25 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

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Las campanas doblarán en educación

Las campanas doblarán por quienes se aferran a una educación anacrónica en detrimento del futuro de nuestros jóvenes, forzando una difer...

Las campanas doblarán por quienes se aferran a una educación anacrónica en detrimento del futuro de nuestros jóvenes, forzando una diferencia entre la educación primaria pública y la particular. La pública, liderada por la Escuela Normal de Santiago, insiste en al viejo esquema del “maestro de grado” o general. Paralelamente, los colegios tradicionales mayores (San Agustín y Saint Mary, entre otros) evolucionan de acuerdo a los avances de la Sociedad del Conocimiento y la Información, nombrando especialistas en Biología, Matemáticas, Física, Sociología y otras disciplinas, en sus escuelas primarias. Para convertirse en educadores esos especialistas deben alcanzar formación suficiente y pertinente en Pedagogía, Neuropsicología y Sociología.

Sin embargo, a los colegios particulares les falta una superestructura de laboratorios y talleres que promueva el enriquecimiento fenomenológico de sus estudiantes. Podrían organizar un sistema compartido, tal vez itinerante, para racionalizar sus costos (consultar PLAN SOLER en la Universidad de Panamá). Este ineludible recurso es el que propicia un genuino encuentro entre el estudiante y el conocimiento.

En el viejo modelo, el pedagogo normalista aprende múltiples especialidades someramente. Explicando el fenómeno “en vivo” a sus estudiantes o intentando responder a preguntas brillantes fuera del texto escolar, quedan en evidencia sus patéticas limitaciones.

Si los colegios particulares no se unen para consolidar sus recursos fenomenológicos, continuarán los malos resultados que, por igual, presentan los estudiantes de las escuelas públicas y particulares (evaluaciones de SINECA 2005).

El Ministerio de Educación (MEDUCA) debe modernizar primero la “Estimulación Temprana-Educación Preescolar”, que son dos áreas inseparables. En sucesión, debe actualizar los demás niveles. Que la educación de los niveles iniciales trata sobre asuntos “sencillos” o “simples” para cualquier pedagogo, es un catastrófico error epistemológico. Por eso los cambios aislados que hace el MEDUCA en el nivel medio (presionado por los fracasos masivos en los exámenes de admisión universitarios) son inútiles, porque para entonces los engramas cerebrales referentes de nuestros jóvenes, están distorsionados!

Los consensos y las “mesas de trabajo” son foros necesarios, pero no reemplazan los escenarios donde se elaboran, se ponen a prueba y se evalúan los modelos de educación. Las instituciones con la infraestructura intelectual, la tradición científico-tecnológica y las extensiones regionales para llevar adelante el trascendental “cambio” de la educación son: la Universidad de Panamá y la Universidad Tecnológica de Panamá.

Intentar imitar, hoy, ejemplos como la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia que ofrece innumerables especialidades, es una duplicación innecesaria de recursos. Llamo anacrónica la licenciatura en Pedagogía del Instituto Pedagógico Superior (adscrito a la Escuela Normal de Santiago), porque es una opción única (muy poco y muy tarde).

Es inútil que los normalistas persistan con sus cierres de calles, porque los trascendentales cambios de la educación nacional continuarán por otras vías e inexorablemente, las campanas doblarán en el ocaso de una tradición normalista gloriosa, pero superada.

-El autor es neurofisiólogo clínico.ezequiel.jethmal33@gmail.com