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29 de May de 2020

Política

Segración racial, clave en la construcción del Canal

En 1904, la construcción del Canal en Panamá desafiaba a Estados Unidos y ponía a prueba su consolidación como un poder mundial. Pero re...

En 1904, la construcción del Canal en Panamá desafiaba a Estados Unidos y ponía a prueba su consolidación como un poder mundial. Pero resultó ser un reto más problemático de lo previsto. Una dificultad fundamental era conseguir la mano de obra necesaria para la obra. Stevens opinaba que ningún obstáculo se podía comparar con este.

Se decidió poner en marcha un sistema de reclutamiento masivo de trabajadores de diversa procedencia basado en dos ideas: una, que había que combinar ‘diferentes y varias etnicidades y nacionalidades’ para dividir a los trabajadores y crear competencia entre ellos; y la otra, mantener un excedente de trabajadores para enfrentar las previsibles huelgas.

Esta estrategia se cimentaba en prejuicios racistas, tanto al referirse a los afroantillanos, a quienes Stevens consideraba los trabajadores ‘más inofensivos y obedientes’ que él había manejado, pero de los que, decía, ‘eran indolentes, infantiles y poco inteligentes’, como al opinar sobre los obreros españoles, a quienes prefería al comienzo porque, ‘son blancos, manejables, y capaces de desarrollarse e integrarse’.

De ese modo, en los primeros tiempos, se fomentó el reclutamiento de europeos para el trabajo no cualificado (españoles, italianos, griegos) y de indios.

ESTRATEGIAS DE RECLUTAMIENTO

El instrumento más importante de la Comisión del Canal Ístmico para el manejo y control de los trabajadores fue la segregación, organizada bajo el sistema del gold roll (patrón o nómina de oro) y el silver roll (patrón o nómina de plata), originado en la construcción del ferrocarril. Al comienzo existía confusión en su aplicación pues, aunque la jerarquía racial era una de sus bases, no lo era en exclusividad.

En 1905 el sistema no es taba perfeccionado, al año siguiente Stevens ordenó pasar al patrón de plata a todos los trabajadores afrodescendientes del patrón de oro, a excepción de los norteamericanos contratados en Estados Unidos.

En 1908, el presidente Roosevelt decretó que pertenecerían al gold roll solamente ciudadanos norteamericanos y panameños. Goethals reinterpretó la norma y definió el sistema según los criterios de ciudadanía y raza, así que pertenecerían al gold roll solamente ciudadanos blancos norteamericanos y algunos blancos panameños.

Para justificar el sistema, se afirmaba que evitaría los conflictos entre trabajadores de diferentes razas y, con argumentos pseudocientíficos, se decía que contribuiría a erradicar las enfermedades separando a los nativos de climas tropicales de los extranjeros.

En realidad, la segregación agravó los prejuicios entre los grupos de trabajadores, dividiéndoles y enfrentándoles, tal como las autoridades de la Zona del Canal habían previsto y buscado.

La segregación no solo era resultado de ideas racistas contra los afroantillanos, sino una estrategia clave para conseguir los mejores resultados (eficiencia, rendimiento del trabajo, docilidad de los trabajadores, abaratamiento de las obras), basada en la abundancia de la mano de obra y la división entre los trabajadores.

DIVISIÓN ENTRE LOS TRABAJADORES

Los trabajadores afroantillanos fueron la fuerza laboral más importante en la construcción del Canal (68.8% del total), seguidos por los españoles (18.39%) y otras nacionalidades. En España se les reclutaba directamente hasta 1908: en 1906 fueron contratados 1,174 obreros; en 1907, 5,293; y en 1908, 1,831, pero, a partir de 1908, el gobierno español lo prohibió.

Por el contrario, las contrataciones de obreros afroantillanos no cesaron: por ejemplo, solo de Barbados en 1906 fueron contratados 5,510 obreros; en 1907, 3,242; y en 1908, 5,592.

La identidad racial de los obreros europeos en la Zona era ambigua y su clasificación dentro del sistema de segregación confuso. Se les consideraba blancos o no blancos según las circunstancias. A veces se consideraba a los españoles, a los italianos o a los griegos como semi-blancos, y en otras ocasiones, especialmente cuando se les comparaba con los afroantillanos, como blancos.

Las diferencias de trato que el sistema establecía entre los diferentes grupos generaba (o acrecentaba) los enfrentamientos entre ellos.

A los obreros españoles y europeos les irritaba ser incluidos en el silver roll, una categoría definida para los no-blancos, y todo lo que eso suponía: ser excluidos de hoteles, restaurantes, escuelas y clubes reservados para los blancos norteamericanos, o tener que hacer fila con los colored en la oficina de correos y otras dependencias.

De hecho, siempre estuvieron más cerca de la consideración que se les daba a los afroantillanos que de la de los norteamericanos blancos. Como los afroantillanos, carecían de representación sindical y no podían apelar al congreso de Estados Unidos (como los del gold roll), también como ellos los españoles hacían los trabajos manuales más pesados.

Sin embargo, las oportunidades ocupacionales eran mucho más limitadas para los europeos del sur que para los afroantillanos, miles de estos últimos consiguieron trabajo cualificado, mientras que los españoles raramente podían trabajar en otra cosa que con el pico y la pala.

Pese a eso, los obreros españoles ganaban más que los afroantillanos. La escala salarial de la ICC era muy compleja, se establecía no de acuerdo al trabajo desempeñado sino según la raza y nacionalidad del trabajador: existían, por ejemplo, cuatro categorías para el mismo trabajo (Laborer A, B, C y D), según quien lo realizara.

Aunque españoles, europeos y afroantillanos pertenecían a la nómina de plata sus condiciones de trabajo y de vida se diferenciaban enormemente y desfavorecían a los afroantillanos.

RESISTENCIA Y CONFLICTOS

Las malas condiciones de trabajo y de vida y la segregación no fueron aceptadas por los obreros que protagonizaron incidentes violentos y huelgas.

Pronto la policía de la Zona se refería a los ‘turbulentos’ españoles y discutía como manejarlos. Realizaron varias huelgas de importancia desde 1905: por ejemplo, en 1907 se quejaban de un abusivo capataz y de la comida, otro incidente en ese mismo año ocasionó que la Sociedad Española de Beneficencia de Panamá interviniera y realizara un informe, publicado en la prensa española, que tuvo mucha repercusión porque hubo varios obreros muertos y heridos.

Ocasionalmente, italianos y españoles colaboraron en huelgas y otras protestas, pero en general no tenían buenas relaciones. También había hostilidad entre griegos y españoles, y de todos estos grupos contra los afroantillanos.

Los incidentes causados por las tensiones raciales fueron usuales. Los europeos consideraban insufrible la competencia de los afroantillanos. Por ejemplo, en 1907, los españoles que trabajaban en las esclusas de Pedro Miguel comenzaron una huelga pidiendo mejor comida y que ‘todos los negros fueran llevados fuera de su campamento’.

Los obreros socialistas y anarquistas organizados no lograron mejorar las relaciones entre los trabajadores de distintas razas y nacionalidades, y no consiguieron superar sus prejuicios racistas. Las huelgas y la agitación de anarquistas españoles hicieron que la ICC cambiara su estrategia inicial de privilegiar la contratación de obreros españoles y privilegiara la de obreros afroantillanos.

Y es que las ideas racistas que sustentaban el sistema de segregación impidieron prever que los obreros españoles, ante las condiciones de trabajo y de vida en el Canal, se convertirían en los ‘problemáticos españoles’, y que los obreros afroantillanos serían trabajadores competentes y una mejor opción para el trabajo en esas circunstancias.