09 de Dic de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Enseñanza de la tragedia en Mumbai

La mortandad en Mumbai (antiguamente llamada Bombay) hace recordar el dicho que reza, “Cuando veas arder la barba de vecino, pon la tuya...

La mortandad en Mumbai (antiguamente llamada Bombay) hace recordar el dicho que reza, “Cuando veas arder la barba de vecino, pon la tuya en remojo”, porque algo parecido podría suceder en cualquier país. Debemos recordar que los terroristas islámicos son extremistas religiosos que no creen en diálogo alguno, sino en la Jihad (guerra santa) para imponer el Islam en todo el mundo.

También debemos recordar que, particularmente después de la invasión a Iraq, la mayoría de dichos terroristas consideran que los EE.UU. son el peor enemigo del Islamismo, y que gran parte de la carga que atraviesa nuestro Canal es estadounidense, algo que esos extremistas pudieran considerar como suficiente para planear un atentado.

Están muy equivocados quienes piensan que, porque tenemos un país y un canal al servicio del mundo, ningún terrorista se atrevería a violar nuestro “Tratado de Neutralidad” , pues deben caer en la cuenta de que la razón por la cual los alemanes no invadieron a Suiza durante la II Guerra Mundial no fue por el respeto a su “neutralidad” , sino porque era un país donde los nazis guardaban considerables fondos, para poder obtener monedas extranjeras con que sufragar los gastos de sus agentes fuera de los territorios controlados por el Eje Alemán-Italiano-Japonés, y para cubrir cualquier eventualidad. Ciertamente que para un pequeño país pacifista como el nuestro sería prácticamente imposible proteger nuestro Canal a todo lo largo del mismo; pero no se trata de eso, sino de optimizar la protección de las esclusas que, en caso de un atentado, serían las instalaciones más difíciles de reparar.

En días pasados, un amigo visitante me comentaba lo aparentemente fácil que sería para un grupo de terroristas llegar en un busito de turistas hasta escasos metros de las esclusas de Miraflores, y cualquiera que las haya visitado recientemente habrá podido constatar la poca seguridad que allí hay. De modo que, hasta que el odio de los islamistas extremistas desaparezca, es tarea prudente implementar medidas adecuadas para proteger mejor el Canal, tales como asignar personal de seguridad adecuadamente armado y entrenado, fiscalizar mejor la inmigración al país, y cualesquiera otras medidas similares a las que otros países atacados están utilizando para proteger mejor sus centros neurálgicos.

Seguramente que esto no va a ser del completo agrado de funcionarios y negocios dedicados al turismo, pero siempre que nuestros gobernantes no pretendan tomar esto como excusa para violar los derechos humanos de ningún conciudadano o extranjero, no queda otro remedio. No olvidemos que de darse un atentado contra alguna esclusa del Canal, no serán sólo sus usuarios los que sufran las consecuencias, sino todos los panameños.

-El autor es ingeniero jubilado.carlos.e.rangel@ieee.org