04 de Dic de 2021

Polígrafo

Jonathan Chávez: . ¿Cómo nos van a poner en un Grammy? ¿En qué género de la música entra el típico?

La industria típica se reactiva como la espuma localmente. Sin embargo, el acordeonista Jonahtah Chávez se pregunta cómo exportar esta música si no está clasificada como un género musical fuera de Panamá. Además, su nombre es un concepto genérico

Jonathan Chávez: . ¿Cómo nos van a poner en un Grammy? ¿En qué género de la música entra el típico?
Jonathan Chávez: . ¿Cómo nos van a poner en un Grammy? ¿En qué género de la música entra el típico?Larish Julio | La Estrella de Panamá

Productor, cantante, acordeonista y empresario, Jonathan Chávez es un tipiquero que le costó hacerse un campo en el mundo de la música. Se pasó 19 años imitando a su mentor, Victorio Vergara. Después buscó su propio estilo que desde hace siete años impone en bailes y emisoras. Con los años se ha hecho famoso, al grado que en este mes patrio si cumpliera una por día, necesitaría un mes de 36 días. En noviembre tiene hasta dos o tres eventos por día. El típico es una industria que rinde frutos. Pero para triunfar en el extranjero hace falta ubicar esta música en un género musical, y no como un nombre genérico. Para Chávez, la música es un negocio jugoso. A pesar de que en el patio las cosas no van mal, la música típica sigue siendo presa de sus propias fronteras. Crecer internacionalmente con este género resulta casi imposible por una razón muy básica, en las nominaciones de los Grammys, explica el acordeonista, no se premia el género típico. Cuesta definirlo como tal en el extranjero. Además, el público local es muy exigente cuando de innovación se trata, prima lo conservador. A pesar de la amarga experiencia que fue para él y su conjunto la pandemia, Chávez aprendió a valorar a su familia, nació su hija, la ha visto crecer y no se perdió ni un cumpleaños.

¿Dónde nos recibe?

Estamos en nuestro estudio de grabación. Es como un laboratorio, un espacio para crear, innovar, o modificar, para arreglar y producir nuestras canciones.

En pandemia no salía de ahí entonces…

Jonathan Chávez: . ¿Cómo nos van a poner en un Grammy? ¿En qué género de la música entra el típico?
Jonathan Chávez: . ¿Cómo nos van a poner en un Grammy? ¿En qué género de la música entra el típico?

(risas) Exactamente. Se hicieron muchas cosas en pandemia. Incluso nos mantuvimos cada cierto tiempo produciendo material a pesar d que nuestros eventos estaban detenidos. Producimos canciones como para no dejarnos de la pandemia, igual ayudó al pueblo a distraerse y desahogar el estrés. De este estudio salieron cinco canciones durante la pandemia.

¿Cómo se forja el camino para llegar a ser un músico reconocido del típico?

Es una historia larga, se la cuento resumida. Históricamente, no sólo en mi caso, no es fácil. Es una carrera de muchos años, uno comienza imitando a algún artista que esté de moda en el momento. En mi caso la figura fue Victorio Vergara, un legendario que tiene 23 años de desaparición física, pero aún sus canciones suenan en todas las emisoras. Incluso las canciones de hace 23 años aparecen en los ratings. Fue mi mentor, era mi padrino musical. En 1994 fue mi primera oportunidad de tocar el acordeón junto a él. Los programas de televisión exclusivos del folklore panameño me dieron impulso. Estuve muchos años dándome a conocer como imitador de Victorio Vergara, 19 años buscando un camino.

“Lo más difícil de ser artista es que si estas cansado no puedes demostrarlo en un evento. Si tienes un problema no puedes subirte al escenario a demostrarlo”.
Jonathan Chávez: . ¿Cómo nos van a poner en un Grammy? ¿En qué género de la música entra el típico?
Jonathan Chávez: . ¿Cómo nos van a poner en un Grammy? ¿En qué género de la música entra el típico?

¿Cuál era su estilo?

Fueron 19 años buscando mi camino musicalmente hablando, mis propias canciones, buscando la fórmula que le gustaba al público. Y hace siete años encontramos esa fórmula, los compositores, tuve que aprender mucho como compositor, el mercadeo de las canciones y la inversión publicitaria, y desde entonces la agrupación se renovó. Logramos que la gente pusiera atención al grupo y plasmamos la música de Jonathan Chávez, nuestras canciones, y nos ha resultado. Nuestra última canción titulada 'vuelves' lleva tres meses en la posición número uno.

¿Por qué cree que la música típica no ha logrado cruzar fronteras?

Eso es un tema que hemos debatido como artistas. El primer problema que hay es que nuestra música no tiene nombre. Se lo digo porque cuando he viajado al extranjero a tocar a más de ocho países, Costa Rica, Guatemala, Venezuela, Colombia, España, Alemania, la gente pregunta: ¿cómo se llama su música? Todos le dicen típico a algo que hay en todos los países. Si vas a Colombia y preguntas cuál es la música típica te dicen el vallenato. Tú preguntas en Panamá cómo se llama la música panameña y la respuesta es típico. Pero ¿típico qué? Si buscas la definición de típico es algo de ese país. Entonces yo pienso que ese es el primer problema, no tenemos nombre. ¿Cómo nos van a poner en un Grammy? ¿En qué género de la música entra el típico? No pueden poner género típico porque ese no es un género internacional. El segundo problema -aunque hay quienes no están de acuerdo, pero yo insisto que es así- es que el mismo público es el culpable de que la música panameña no rompa fronteras. Cada vez que uno lleva nuevas ideas, cuando se hacen, el tipiquero dice: este 'man' está dañando el típico; eso no es típico; se dañaron. Le voy a poner un ejemplo simple. El último video que yo hice de 'vuelves' grabamos dos versiones. Una en vivo que retrata el folklore panameño y la otro con un formato internacional, no tradicional a lo mismo de siempre inspirado en otros videos que vi de otros artistas internacionales. No le niego que el video tuvo un 98% de aceptación de buenos comentarios, pero los negativos decían que eso no era típico, que estábamos dañando el folklor panameño.

¿Qué tanto pesa la minoría de esos comentarios?

A la final quizás como es un video musical fue una minoría, pero si agarro la música típica y la transformo para intentar exportarla, como le pasó a Samy y Sandra (Sandoval), a Osvaldo Ayala, la gente les cayó con piedra y palo.

¿Entonces cómo es posible escalar a otra latitud?

Ahí está el detalle. Lo que nos sostiene ahora es el público panameño. Habría que buscar una estrategia en la que podríamos trabajar un típico modificado para afuera y que esa música no suene aquí. Es lo que estamos tratando de hacer con una disquera que está un poco interesada.

En la vida del artista, ¿qué tanto se gana en la carrera de músico?

“Sí se hace bastante dinero, pero cuando llegas a cierto nivel. Pasas mucho trabajo. Toqué en eventos en los que no me pagaban, en otros cubría los gastos y me iba a la casa sin un real. Fueron 19 años en ese camino”.

Sí se hace bastante dinero, pero cuando llegas a un nivel. Pasas mucho trabajo. Toqué en eventos en los que no me pagaban, en otros cubría los gastos y me iba a la casa sin un real. Fueron 19 años en ese camino. Cuando le digo ese tiempo, no es que al año siguiente ya ganábamos plata, sino que empezamos a escalar en el camino que encontramos. A medida que vas demostrando que eres una figura que tiene su propio repertorio y con las presentaciones empezamos a pegar.

Eso que señala como 'mucho dinero', ¿cuánto es?

Puedes estar generando más o menos, pagando todos los gastos, porque nos convertimos en una empresa, puedes hablar de $40 mil a $60 mil por mes.

¿Cuánto? ¿De ganancia?

Sí, neto. Ese dinero entra a la empresa porque yo tengo mi salario como músico. Yo me manejo como una empresa en la que yo soy colaborador del conjunto. Pero no le he dicho que falta la parte de inversión. De ese dinero tenemos que sacar discos compactos que cuestan producir $20 mil o $25 mil un disco compacto.

¿Todavía hay mercado para el disco compacto?

Bueno, restemos el pago de las copias del disco compacto, lo demás sigue igual. Hay que gastar en estudio de grabación, fotografía, mercadeo. No podemos pensar que de esos $40 mil o $60 mil todo es para mí. No, de ese dinero hay que invertir e impulsar lo que sigue. Grabar un video musical nos sale en $5 mil.

¿Esa plata es producto de las presentaciones o de qué?

Lo que traté de decir, es que una vez que uno paga todos los salarios, las letras del banco, los programas de radio, de publicidad, queda más o menos ese dinero que no es para gastárselo, porque al final uno como artista tiene que seguir financiando su carrera y ese capital se emplea para eso. Si vas a sacar un disco compacto debes tomar de ese dinero porque nadie lo patrocina. Quiero comprar un equipo nuevo, por ejemplo, eso cuesta caro. Una consola de sonido cuesta $21 mil. Nos toca producir el dinero para comprarla. Lo que trato de decir es que eso es lo que queda, pero hay que echarlo en un saco para poder seguir financiando las necesidades del grupo.

Ahora que se está reactivando la industria del entretenimiento, ¿cómo está el ambiente en los bailes?

Las cosas han ido cambiando. Hace unos meses eran presentaciones controladas en las que los asistentes podían estar, pero no bailar. Eso cambió desde que aprobaron el 100% de aforo para vacunados la gente puede bailar. Lo único es que tiene que llevar su tarjeta de vacuna. Todo está comenzando muy bien porque la gente tiene ganas de salir, de ir a los eventos. A todos los tipiqueros a la mayoría les está yendo bien, por esa euforia. Pero yo siempre voy un paso más adelante pensando en cómo pueden ser las cosas y no me ilusiono mucho. Siento que es una cuestión momentánea por la euforia que la gente no tuvo la oportunidad de bailar los temas que sacamos en pandemia. Pero debemos tener la visión de que cuando esta situación termine, porque es posible que se levante el estado de emergencia, viene una parte difícil económica y sanitaria.

¿Cómo lidia usted con la fama y las fans, y la esposa?

No es fácil. Llega un punto en que la gente se olvida que nosotros somos humanos como todo el mundo. Lo más difícil de ser artista es que si estas cansado no puedes demostrarlo en un evento. Si tienes un problema no puedes subirte al escenario a demostrarlo. Lo mas difícil es ser el artista. Llegar a un evento y de repente tienes problemas y la gente te quiere hablar, se quiere tomar fotos y tu no tienes ganas, pero no puedes hacer nada. Tienes que tomarte la foto, sonreír a la gente. No le niego, no soy perfecto, tengo mis defectos, trato de estar siempre a la disposición del público. Con la familia hay un reclamo constante del tiempo. Pero le tengo que dar gracias a Dios porque era mi sueño de llegar a un sitial bueno y que mi música le gustara a la gente, pero aquí estamos y tenemos que echar adelante.

¿Se acuerda del peor concierto que ha tenido?

En estos días me pasó. En el pasado fueron situaciones que en lugares donde tocaba no me pagaban. Eran tan malos los eventos que no me pagaban. Pero yo tenía mucho tiempo que no pasaba eso. Son siete años de haber arrancado bien y que las presentaciones tienen un buen nivel, acostumbrados a eventos de mil o mil quinientas personas. Un baile regular, que no salía tan bueno, podía ser de 500 o 600 personas. Pero un baile que no hubiera nadie, tenía mucho tiempo que no me pasaba. En estos días di un concierto en Guabito, Bocas del Toro, por primera vez fui a la frontera con Costa Rica y lo peor de todo es que iba ilusionado. Nunca había ido a tocar ahí y cuando llegué en todas partes estaba mi música: entré a un almacén y estaba mi música, pasaba un carro y tenía mi música, fui a un restaurante y estaba mi música. Yo entre mí pensé esto va a ser algo no visto. Cuando fuimos a tocar entraron sólo 29 persona.

Me imagino que le cayó un balde de agua fría…

Yo me reía porque entre mí decía, tenía mucho tiempo que no pasaba por esto. El público dice que el promotor no hizo la publicidad. Supuestamente decían que era eso y otros decían que el concierto fue un martes y que la gente sale el fin de semana. Pero lo que me gustó de todo eso es que nos recuerda que si llego a ser más famoso no me vuelva loco. Siempre me mantengo bajito, pero eso me recordó que no puedes creerte el más pegado y solicitado, en algún momento te puede ir mal.

¿Cómo se ve usted en un futuro?

Según los comentarios del público, lo que veo y escucho, tenemos un buen futuro en la música típica. Esperamos mantener el rumbo. Ahora estamos preparando canciones nuevas, inspiración de Víctor Solís, tenemos varias canciones de autores que se quedaron por la pandemia que ahora vamos a empezar a producir y vienen videos musicales. En el mes de noviembre tenemos 36 presentaciones gracias a Dios.

Eso es no dormir en el mes….

Hay días que tenemos hasta tres presentaciones.

¿Cómo funcionan las disqueras en nuestros días?

Lo que pasa es que afuera las disqueras, no sé como le hacen, pero aún venden discos compactos y también tienen que ver mucho con la venta digital.

¿Recibe los pagos por derecho de autor cuando suena su música en la radio?

Sí, claro. Para eso está encargadas varias entidades como Produce, que recoge las regalías de los productores. En ese caso yo también entro ahí porque yo produzco mis canciones. Soy mi propia disquera. La Asociación Panameña de Artistas, Intérpretes y Ejecutantes (Panaie) recoge las regalías para los intérpretes. O sea que ahí también estoy yo porque yo toco el acordeón, gana la que canta conmigo, el timbalero, y la Sociedad Panameña de Autores y Compositores (SPAC) recoge las de los autores. Cada tres meses se pagan esas regalías.

EL RETO DE LLEGAR A LA CIMA

El acordeonista que durante 19 años imitó a su mentor, Victorio Vergara, y después definió su estilo

Nombre completo: Jonathan Chávez

Nacimiento: 8 de febrero 1986, Los Santos, Panamá

Ocupación: Productor, acordeonista

Resumen de su carrera: Acordeonista, prodcutor musical, intérprete, empresario. Aprendió a tocar el acordeón cuando tenía 8 años. Ha ofrecido conciertos en varios países de Europa y otros países de Latinoamérica. Dedicó 19 años a imitar a su mentor, Victorio Vergara y luego encontró su propio estilo.