La Estrella de Panamá
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13 de Nov de 2019

Nacional

'La ciencia debe comenzar desde la escuela primaria'

Martín Candanedo, decano de la Facultad de Ingeniería Civil y presidente de Apanac, conversó sobre la importancia de la enseñanza de la ciencia para un país en desarrollo como Panamá

Obtuvo la beca Fullbright en 1991, para realizar estudios de maestría en el área de Fotogrametría en la Universidad Estatal de Ohio.Roberto Barrios | La Estrella de Panamá

A sus dieciséis años, Martín Candanedo estaba convencido de que la ciencia sería el camino a seguir en su vida profesional. De pequeño era curioso y buscaba respuestas a sus interrogantes. Fue así como un día, a escondidas de su mamá, atrapó un ratoncito para descubrir su proceso de descomposición. “Esto es aprender ciencia haciendo”, cuenta en esta entrevista.

Candanedo es egresado del Colegio Félix Olivares Contreras de David, Chiriquí, donde se encontró con profesores que alimentaron su interés por la ciencia. Es ingeniero civil de la Universidad Tecnológica. Y actualmente preside la Asociación Panameña para el Avance de la Ciencia (Apanac). Desde las aulas universitarias promueve el método científico que él mismo experimentó convencido de que el fomento de la ciencia y la tecnología es la base para el desarrollo nacional. Los retos y la importancia de la ciencia para un país en desarrollo como el nuestro son parte de la agenda de la entrevista.

¿Qué le hace falta al país para entrar al mapa científico mundial?

No diría que existe una carencia de ciencia porque hay muchos científicos formados al más alto nivel. Lo que hace falta es una mayor conexión entre los profesionales de la ciencia — que laboran en instituciones icónicas como el Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología de Panamá y el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud, las universidades públicas y privadas y los poquitos en la industria— y los problemas de las diferentes industrias.

Una vez que conectamos esos dos mundos, el recurso humano con los problemas de las diferentes industrias, se necesita de un árbitro, que debe ser el Estado, como estimulante, como agente catalizador, para que la industria vea en los profesionales panameños la capacidad para resolver los problemas, no así en la contratación de extranjeros ni en las empresas foráneas.

Entiendo que hay muy buenos profesionales panameños; sin embargo, se busca a extranjeros para que hagan el trabajo, ¿por qué?

Pienso que es falta de credibilidad en el producto nacional, por decirlo de la manera más sencilla.

¿Por qué no creer en los científicos nacionales?

Quizás tenemos que publicitar más los trabajos que hacemos como científicos. Bueno, en eso se está trabajado mucho en los últimos cinco años. Hay un tema que se ha estado impulsando desde la Apanac y desde un grupo de jóvenes, muy activos en las redes sociales, y es la diplomacia científica. Es interesante porque usted debe convencer a aquel que quiere invertir a través de hechos reales. Los científicos tienen que aprender a vender su producto.

“Los países desarrollados invierten grandes cantidades de dinero en ciencia, innovación y tecnología. Pero no porque tienen dinero, sino porque vieron desde un principio la necesidad de invertir en esas áreas y eso les trajo réditos para seguir invirtiendo”.

¿Cómo sirve la ciencia a un país en desarrollo como el nuestro?

La ciencia ayuda en todo. Nosotros tenemos que ver las inversiones que se hacen en ciencia y tecnología e innovación y cómo eso se compensa en Producto Interno Bruto (PIB) y en el desarrollo de un país. Los países desarrollados invierten grandes cantidades de dinero en ciencia, innovación y tecnología. Pero no porque tienen dinero, sino porque vieron desde un principio la necesidad de invertir en esas áreas y eso les trajo réditos para seguir invirtiendo.

¿Puede darme un ejemplo de lo que me dice?

Le voy a dar uno con nombre y apellido. Nosotros teníamos un estudiante –Luis Oliva— que realizó su práctica profesional en Panamá Ports. Él desarrolló una plataforma que generaba una alerta a través de un parche infrarrojo, que se le ponía a los jackets de los trabajadores para que el que estaba en una grúa se diera cuenta de que alguien había invadido el perímetro de seguridad y estuviera anuente de que podía hacer daño a alguien abajo, que no lo estaba viendo.

En el primer año, ese chico vendió más de un millón de dólares y solo en impuestos pagó con creces los $40 mil que le otorgó la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (Senacyt) para invertir en ese proyecto. La ciencia es desarrollar algo, que genera un emprendimiento, un impacto, que luego se convierte en un negocio, que genera fondos y regresa de nuevo a las arcas a través de los impuestos.

¿Cómo impulsar el saber científico?

La ciencia debe comenzar desde la escuela primaria. Hay países como Francia que desde el preescolar están introduciendo ciencia en el “chip” de los chicos. Nosotros tenemos una deuda moral con la sociedad porque la ciencia no ha sido introducida en el ADN de nuestros estudiantes. Hay que apoyar a nuestros profesores de las escuelas primarias, en los procesos de ciencia, de matemática y de informática para que el currículum se alinee a la ciencia.

¿Qué propone para mejorar la enseñanza?

Diría que hay que trabajar con los profesores de ciencias, matemáticas y en las infraestructuras. Hay que ayudar al Ministerio de Educación para que los estudiantes tengan los materiales adecuados.

La percepción es que es costoso hacer ciencia, ¿qué piensa usted?

Hacer ciencia no es caro; si lo fuera, esa es una inversión que paga con creces para beneficio del país y de la sociedad. En los años 70, Singapur y Panamá estábamos igualitos. Pero ahora ellos son la sexta economía del mundo. Allí hubo un líder que dijo 'vamos a meterle dinero a la ciencia'.

MÁS QUE UN ACADÉMICO

Es profesor de la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad Tecnológica de Panamá

  • Nombre completo: Martín Candanedo
  • Edad: 56 años
  • Lugar de nacimiento: David, Chiriquí
  • Ocupación: Docente universitario
  • Resumen de su carrera: Como docente de la Facultad de Ingeniería Civil enseña a nivel de pregrado en los cursos de Estática, Métodos Numéricos, Topografía General para Ingenieros, Elementos de Geomática y Metodología de la investigación. En materia de investigación, le interesan los sistemas de información geográfica y sus aplicaciones en la agricultura de precisión y el estudio de infraestructuras críticas.

¿En qué eran similares Singapur y Panamá?

La economía y la cantidad de población de ambos países eran parecidos, en aquella época.

Entonces, ¿la ciencia es la fórmula para alcanzar los logros de Singapur?

Hay que trabajar en la escuela, en todo el modelo educativo. Trabajar muy bien, como Francia, que introdujo ciencia desde la escuela primaria. Debe promoverse el proceso de indagación en los estudiantes. Aunque al final no sea científico, el solo hecho de que sea curioso le ayuda a descubrir y aprender cosas.

Pero cómo impulsar el pensamiento científico si quienes tienen que hacerlo muchas veces no tienen las herramientas ni el conocimiento...

Le decía con el doctor Julio Escobar, cuando estuvo en Senacyt, creó un postgrada de ciencia por indagación para profesores. Eso hay que seguir haciéndolo. Pero cuando vino el cambio de gobierno, hubo planes nuevos. Hay que darle continuidad a los programas. Tenemos que tener una visión más larga.

¿Cómo evalúa la inversión del país en ciencia?

Hoy tenemos una excelente oportunidad. El presidente panameño prometió aumentar el presupuesto de ciencia de 0.17% al 1% del PIB. Eso es un montón de dinero, como $800 millones. Si se hace realidad, hay fondos para trabajar. Si se utiliza bien, se coloca donde va a generar impacto, debemos tener un cambio significativo en ciencia.

¿Cuáles fueron sus primeros pasos en la ciencia?

Desde muy pequeño me inclinaba por el método de la indagación. Pero puedo recordar claramente a mi profesor de biología de quinto año del Félix Olivares. Con él hice muchos experimentos. Uno de ellos, que recuerdo bien, fue el de la degeneración de las moscas de las frutas. Tú pones una banana dentro de un frasco de mayonesa y ella llegaba y empezaba a alimentase de los azúcares de la fruta. Así iba observando cómo se cruzaban unas entre otras y cómo iban mutando. Hice montones de experimentos ese año. Todavía recuerdo una vez que, a espaldas de mi mamá, tomé un ratón pequeño para observar cómo se descomponía. ¡Fue muy interesante! Eso es aprender ciencia haciendo.

Enseñar haciendo, ¿es entonces la clave para enseñar ciencia?

Hay que apoyarse en que el estudiante es curioso por naturaleza, sobre todo si es pequeño. Por eso digo que la ciencia hay que llevarla a los primeros años de la educación, donde se siembra esa semillita y se alimenta de manera correcta. El fruto de ese chico o de esa nena será extraordinario porque lo estás estimulando en la dirección correcta, a través de la indagación. Ese es un reto de los docentes.