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19 de Jan de 2021

Política

Diálogo entre el gobierno y los indígenas en el limbo

PANAMÁ. El futuro del diálogo entre los ngäbes y el gobierno, por el tema hidroeléctrico, es incierto. Las conversaciones fueron suspend...

PANAMÁ. El futuro del diálogo entre los ngäbes y el gobierno, por el tema hidroeléctrico, es incierto. Las conversaciones fueron suspendidas ayer y sin una aparente fecha de reinicio, tras un choque entre la seguridad de la Asamblea y un grupo de indígenas.

De hecho, los ánimos de los ngäbes afuera del Palacio Legislativo se caldearon luego que el gobierno rechazara la propuesta de la Coordinadora por la Defensa de los Recursos Naturales y Derechos del Pueblo Ngäbe, de eliminar la hidroeléctrica Barro Blanco, así como no aprobar la construcción de la segunda fase de los proyectos Tabasará, en el río homónimo; y Chan, en el río Changuinola.

El Ejecutivo, en su lugar, planteó conceder un plazo de gracia para examinar la hidroeléctrica Barro Blanco e insistió en un proyecto de Estado para el desarrollo de la comarca Ngäbe Buglé. (Ver: Ejecutivo pide análisis a Barro Blanco) SE ENCRISPAN LOS ÁNIMOS

Faltaban pocos minutos para las 4:00 p.m. y el debate hidroeléctrico estaba ya enconado. Los ngäbes en el exterior de la Asamblea Nacional empezaron a manifestar. Se atrincheraron en una de las cuatro entradas al Palacio Justo Arosemena, y cuyo portón agitaban. Ahí mismo fueron replegados: según la guardia legislativa, les lanzaron 15 disparos de goma, porque iban a ser agredidos.

El presidente de la Asamblea, Héctor Aparicio, aseguró anoche que la seguridad del parlamento jamás utiliza perdigones. ‘Estoy haciendo una investigación, y mañana (hoy) daremos una conferencia de prensa en la que mostraremos las armas que en la Asamblea Nacional se utilizan’, dijo.

Según Aparicio, ‘si hay que investigar algo se llegará hasta las últimas consecuencias. Y se destituirá a quien resulte responsable’.

El diputado y médico Crispiano Adames confirmó ayer que los heridos habían recibido perdigones y que debían recibir atención médica con prontitud. Incluso, un agente de la seguridad legislativa fue retratado con un arma para lanzar ese tipo de municiones.

El balance al final de la jornada fue de cuatro indígenas heridos (tres ngäbes y uno kuna) en las piernas, el tórax y la parte lateral del cuello, quienes sobre las 5:00 p.m. fueron trasladados al Hospital Santo Tomás.

El jefe de Seguridad de la Asamblea, Juan Vallarino —hermano de la diputada de Cambio Democrático, Marilyn Vallarino, quien acusó antes a los indígenas de ser ‘borrachos’—, aseguró que los ngäbes lanzaban piedras desde el viaducto que conecta la avenida Omar Torrijos con la Cinta Costera.

Incluso, el jefe de Seguridad de la Asamblea acusó a los indígenas de poseer armas, machetes y de estar libando y fumando marihuana en el parque contiguo al edificio de la Asamblea Nacional.

Y, agregó, ‘tengo pruebas de eso’. Los señalamientos no fueron bien recibidos por los indígenas.

Pero el diputado presidente Héctor Aparicio consideró los planteamientos de su jefe de Seguridad como ‘temerarios’.

‘Nadie puede decir eso. Es producto de la emotividad del momento, pero yo no puedo asegurar eso’, expuso Aparicio.

SE ACTIVAN LOS CIERRES

La abrupta suspensión del diálogo abrió paso a una cadena de cierres en todo el país. Los principales volvieron a ser en San Félix (llamada por los ngäbes ‘la base cero’), la localidad fronteriza de Viguí, en Horconcitos, San Lorenzo, y sobre el río Changuinola. Incluso, los ngäbes activaron un punto adicional: el puente sobre el río Pacora. En ninguna de las zonas había presencia policial.

En todas las zonas estaban, a la espera de un pronunciamiento de la cacica Silvia Carrera, quien se retiró de la Asamblea Nacional cerca de las 4:30 p.m. para definir si seguirán participando o no del diálogo.

Al cierre de esta edición la dirigencia indígena analizaba si volvería o no a la mesa de diálogo. Fuentes internas aseguraron que entre los líderes ngäbe persiste la sensación de inseguridad en la Asamblea Nacional.

‘DIÁLOGO DEBE SEGUIR’

Pero la Iglesia católica y el gobierno apuestan a que se mantenga el debate. El presidente de la República, Ricardo Martinelli, insistió en su cuenta de Twitter que el ‘diálogo debe ser la solución’.

‘Cuando hay conflictos siempre hay que poner los intereses del país primero sobre los intereses personales’, agregó.