La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Nacional

Debate presidencial de 1984 (II)

Segunda parte de la participación improvisada que tuvo el Dr. Carlos Iván Zúñiga ‘El Patriota' en el patio de la facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá, el 11 de abril de 1984

J óvenes universitarios. Antes de contestar las preguntas, y muy brevemente, deseo hacer la siguiente explicación. Los planteamientos de carácter eminentemente político que hice en mi primera intervención, sobre lo que entorpece a la marcha de la democracia y que generaba una práctica no recomendable y propia del país subalterno, el país político, lo hacía no con el ánimo de crear estériles confrontaciones, sino con el ánimo de poner el dedo en la llaga, y discutir en torno a ese aspecto fundamental de los actuales momentos políticos.

Es tan cierto lo que yo digo que el candidato oficial doctor Ardito Barletta ha insistido constantemente en una confrontación con el doctor Arnulfo Arias. Cuando él dice que no quiere confrontaciones, olvida que todos los días sale un reto que le hace al doctor Arnulfo Arias para ir a un debate. El doctor Barletta sabe perfectamente bien que por razones de edad y por otras razones, el doctor Arnulfo Arias no va a ese reto. Un largo desgaste mental significa un reto para las consideraciones de los problemas del país.

Pero yo le digo al doctor Ardito Barletta: vamos usted y yo a una confrontación y le digo al doctor Ardito, para hablar en los términos deportivos, le doy una gabela. Que se lleve al general Noriega a ese acto, que debe ser nacional, para que el pueblo se entere de qué modo los puntos de vista del Partido Acción Popular de que la Guardia Nacional es la que entorpece el camino de la democratización son puntos de vista exactos, son puntos de vista que respalda el pueblo y son puntos de vista que todo el mundo sabe que son ciertos.

Las preguntas las voy a contestar en el siguiente orden: ‘......'

‘Yo reduciría el presupuesto de la Guardia Nacional y se lo daría inmediatamente a la Universidad. Y no es demagogia...'

El alto índice de desempleo que hay en el país, se debe a los 16 años de proceso. Lo que ocurre es que nos queremos olvidar de que estamos es cosechando 16 años de desgobierno. Si hay una deuda pública tan alta, que para algunos es de cuatro mil millones, para otros cinco mil millones, lo cual es incluso un misterio; sí del presupuesto nacional que llega a mil trescientos millones, quinientos cuarenta millones son para el pago de la deuda pública, cómo no va a haber un desempleo en el país, si el Estado ha perdido su capacidad generadora de empleos, porque no tiene dinero.

Y una empresa privada que podría generar empleos, es una empresa privada sumida en la total desconfianza para la inversión, porque este Gobierno se ha caracterizado por sembrar la desconfianza.

Un sistema de gobierno, y hagamos memoria, que legislaba al margen de un poder legislativo, de un Órgano Legislativo que en sus primeros años eran veinte o veinticinco ciudadanos los que a nombre del pueblo legislaban o pasaban los decretos leyes que les decía el Señor Lakas que debían pasar o el Señor Paredes, o el Señor Flores o el Señor Noriega, o todos los señores que han estado en los cuarteles.

Esto creó una absoluta y total incertidumbre, una falta de confianza. Y cuando la empresa privada no tiene confianza, sencillamente no invierte, y si no hay inversión, no se generan empleos. Además la política económica del Estado ha sido total y absolutamente antinacional, porque en vez de desarrollar las actividades agropecuarias, las actividades agroindustriales, se ha dedicado a desarrollar la política de servicios, los bancos, las empresas financieras, el turismo, que generalmente están en manos de extranjeros y que no hace absolutamente nada en beneficio de las grandes mayorías nacionales que son los de los sectores terciarios o sea, los sectores agropecuarios.

Nuestra política es, sin dejar de lado la política económica, esa política de servicio, queremos igualmente profundizar toda la política de desarrollo del sector agropecuario porque consideramos que allí es donde se debe generar empleos, porque consideramos que allí es donde está la mayoría marginada, porque consideramos que allí es donde aflora la gran visión actual de la familia panameña, una familia de campo que emigra a la ciudad capital desintegrando su propia familia.

Si usted hace un censo de la realidad de la familia santeña, de la chiricana, es que son padres que pierden a sus hijos porque emigran a otro sitio en busca de mejores días para ellos mismos. Realidades sociológicas que ojalá ustedes los sociólogos de la Universidad se dediquen a estudiar estos aspectos, no por allí como ‘diálogo social', que únicamente se dedica a zaherir al Partido Acción Popular.

¿Cuál es el mejoramiento de la Universidad? Mantener los subsidios, evidentemente, mantener los subsidios; un subsidio es no cobrando por estudios, esa es una manera de ayudar a la Universidad de una manera fecunda, positiva, y creo que esa no es la política del candidato oficialista.

Tengo entendido que el candidato oficialista propugna por eliminar los subsidios en las universidades en América Latina, sobre todo si estas universidades están integradas por elementos de clase media, como esta Universidad nuestra.

Seguiremos una política de ayuda a la Universidad. Estamos de acuerdo con que el presupuesto de la Universidad sea un presupuesto fijo, un presupuesto como el del Órgano Judicial, que por mandato constitucional se encuentra con un porcentaje del presupuesto nacional, no como está ocurriendo aquí, que a la inversa, en la medida que aumenta el presupuesto nacional va disminuyendo el porcentaje del presupuesto para la Universidad.

Estamos de acuerdo con que tenga un presupuesto fijo, un porcentaje fijo, por mandato constitucional, a efectos de que la autonomía sea realmente cierta, porque en la medida en que no tenga una autonomía económica la autonomía está pendiente de lo que diga Planificación, de lo que digan los legisladores, y siempre se buscan esas ayudas por la vía de una actitud no muy universitaria, que es la vía del halago al presidente de turno.

Yo reduciría el presupuesto de la Guardia Nacional y se lo daría inmediatamente a la Universidad. Y no es demagogia, es política responsable, política de un partido responsable. Este país no es para ejércitos, este país no soporta por su escuálido presupuesto un ejército de erogaciones crecientes, por parte del Estado panameño. Este país ¿para qué quiere un ejército?

Ya lo dijo Ortega y Gasset: ‘cuando los ejércitos no tienen con quién confrontar, cuando no tienen adversarios, no tiene problemas de fronteras, entonces los ejércitos se dedican a ocupar su propia tierra' y eso es lo que hace la Guardia Nacional, desde hace años viene con su política creada por McNamara en Estados Unidos de darles a las guardias nacionales en América Latina, a esos ejércitos de América Latina, un rostro amable a través de las acciones cívicas.

Entonces hay una dualidad de funciones. Un Ministerio de Obras Públicas que hace carreteras y una Guardia Nacional que hace más carreteras, un Ministerio de Educación que hace escuelas y una Guardia Nacional que hace escuelas, y un Ministerio de Salud que lleva médicos a curar a los enfermos, y una Guardia Nacional que tiene cantidad de médicos egresados de la Universidad, y que dentro de esa concepción adocenada a la que tienen que someterse los universitarios para poder subsistir en esta sociedad nuestra, se ven obligados a participar en esas Acciones Cívicas, a prestar servicios que no son funciones de la Guardia Nacional.

La Guardia Nacional tiene un presupuesto que es un cáncer para este país nuestro, es creciente ese presupuesto, y lo que es peor, en virtud de esas ‘joyas' que dicen que nos trajeron los Tratados Torrijos-Carter, se ha establecido una alianza militar entre Panamá y los Estados Unidos, que se configura en el Tratado de Neutralidad; alianza militar que le va a dar un poder creciente a la Guardia Nacional...

La política de este país es una política muy difícil, porque se hace necesario partir por el hombre; que adquiera una conciencia de su destino, de su responsabilidades. Ser político es muy difícil en nuestro medio, porque muchas veces lo tildan de que tiene intereses bastardos en su conducta política y social. Ser político en nuestro país es un trabajo extraordinariamente difícil, sin embargo nuestro pueblo será cada día más ingobernable en la medida en que las entidades como la Guardia Nacional, que para mí es el eje focal de toda la perturbación democrática, no se la coloque en los cuarteles y no se la someta, a lo que podríamos llamar, a una auténtica dependencia del Órgano Ejecutivo.

Queremos una Guardia Nacional que no sea militarista, sin autoritarismo. Queremos una Guardia Nacional que cumpla a cabalidad los mandatos de la ley y que sea garante del orden, de nuestras fronteras, que sea una Guardia Nacional decente; eso es lo que queremos para este país.

La otras preguntas, las voy a contestar en el reto que le he hecho al Señor Ministro de Planificación, perdón... candidato oficialista. Pero hoy quiero hacer una observación: Nuestros pueblos no pueden llamarse a engaño. Este pueblo quiere un cambio, auténtico, un cambio como el que postula el Partido Acción Popular; un cambio de verdad. Un cambio que no nos lleve a las frustraciones en forma tal de que dentro de pocos meses hay otro golpe de Estado, porque quienes están al frente del gobierno no garantizan un proceso democrático. Ni un cambio que significa el continuismo.

FICHA

Un vencedor en el campo de los ideales de libertad:

Nombre completo: Carlos Iván Zúñiga Guardia.

Nacimiento: 1 de enero de 1926 Penonomé, Coclé.

Fallecimiento: 14 de noviembre de 2008, Ciudad de Panamá.

Ocupación: Abogado, periodista, docente y político

Creencias religiosas: Católico

Viuda: Sydia Candanendo de Zúñiga

Resumen de su carrera: En 1947 inició su vida política como un líder estudiantil que rechazó el Acuerdo de bases Filós-Hines. Ocupó los cargos de ministro, diputado, presidente del Partido Acción Popular en 1981 y dirigente de la Cruzada Civilista Nacional. Fue reconocido por sus múltiples defensas penales y por su excelente oratoria. De 1991 a 1994 fue rector de la Universidad de Panamá. Ha recibido la Orden de Manuel Amador Guerrero, la Justo Arosemena y la Orden del Sol de Perú.

El cambio que quiere este pueblo no es el cambio que abanderan los que son los responsables de los últimos dieciséis años de gobierno. Lo que el pueblo quiere es un cambio que desmantele todo antecedente, toda huella, de lo que ocurrió en estos años que todos queremos olvidar.

Queremos olvidar los universitarios la ocupación universitaria, queremos olvidar los cuerpos de seguridad que espiaban la conducta de profesores y estudiantes, queremos olvidar los decretos que restringían las libertades públicas en el país, queremos olvidar las palizas que le pegaron a los estudiantes, entre ellos a un hijo mío, cuando salió a luchar en las calles de Panamá por el abaratamiento del costo de la vida.

Queremos evitar que se repitan los apaleamientos a los universitarios, como cuando fueron a protestar por la presencia del Sha en Panamá.

Queremos una democracia universitaria. ¿Una democracia universitaria? Aquella que recibimos como legado de la Universidad de Córdoba; en la gran reforma universitaria de Córdoba, que no es un planteamiento únicamente universitario, es el planteamiento de la universidad ,también, para el país panameño.

Un programa de realizaciones. La reforma universitaria de Córdoba, no es una reforma de la universidad, es la reforma de la totalidad del país en que se encuentra esa universidad.La democracia se encuentra frente a una doble crisis, la crisis misma de la democracia y la crisis de la universidad. Pero únicamente la crisis de la democracia la resuelve la universidad. Y para eso es necesario que todos y cada uno de ustedes adquieran su papel; su papel protagonista, su papel de jóvenes que por naturaleza tienen que ser rebeldes y saltar sobre los códigos de la revolución, cómo quién salta sobre tizones encendidos.

Muchas gracias.