, en el secreto del gobierno de la economía de los países pobres que usaron del crédito en desfavorables condiciones, está el control total de los organismos de crédito internacional, desde el Banco Mundial, hasta el Fondo Monetario Internacional y sus organismos cartelizados.

A esto se le agrega la penetración que hacen en la economía de los países pobres esos mastodontes de la banca comercial privada, que se yerguen con sus tiendas en las ciudades más importantes de ambos hemisferios.

Todavía persisten algunas supervivencias del régimen colonial del pasado. Las hay en la América nuestra. Las Malvinas, la Guayana holandesa y francesa, la Martinica son una muestra. Pero surgen otras formas sangrientas e indignantes. A Suazilandia, en el Sudáfrica, se acaba de reconocer su independencia política, pero la minoría blanca domina la riqueza minera y la tierra agrícola, sin que la población nativa en la propia hora del inicio de su independencia avizore el dominio de su desarrollo económico, que es el que le da la independencia real. Al pueblo vietnamés se le descarga millones de toneladas de fuerza destructora, para imponerle una estructura que rechaza. Al pueblo rodhesio se le esclaviza por una minoría blanca. A la población nativa de Sudáfrica se le impone el Apartheid, que entraña una opresión brutal de millones de seres humanos.

En mi Patria, Panamá, desde el año de 1903 el esquema colonialista no constituye una excepción. En virtud de la construcción del Canal, los Estados Unidos y Panamá suscribieron un Tratado que ha originado conflictos de toda naturaleza, y sobre todo porque muchos de sus términos tienden a desconocer los derechos soberanos, o muchos de ellos han sido interpretados de tal manera que en la práctica son los Estados Unidos los que ejercen plenos derechos en una faja grande del territorio nacional. Las modalidades impuestas por los Estados Unidos, en virtud del Tratado de 1903, convierten la llamada Zona del Canal en un perfecto enclavado colonial: allí el orden público lo mantiene y garantiza la Policía y el Ejército de los Estados Unidos; la educación impartida responde a los objetivos nacionales de los Estados Unidos; las leyes y Estatutos vigentes son promulgados por las autoridades de los Estados Unidos; los jueces son ciudadanos de los Estados Unidos, los privilegios de las fuerzas de trabajo son para beneficio de los ciudadanos de Estados Unidos; los Estados Unidos tienen una serie de derechos, emanados en el Tratado de 1903 y de otros instrumentos jurídicos posteriores, que hacen que toda la zona canalera e incluso, en cierto modo, la misma República, sea un país permanentemente ocupado por las fuerzas de Estados Unidos. El derecho que tiene el Ejército de los Estados Unidos de movilizarse a lo largo y a todo lo ancho de Panamá, en el momento que lo estime conveniente; y el derecho que tienen los mismos Estados Unidos según un estúpido Canje de Notas, de ocupar el territorio panameño cuando a juicio de los Estados Unidos peligre el Canal de Panamá, constituyen, tales derechos, pruebas tangibles, concretas, de una legislación colonial que el pueblo panameño ha repudiado de modo vehemente.

El repudio del colonialismo por parte de Panamá, tal vez, no ha sido debidamente apreciado por muchas naciones del mundo. Muchos países creen aún que América Latina no es sujeto, sino objeto de la Historia. Nos niegan personalidad política y se nos condena a la suerte… del colonialismo.

Pero el mundo de hoy exige la eliminación de todas las formas de colonialismo. No acepta ni las fórmulas brutales, muy en práctica en un pasado reciente; ni las modernas, sutiles, disfrazadas, que buscan la perpetuación de un sistema que no respeta el derecho de los débiles.

La lucha actual contra el colonialismo se manifiesta hoy en América de diversos modos. Este Congreso puede coadyuvar a esa lucha aprobando resoluciones específicas contra el colonialismo, denunciando por sus nombres a los países colonialistas. La lucha revolucionaria de algunos pueblos de América constituye otra forma de combatir al colonialismo.

En esta lucha América ha tenido grandes y sacrificados ejemplos. El Perú, tal vez, nos ofrece un episodio histórico que simboliza como ninguno el real contenido de la lucha anticolonial. Durante la época colonial un descendiente de los incas, Tupac Amarú, se reveló contra las autoridades colonialistas españolas. Y Tupac Amarú, al momento de explicar su conducta revolucionaria dio como única explicación la siguiente frase: ‘lucho porque los españoles no se roben más las mieles de nuestros panales.'

En la hora de hoy, las mieles de América deben ser para los pueblos de América: la miel del cobre, la miel del salitre, la miel del banano, la miel del Canal, la miel del petróleo deben ser para los pueblos hambrientos de esa misma América.

Estos parlamentarios pueden hacer mucho para que no se continúe saqueando nuestros panales. En consecuencia, esta Conferencia debe declarar: A) El derecho de los pueblos en desarrollo a su plena independencia económica; B) El derecho a las riquezas naturales que posee, y a la riqueza que crean, para elevar su nivel de vida económica; C) El derecho de los pueblos pobres del mundo a darse libremente la estructura económica, política y social que ellos desean.

Asimismo, esta Conferencia debe declarar: que propicia: 1) La ayuda real, a base de un crédito sin intereses, en forma de préstamos noligados, aplicables para fines reproductivos. 2) La gran integración económica y política de los países en desarrollo de África, América y Asia; 3) La liquidación del régimen colonialista subsistente, en todas sus formas; e igualmente, debe condenar: toda forma de intromisión económica, política y militar de las grandes potencias, que atentan a la libertad y soberanía de los pueblos en desarrollo. Muchas gracias, señor Presidente.

‘En la hora de hoy, las mieles de América deben ser para los pueblos de América....

FICHA

Un vencedor en el campo de los ideales de libertad

Nombre completo: Carlos Iván Zúñiga Guardia.

Nacimiento: 1 de enero de 1926 Penonomé, Coclé.

Fallecimiento: 14 de noviembre de 2008, Ciudad de Panamá.

Ocupación: Abogado, periodista, docente y político

Creencias religiosas: Católico

Viuda: Sydia Candanedo de Zúñiga

Resumen de su carrera: En 1947 inició su vida política como un líder estudiantil que rechazó el Acuerdo de bases Filós-Hines. Ocupó los cargos de ministro, diputado, presidente del Partido Acción Popular en 1981 y dirigente de la Cruzada Civilista Nacional. Fue reconocido por sus múltiples defensas penales y por su excelente oratoria. De 1991 a 1994 fue rector de la Universidad de Panamá. Ha recibido la Orden de Manuel Amador Guerrero, la Justo Arosemena y la Orden del Sol de Perú.