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03 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

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Realidad internacional

Es extremadamente subjetivo pensar que el sistema capitalista mundial agoniza; que enfrenta una grave crisis, cierto, talvez la más difí...

Es extremadamente subjetivo pensar que el sistema capitalista mundial agoniza; que enfrenta una grave crisis, cierto, talvez la más difícil comparada con las de los años 20 y 30 del siglo pasado. La actual crisis del sistema financiero ha venido afectando la producción y el comercio internacional, en tanto que la actividad crediticia se ha contraído y todo lo anterior viene apuntando a una merma en los ingresos de los estados nacionales, efectos que ya sentimos los panameños.

Por otro lado, el panorama descrito se articula a un ambiente mundial con EUA como actor de primera fila, donde destacan varios escenarios de conflictos que transitan de lo diplomático a lo bélico. La situación, según analistas de estos temas de geopolítica, pudieran ser más graves de lo que nos informan los poderes que controlan la información.

En Latinoamérica el mapa político ha variado sustancialmente con el surgimiento de regímenes, que, sin romper con el capitalismo, se reservan una independencia significativa frente a EUA y las estrategias neoliberales, contraponiendo a ellas enfoques que denominan populares de un socialismo del s. XXI. El mundo ha cambiado y hasta las llamadas derechas ya no se presentan tan abyectas y sumisas, pero siempre bajo el círculo de influencia del poder del norte.

En un eventual agravamiento de la situación internacional, lo más seguro es que EUA presionará en la Región, para modificar correlaciones de fuerzas. En Honduras, de alguna manera, estas contradicciones se hacen sentir y siempre se buscarán pretextos, aún contra la institucionalidad democrática, para cambiar el mapa político, que más que responder a intereses nacionales se relacionan con uno o varios actores de poderes hegemónicos mundiales.

Recién en Panamá se instaló un nuevo gobierno, el presidente Ricardo Martinelli deberá actuar con mucha cautela. Un alineamiento a las corrientes neoliberales, en los términos que esbozara en su discurso, pudiera cursar algo de desfase y una política exterior condicionada y subordinada a intereses no necesariamente panameños, pudiera enredar la situación nacional.

Panamá debe continuar en la senda de la multilateralidad, buenas relaciones con todos los países de la Región y, lo más importante, centrar esfuerzos en el fortalecimiento de nuestra democracia social y participativa.

*Abogado.ramiroguerra50@yahoo.es