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18 de Apr de 2021

Nacional

Las coaliciones políticas: coyuntura electoral y sucesión presidencial

Mientras que todo cambio de gobierno implica un cambio en el gobierno, este último no supone el primero

Las coaliciones políticas: coyuntura electoral y sucesión presidencial
Las coaliciones políticas: coyuntura electoral y sucesión presidencial

Las coaliciones políticas son institucionalmente imperiosas en los sistemas parlamentarios. En estos sistemas los gobiernos necesitan formar coaliciones para obtener la confianza del Parlamento y sobrevivir —así— a las eventuales crisis políticas.

Las coaliciones políticas también se han hecho habituales en los sistemas presidencialistas (y, a la vez, multipartidistas) de América Latina. En estos sistemas los gobiernos monocolores se hacen escasos, siendo —asimismo— frecuentes los gobiernos de coalición. Y en estos las coaliciones políticas son necesarias cuando los órganos Ejecutivo y Legislativo están controlados por partidos políticos contrapuestos.

Concurren con los gobiernos de coalición las llamadas coaliciones electorales. Estas últimas obedecen a cálculos estratégicos cuyo evidente propósito es acrecentar las posibilidades de obtener una mayor cantidad de votos en las elecciones. Es menester, pues, subrayar que las combinaciones partidarias originadas en la liza electoral se diferencian de los gobiernos de coalición.

CAMBIO DE GOBIERNO Y CAMBIO EN EL GOBIERNO

En mayo de 2019 se elige un nuevo presidente de la República de Panamá. En consecuencia, los resultados de los comicios producirán un cambio de gobierno. Este cambio involucra, fundamentalmente, a la figura presidencial.

El nuevo presidente constituirá probablemente un gobierno de coalición, esto es, efectuará un cambio en el gobierno. Este cambio alude básicamente a los ministros de Estado y directores de instituciones.

La mencionada integración del nuevo gobierno puede tener basamento en la coalición electoral que encauzó la elección de la alta magistratura. Y, asimismo, en los resultados electorales adicionales, especialmente en la concomitante integración de la nueva Asamblea Nacional. Estas circunstancias podrían motivar la constitución de un gobierno de coalición. Quizá esto tenga lugar al inicio del mandato presidencial el 1 de julio de 2019.

Mientras que todo cambio de gobierno implica un cambio en el gobierno, este último no supone el primero.

Efectivamente, durante el transcurso del mandato presidencial, pueden tener lugar cambios en el gobierno. Éstos no implican —desde luego— el cambio del presidente, pues, los cambios en el gobierno solo tienen lugar cuando se altera la composición partidista inicial del gobierno. Y ello puede ocurrir cuando uno o más partidos de la coalición preelectoral ganadora abandonan la coalición poselectoral. La consecuencia es una crisis de gabinete y, por tanto, un cambio en el gobierno.

COALICIÓN ELECTORAL Y GOBIERNO DE COALICIÓN

Hay dos modalidades en el origen de las coaliciones de partidos políticos. Una modalidad es la coalición preelectoral. En esta coalición los partidos se alían para ganar la presidencia de la República, y probablemente otros puestos sometidos a elección. En efecto, si la Ley Electoral lo permite, la coalición preelectoral se hace extensiva, entre otras, a las candidaturas parlamentarias. De esta manera, el acuerdo en torno a estas últimas puede influir en la definición de la nominación presidencial.

La otra modalidad es la coalición poselectoral. Su punto de partida es el apoyo recibido por el presidente electo y la coalición ganadora en las elecciones. Pero, en la coalición poselectoral los partidos de alían, precisamente, después de las elecciones, y estas coaliciones persiguen varios objetivos. Uno de dichos objetivos es que el presidente y su partido alcancen mayoría en la Asamblea Nacional. De allí que el mandatario esté obligado a seguir con atención las alineaciones, y las eventuales realineaciones entre los partidos de gobierno y de oposición.

GOBIERNOS Y MODALIDADES

Si el balance entre el Órgano Ejecutivo y el Órgano Legislativo atiende a la relación entre la composición partidaria en la Asamblea Nacional, de un lado, y al partido político o coalición política del presidente de la República, de otro lado, los gobiernos pueden ser: gobierno de un partido minoritario; gobierno de un partido mayoritario; gobierno de una coalición minoritaria y gobierno de una coalición mayoritaria.

Grace Ivana Deheza (1998) tipifica dos variables de gobiernos de coalición mayoritaria, a saber: a) los gobiernos de largas coaliciones, que dominan alrededor del 65% del Órgano Legislativo, y b) los gobiernos de coalición mínima ganadora, que apenas alcanzan el 50% de la composición de la Asamblea Nacional. Este criterio clasificatorio está sustentado en las vulnerabilidades de los partidos políticos y en particular atiende a la indisciplina y la fragmentación partidarias.

COALICIONES EN EL ÓRGANO EJECUTIVO Y COALICIONES EN EL ÓRGANO LEGISLATIVO

Desde otra perspectiva, las coaliciones poselectorales pueden ser coaliciones en el gobierno y coaliciones en la asamblea.

Las coaliciones en el gobierno son riesgosas desde el punto de vista del presidente de la República, porque éste puede ver menoscabado su control del Órgano Ejecutivo al abrir las puertas del gabinete ministerial a los partidos opositores. Esta medida acaso defina una elaboración de propuestas y ejecución de políticas alejadas de las manos del presidente y de su partido. De manera que la relación costo-beneficio en este intercambio político puede no favorecer al presidente y a su partido, o coalición de partidos. No obstante, el principal beneficio que obtiene el presidente de una coalición en el gobierno es el apoyo que obtienen las iniciativas gubernamentales en la Asamblea Nacional.

Desde la perspectiva de la oposición, los partidos políticos que se integran a la coalición gubernamental obtienen una cuota de poder manifestada en los recursos de los ministerios (y/o instituciones) que les son asignados, y en la oportunidad de participar e influir en la toma de decisiones políticas. La distribución de ministerios depende del número de bancas opositoras en la Asamblea Nacional y del poder de negociación de los bandos gubernamentales y opositores.

Las coaliciones en el congreso parecieran ser más recomendables que las coaliciones en el gobierno. Las primeras, adicionalmente, pueden asumir dos (2) modalidades.

ALIANZAS ‘AD HOC' Y ALIANZAS SEMIPERMANENTES

Las coaliciones en la Asamblea Nacional pueden ser alianzas ad hoc , que están concebidas —solamente— para sostener una política o medida de gobierno concreta. Este tipo de alianzas se acostumbran si el Órgano Ejecutivo considera que el apoyo del Órgano Legislativo al gobierno no tiene mucha viabilidad de adquirir un carácter estable, prefiriéndose en tales circunstancias los acuerdos coyunturales. En todo caso, los partidos de oposición pueden retirarse de la coalición ad hoc para no comprometerse con sus eventuales electores en el marco de nuevas elecciones.

Las alianzas temporales o semipermanentes se constituyen cuando la agregación de partidos políticos es menos coyuntural y más estable.

GOBIERNOS DE AMPLIA COALICIÓN

También puede ocurrir que, aun teniendo mayoría en la Asamblea Nacional, el presidente decida pactar con la oposición y formar un gobierno de amplia coalición. Puede tratarse de una alianza ad hoc o una alianza semipermanente y seguramente tendrá lugar en algunos supuestos (Deheza).

Una amplia coalición también se hace imperativa si la coyuntura sociopolítica sugiere formar un gobierno de unidad nacional para enfrentar ciertos desafíos como la restauración o la vindicación de la democracia.

Y, finalmente, es posible que surja la necesidad de mayorías extraordinarias para reformar la Constitución Política. En Panamá, el establecimiento de un marco constitucional para el régimen del Canal de Panamá (Título XIV de la Constitución Política) es el mejor ejemplo.

Conclusiones

La formación de coaliciones políticas constituye un proceso complejo. Un sin fin de variables influyen en este proceso: desde las particularidades que rodearon la elección del presidente hasta la sujeción —mayor o menor— del primer mandatario frente a la Asamblea Nacional.

Nada puede evitar, desde luego, la crisis de las coaliciones políticas. Y, por añadidura, la posibilidad de una crisis política y/o una crisis de la política. Esta última eventualidad remite, ciertamente, a los contextos sociales, económicos y culturales de la política.

‘Desde la perspectiva de la oposición, los partidos políticos que se integran a la coalición gubernamental obtienen una cuota de poder manifestada en los recursos de los ministerios (y/o instituciones) que les son asignados'.

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