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28 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Para nunca olvidar

Un organismo vivo está compuesto de billones de células. Algunas mueren otras nacen. En algunas partes se desarrollarán cicatrices, pero...

Un organismo vivo está compuesto de billones de células. Algunas mueren otras nacen. En algunas partes se desarrollarán cicatrices, pero no hay células de más ni de menos en un organismo sano. Cada célula tiene su función, y hasta se dice que la célula tiene memoria.

Algo parecido pasa en el judaísmo, compuesto de millones de judíos, no existe uno de más o uno de menos. Cada uno cuenta. Un judío muere otro nace, pero los seis millones de judíos inocentes que fueron torturados y asesinados por el nazismo, es una herida que aún sangra y que no puede cicatrizar.

Los judíos guardamos en nuestra memoria a nuestros hermanos y hermanas. El dolor que se siente y el enojo que produce es tan grande que solo queda la angustia de tan innecesaria pérdida.

Se conmemoró el Día del Holocausto el 21 de abril; y los judíos, como un solo organismo se congregan en sus comunidades y se unen, tratando de cicatrizar la herida.

Quizás la herida sanará, pero allí quedará la cicatriz para siempre.

El pueblo judío, disperso en la diáspora, lo une su religión, historia y la memoria de 6 millones de judíos. Se realizaron tristes eventos conmemorativos, se prendieron velas y se guardó luto.

Por años se han recogido testimonios de sobrevivientes, muchos se presentaban ante oyentes en universidades, colegios, centros culturales y otros, se conservan documentos, fotografías y videos en centros dedicados al Holocausto; para educar, para preservar la historia y para que nadie olvide este brutal episodio que vivió el pueblo judío en un mundo donde la crueldad, la ignorancia y el fanatismo son sus más notables características.

Conmemoramos el Holocausto un día al año. Los sobrevivientes llevan la memoria del Holocausto todos los días de sus vidas y sus hijos y las venideras generaciones, guardaremos la memoria, para nunca olvidar.

“El peor pecado, es olvidar”, Elie Wiesel, Premio Nobel de la Paz, 1986.

-La autora es escritora.itzik2k3@hotmail.com