06 de Oct de 2022

Política

‘No llevo maletín ni soy gringo’

Es sábado por la tarde, temporada de compras escolares y la Avenida Central recobra su viejo esplendor. El bullicio y el ir de venir de ...

Es sábado por la tarde, temporada de compras escolares y la Avenida Central recobra su viejo esplendor. El bullicio y el ir de venir de los paquetes de compras sólo es interrumpido por la aparición de banderas naranjas y blancas que poco a poco se apoderan de la atención de los compradores que divisan, encabezando la columna a una cara muy conocida: Miguel Antonio Bernal.

Por segunda vez en 10 años, Bernal decide postularse como candidato independiente a la Alcaldía de la capital. Este panameño, a quien muchos recuerdan por sus luchas contra la dictadura cuando mostraba frondosa cabellera negra y hasta barba, hoy apenas peina canas. Sin embargo, cree poseer lo necesario para poner orden en el Palacio Municipal.

Bajo el ardiente sol de abril, detiene a algunos transeúntes y les regala una volante: "Bernal Alcalde de Panamá", dice. Los más jóvenes, los que no vivieron la época más oscura de Panamá, lo miran con indiferencia. Quienes sí saben lo que fue la dictadura en cambio, lo miran como quien siente nostalgia por la esperanza perdida, esperanza que Bernal representa como nadie.

No está solo, muy cerca de él, también repartiendo volantes está Mayela Lloyd, su pareja desde hace 8 años. Mayela, cambió las luces y las cámaras de televisión por las caminatas y el contacto directo con gente. "Siempre que puedo estoy con él. Es sorprendente, las personas se desprenden de lo poco que tienen para apoyarlo. Sienten la campaña como suya y esas son las verdaderas encuestas", asegura ella.

Bernal es un personaje único en la política panameña. No cree en los partidos políticos, y sin embargo, ellos sí creen en él. Corre con el aval de partidos de gobierno y oposición. Bernal parece tener lo que los partidos políticos extrañan: credibilidad.

Delante de El Machetazo, un señor de poco más de cincuenta años, interrumpe sus compras para sacar un billete de un dólar de su cartera. "Yo soy un hombre de lucha, igual que él. Bernal tiene honestidad, es lo que hace falta", dice Pedro Alexander a La Estrella , un docente jubilado. “No seré Murcia, pero aporto”, le dice el hombre a Bernal que recibe el dólar y se muere de risa. Hay que decirlo: Bernal parece de vacaciones. Goza el recorrido, entra a los almacenes, saluda a los dependientes, se toma fotos, se pone pelucas, y aunque muchos lo miran como un bicho raro, eso es lo que menos le interesa. Sabe muy bien a dónde quiere llegar.

PONER EL CUERPO

Sentado en su oficina, al otro día de la caminata, Bernal dice que profesa su amor por la patria desde muy pequeño. Cuenta que cuando era niño, se levantaba temprano para saludar la bandera y al alba nuevamente, interrumpía sus juegos para rendirle tributo a la enseña tricolor. “Vivíamos al lado de la Presidencia, y siempre me levantaba para saludar la bandera".

Bernal se fue de Panamá en 1967. Ganó una beca y marchó a estudiar a Madrid y un año más tarde a Francia. Allí obtuvo una licenciatura en Derecho, otra en Ciencias Políticas y un doctorado en Ciencias Políticas. “Cuando me fui, Panamá aún seguía siendo una República en evolución. Era una ciudad tranquila. Todavía se sentía el impacto de los hechos del 9 de enero de 1964”.

- ¿Cómo era el Panamá que encontró al regresar?

- Cuando regresé, estaba supuesto para entrar como director del departamento jurídico de un banco de París. Pero al llegar me di cuenta que lo que tenía que hacer era luchar contra la dictadura, y eso fue lo que hice. Logré entrar a la Universidad de Panamá como profesor, y desde el aula y fuera de ella, me dediqué a hacer todo lo que estuvo a mi alcance por denunciar los atropellos del régimen militar. Jamás me escondí. Nunca recurrí al anonimato. Hubo momentos en que tuve miedo, fueron muchos la verdad, pero como decía Roosevelt, hay que tenerle miedo al miedo. Yo no dejé de hacer nada de lo que se podía hacer en derecho contra la dictadura.

Hasta que llegó el 19 de diciembre de 1979. Fue detenido y recibió una golpiza que casi le cuesta la vida. Fue un hecho que marcó un hito en su lucha contra el régimen militar.

- ¿Cómo recuerda aquello?

- Había protestas estudiantiles por la presencia del Sha de Irán. Betito Quiroz, Milciades Ortiz y yo lideramos una protesta desde la radio. El 18, los militares secuestraron a Betito Quiroz y amenazaban con lanzarlo desde el Cerro Ancón. Yo desde la radio llamé una movilización que impidió que lanzaran a Betito.

- ¿Qué hicieron?

- El 19, nos congregamos en Don Bosco. De pronto llegaron dos mayores de Noriega y de Torrijos. Nos dijeron que la marcha no podía salir por órdenes superiores, yo les contesté que la única orden superior era la Constitución. A los pocos minutos llegaron como 70 motociclistas de Tránsito. Al acercarme uno de ellos me metió un puñetazo y gritó: ¡Aquí está Bernal! y entre todos empezaron a pegarme y darme con palos. Después llegó un grupo de civiles del G-2 a golpearme también. Cuando me llevaron al cuartel estaba inconsciente. De ahí me trasladaron al Hospital Santo Tomás, donde estuve convaleciente varias semanas.

- ¿Su familia qué le decía?

- Mi mamá sufrió mucho al ver lo que me habían hecho. Ese dolor, hizo que mi mamá enfermara y no volviera a ser la misma. Ella murió con ese dolor en su corazón.

Sin embargo, Bernal siguió peleando. Desde las calles, apoyado por un megáfono, porque su licencia de locutor había sido cancelada de por vida. Hasta que el gobierno le impuso una fianza para poder recuperar su licencia. Así fue como nació la campaña "Centavos de la Dignidad".

- ¿De dónde surge el nombre “Centavos de la Dignidad?

- Eran 2 mil 500 dólares de multa. En ese momento el pueblo demostró lo que es la solidaridad. Muchas personas enviaron centavos de todas partes para ayudar a pagar la fianza. No sólo repudiaron un medida contra la libertad de expresión, repudiaron el régimen dictatorial. Cada centavo que pasó por mis manos reafirmó mis convicciones.

- A 20 años de la invasión norteamericana, ¿qué fue lo que le falló al civilismo en Panamá? La corrupción sigue igual que siempre y los índices sociales no mejoran.

- Yo creo que no derogar las legislaciones militaristas y llamar a una Constituyente fue un error muy grande. No dar a la población los recursos para fortalecer la educación y los valores democráticos es una gran deuda que todavía tenemos pendiente.

La gula desmedida de los principales actores de la partidocracia por llenarse los bolsillos a costa del sudor y la sangre de otros, ha impedido que exista una verdadera democracia en Panamá.

CAMINO A LA ALCALDÍA

Este es su segundo intento de llegar a la Alcaldía de Panamá. En 1999 empezó como candidato independiente, pero luego lo postularon los partidos Panameñista y Molirena. Sacó 101 mil votos, once mil votos más que la entonces alcaldesa Mayín Correa que buscaba su reelección y 8 mil votos menos que Juan Carlos Navarro, el alcalde electo.

Nuevamente en la carrera hacia la Alcaldía, Bernal cuenta en esta ocasión con el apoyo tanto de oposición como del oficialismo. Su campaña se ha manejado en gran parte gracias a las donaciones que recibe de sus simpatizantes. Patentando su famosa campaña de “a peso”, activó líneas telefónicas para recibir donaciones.

- ¿Qué necesita la Alcaldía de Panamá?

- Necesita autonomía e independencia para poder trabajar más y mejor en beneficio de los ciudadanos. Al Municipio se le han usurpado sus funciones primordiales.

- ¿Cuáles son los principales problemas del Municipio?

- El agua. La falta de agua es un problema serio. El alcalde debe velar porque la comunidad goce de buena salud. Solo así se podrá enderezar el camino hacia un Municipio justo y equitativo.

- ¿Cuál sería la propuesta para mejorar el transporte urbano?

- Yo apostaría por un monorriel, con un tranvía en algunas partes debido a la deformación urbanística de la ciudad.

- ¿Está de acuerdo con el anteproyecto de ley de Descentralización del Estado?

- Ahora mismo, el que está en la Asamblea es un proyecto que tiene instrucciones de sólo aprobarse si gana uno de los candidatos de Martín. Cuando llegue a la Alcaldía vamos a solicitar que podamos participar en el contenido del proyecto antes que sea enviado a la Asamblea Nacional.

- ¿Cómo se atacará el problema de la basura?

- De frente en todos los niveles. Pero antes que nada a nivel educacional. Las personas deben saber qué hacer con la basura, pero también qué no hacer con ella.

- ¿Se ve Bernal sentado en la silla del Palacio Municipal?

- Mira, cada vez se escucha más el clamor de la gente que no quiere ni Bobby pringa'o, ni gringo cola'o, quieren el panameño que tiene el tumba'o. Los decentes somos más.

Y entonces Bernal se mata de risa y dice que, “humildemente”, cree que se merece la oportunidad de mejorar la ciudad. Faltan apenas diez días más para saber qué dirán los votos de los panameños.