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03 de Jul de 2020

Nacional

Francisco Arias Paredes, el caballero rebelde

La abogada Olga de Obaldía, biógrafa de Pancho Arias, ofrece un pantallazo a la vida y personalidad del hombre que quiso revolucionar la política panameña

En las elecciones presidenciales del 5 de junio de 1932, los más de 50,000 votantes certificados se enfrentaban a una decisión difícil: dos candidatos liberales, ambos de gran prestigio personal y trayectoria. Uno era el expresidente Harmodio Arias Madrid, del Partido Liberal Doctrinario, conocido como “el cholito de Río Grande” y “candidato de los pobres”. El otro, Francisco Arias Paredes, fundador del Partido Liberal Renovador, exitoso empresario y heredero de una de las familias más encumbradas del país.

Francisco Arias Paredes, el caballero rebelde

El gobierno de Ricardo J. Alfaro había dedicado inusitado empeño para evitar los contratiempos y violencia que caracterizaba a los torneos electorales criollos y asegurar la neutralidad en el conteo de los votos. El resultado era imprevisible.

La noche de las elecciones, ambos candidatos se proclamaron vencedores, pero sorprendentemente, al día siguiente, 6 de junio, mucho antes de lo esperado, el Jurado Electoral Nacional emitía los resultados de su conteo: Arias Madrid había ganado por más de 10,000 votos.

Mientras los seguidores de Arias Madrid celebraban la victoria, miradas inquietas se dirigían a su contrincante: ¿Qué haría don Pancho? ¿Reconocer el triunfo de su rival? ¿Mantener su reclamo de triunfo?

La decisión de Arias Paredes sorprendió a todos. Una histórica nota enviada el mismo 6 de junio a Arias Madrid, decía lo siguiente: “Al concurrir a los comicios, el pueblo panameño le ha discernido a usted el alto honor de escogerlo para ejercer la Presidencia de la República en el próximo periodo constitucional. Yo lo felicito de manera efusiva y hago votos fervientes porque tenga el mayor acierto en la dirección suprema de los intereses nacionales, para propio prestigio suyo y para bien de nuestra patria. Soy afectísimo amigo y seguro servidor. Francisco Arias Paredes”.

En cualquier país democrático, una expresión de este tipo debía ser rutinaria, pero en el Panamá de la década de 1930, el gesto tenía connotaciones extraordinarias. Era la primera vez en la historia del país en que los resultados electorales no eran objetados por el candidato perdedor.

En adelante, cada vez que se pronunciara el nombre de Francisco Arias Paredes estaría acompañado del apodo ganado ese día: 'El caballero de la política'.

Orígenes de don Pancho

“Don Pancho era robusto, guapo y bien plantado. Tenía exquisitos modales y vestía siempre impecable, a menudo de blanco, con sombrero Panamá y un clavel rojo en la solapa. Era extrovertido, afable y sencillo”, señala la abogada Olga de Obaldía, quien escribiera su biografía para Protagonistas del siglo XX panameño, una colección de historias de vida de los hombres y mujeres más influyentes del siglo (www.protagonistaspanamasigloxx.com).

Francisco Arias Paredes, el caballero rebelde

Al momento de ser candidato presidencial, tenía 46 años. Había nacido el 14 de diciembre de 1886, en una de las familias mejor acomodadas del país. Su padre Ricardo Arias Feraud fue uno de los próceres de los hechos de 1903, y él recibió la mejor educación, graduándose de finanzas en la prestigiosa Universidad de Pensilvania.

“Era emprendedor e infatigable tanto para los negocios como para la política. Le gustaban los carros deportivos, los aviones y la tecnología en general” –continúa Olga–. Como empresario, logró aumentar la herencia recibida de su familia y convertirse en el más importante ganadero del país. “Su éxito lo hizo parte del grupo que el encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos, Benjamín Muse, llamara 'Los Tigres', formado por los 12 hombres más poderosos del Panamá de la época (Carlos L. López, Juan Demóstenes Arosemena, Archibaldo Boyd, el coronel Ricardo Arango, Eduardo Chiari, Raúl Espinosa, Francisco Arias, Mario Galindo, Juan J. Méndez, el coronel Carlos de Diego, Enrique A. Jiménez y Ernesto Boyd)”.

Olga, en la biografía que escribiste para Protagonistas del siglo XX queda de manifiesto un aspecto menos conocido de la personalidad de don Pancho y es que también era un rebelde que apoyó numerosos movimientos subversivos. ¿Cómo se explica esa inclinación?

Don Pancho era una persona muy inquieta con gran pasión por la política. Estaba convencido de que a la oposición política le correspondía poner frenos al ejercicio excesivo del poder que caracterizaba a los gobernantes panameños de la época. Por ello, desde 1918, cuando fuera elegido por primera vez como parlamentario, se mostró desde esta tribuna como un firme crítico del Ejecutivo. Esta convicción no estuvo libre de consecuencias, pues en repetidas ocasiones debió enfrentar represalias, teniendo que defenderse en los tribunales. En una ocasión fue incluso llevado a la cárcel, cuando el Diario Nacional, de su propiedad, acusó a Belisario Porras de asumir posturas antipatrióticas durante la Guerra de Coto. Posteriormente, apoyaría económicamente al movimiento de Acción Comunal que en 1932 derrocó al gobierno de Florencio Harmodio Arosemena; entre 1936 y 1940 combatió al presidente Juan Demóstenes Arosemena, de quien se alegaba había llegado al poder por medio del fraude. Durante este periodo, fueron fortísimas las presiones ejercidas en su contra, por lo que prefirió exiliarse. Incluso, fuera del país fue acusado de transportar armas y explosivos en sus aviones. En 1941 estuvo a favor de la destitución del presidente Arias, pero ello no le impidió criticar fuertemente a su sucesor, Ricardo de la Guardia, quien lo consideraba un foco de inestabilidad política. “Don Pancho está siempre dispuesto a conspirar en contra del gobierno”, diría de la Guardia, según fuentes de la época.

El historiador panameño Omar Jaén Suárez ha dicho que “contrario a lo que hubiera podido esperarse de un gran burgués de la capital y hacendado importante, fue un político más cercano a las izquierdas que le profesaron devoción hasta decenios después de su muerte”. ¿Qué lo preparó para ese liberalismo, viniendo él de una élite conservadora?

Su padre, Ricardo Arias Feraud, fue el único prócer identificado con el Partido Liberal, y por ello, es de esperarse que sintiera afinidad por este partido. Adicionalmente, recibió la influencia de Carlos A. Mendoza, quien fue su colega en la Asamblea Nacional en el periodo de 1918-1922 y por el que llegó a sentir gran admiración. También hay que considerar los cambios que tenían lugar en el mundo. En Panamá, el Movimiento Inquilinario de 1925 marcó el inicio de una etapa de reivindicación popular en el país. Surgía una nueva clase trabajadora urbana que reclamaba mayores oportunidades. Entre 1927 y 1928, cuando viajó a Europa como enviado extraordinario y ministro plenipotenciario del gobierno de Rodolfo Chiari, se expuso a las grandes transformaciones que tenían lugar en este continente. Las democracias europeas se inclinaban por la creación de “estados de bienestar”, en los que además de los derechos fundamentales esgrimidos por el Liberalismo –la propiedad, libertad y quehacer económico privado–, se institucionalizaban garantías sociales como salud y educación y derechos laborales. Para don Pancho, estos conceptos se convirtieron en una fuente de inspiración y quiso promoverlos al volver al país.

¿Qué oferta programática tenía el Partido Liberal Renovador fundado por don Pancho?

Una de las características más importantes de este partido fundado y presidido por don Pancho fue que aglutinó a los grupos progresistas del país, incluso a muchos socialistas que no se identificaban con el liberalismo. El Liberal Renovador estaba abierto a ideas de avanzada, cónsonas con la realidad nacional y basadas en la justicia social para la clase obrera y los grupos feministas. Sus diputados en la Asamblea Nacional promovieron legislaciones reformistas –incluso el voto de la mujer–, en un momento en que los demás partidos todavía se oponían firmemente.

Los textos históricos suelen afirmar que don Pancho se preparaba para participar como candidato presidencial nuevamente en las elecciones de 1948 y que se le consideraba “imbatible”, cuando lo sorprendió la muerte. ¿Podrías elaborar en las circunstancias que rodearon su muerte y el funeral de Estado con que se le distinguió?

Don Pancho se encontraba en un avión rumbo a Medellín, cuando sufrió dos infartos. El piloto de inmediato avisó al aeropuerto para que se arreglase su traslado al hospital y así se hizo. Permaneció en la clínica San Vicente de esta ciudad durante varias semanas, hasta que entró en una etapa de mejoría. Se le había suspendido el tanque de oxígeno y se sentía optimista sobre su recuperación, cuando le sobrevino un nuevo síncope. Murió a los 59 años de edad.

El presidente Enrique Jiménez Brin calificó su desaparición de “desgracia nacional”, decretó duelo nacional y el cierre de las oficinas públicas. Los expresidentes Harmodio Arias, Ricardo J. Alfaro y Enrique Jiménez recibieron su cuerpo en el aeropuerto. Su sepelio fue uno de los eventos más impresionantes de la época. Fue multitudinario. Su cuerpo fue llevado en el camión de bomberos, y a su lado caminaban los más importantes políticos y personajes. Del ataúd colgaban cintas y cada uno de estos llevaba una en la mano. Las floristerías se quedaron sin flores, sobre todo claveles rojos, una flor con la que se le identificaba. Se calcula que más de 20 mil personas lo acompañaron hasta el cementerio Amador, y tan larga fue la columna fúnebre, que mientras llegaban al cementerio los primeros vehículos, todavía parte del congreso no había partido del parque de la Catedral.

Olga de Obaldía

Biógrafa

Escritora, abogada y traductora. Está certificada en manejo de proyectos sin fines de lucro, Responsabilidad Social Empresarial y Cumplimiento. Es egresada del diplomado en creación literaria de la Universidad Tecnológica de Panamá. Como articulista y ensayista ha contribuido con numerosos artículos en periódicos y revistas locales. Como editora ha publicado diversos proyectos editoriales, entre ellos '¡Basta! 100 mujeres contra la violencia de género'. Ha publicado cuentos en la revista literaria 'Maga'; la revista 'Panorama' y en los libros colectivos 'Más que Cont-Arte'; 'Los recién llegados'; 'De un tiempo a esta parte' y 'Ultramarinos'. Ha publicado dos colecciones de cuentos literarios: 'Almas urbanas' (2016), ganador del premio Diplomado en Creación Literaria de la UTP; y 'Cuentos elementales' (2017), ganador del Premio Nacional de Cuento José María Sánchez de la UTP. Actualmente trabaja en su primera novela.