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25 de May de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Anécdota de un elector escaldado

Un amigo, residente en Río Abajo, me cuenta que durante la campaña política de 2004 un candidato a diputado llegó a su casa para pedirle...

Un amigo, residente en Río Abajo, me cuenta que durante la campaña política de 2004 un candidato a diputado llegó a su casa para pedirle su voto. El candidato llegó cuando él estaba limpiando el patio.

“Buenas, señor, ¿cómo está?”, saludó el político. “Aquí limpiando mi patio, señor”, respondió el humilde, pero valioso elector. “No me diga señor, ni usted, llámeme tú, todos somos iguales...", manifestó el político, mientras le pedía un machete para limpiar el patio con él.

Continuó el diálogo, el político hablando de su propuesta como futuro diputado, sustentando por qué, merecía una oportunidad. Luego de un breve tiempo, donde ambos tiraron buenos machetazos para limpiar el patio, el candidato pidió un vaso con agua, indicando al dueño de la casa: “pero no me sirvas en un vaso cualquiera, dame agua en el vaso que tú tomas, no olvides que somos iguales".

La esposa del señor trajo un vaso con agua, y el político preguntó: “¿Ese es su vaso, señor?”, “No”, dijo el amigo, a lo que el candidato reiteró a la esposa, “Por favor, quiero tomar en el vaso de este señor, no quiero un vaso especial, yo soy un político diferente que valoro a la gente...”.

Ante la insistencia, el candidato fue complacido. Al retirarse, dijo al dueño de la casa: “Mire amigo, cuento con su apoyo, y si salgo de diputado, con toda confianza vaya a la Asamblea, que allí estaré para ayudarlo... Y no olvide que somos iguales”.

Cosas de la vida, el candidato salió electo. Un día el amigo de Río Abajo tenía una necesidad y se acordó de la promesa del político que tomó agua de su vaso personal, y fue a buscarlo.

Al encontrar al diputado, con mucha emoción le dijo: “Hola, señor diputado, ¿se acuerda de mí?, yo soy su amigo, el de Río Abajo, ¿recuerda?...". “Caramba, realmente no me acuerdo”, respondió el “Padre de la Patria”. “Pero señor, si usted limpió el patio conmigo y hasta tomó agua de mi vaso, ¿lo recuerda?”. Con una serenidad extraordinaria, el político le dijo: “Bueno, es que tomé agua en tantos vasos que no recuerdo el suyo...”.

Como para arreglar el asunto, le dice al pobre hombre, “bueno, de todos modos, ya la beca de su hijo está en camino, anda habla con “Chombo” que ya tiene instrucciones”. Cuenta el amigo que nunca había hablado con él de una beca, pero, ante la firmeza del político, decidió hablar con “Chombo”, para ver si al menos conseguía la beca... La respuesta de “Chombo” fue: “¿Qué beca, si el diputado no me ha dicho nada...?”.

Así entendió el amigo votante que “Chombo” es la figura que en el argot popular se le conoce como “puente roto”. El clásico “chifeo” político. El político que le dice “sí” a todo para ganar simpatía, pero a la hora de concretar te manda a hablar con “puente roto” y lo demás es historia.

Dice mi amigo que supo que este diputado nuevamente está buscando la reelección. Me indicó que ya tiene listo su machete y su vaso favorito para “esperar y atender al político...”.