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28 de Mar de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Reflexiones sobre la educación nacional

Es una vanidad pensar, decir o aseverar que el tiempo pretérito es mejor que el tiempo presente, porque cada época tiene sus propias car...

Es una vanidad pensar, decir o aseverar que el tiempo pretérito es mejor que el tiempo presente, porque cada época tiene sus propias características, sin embargo, es posible reconocer que la actual instrucción pública es una tragedia, porque muchos docentes están lejos de los ideales, valores, ejecutorias y conducta de los forjadores de la educación panameña.

La periodista colonense Lucinda Molinar, testimonio de superación personal y promotora de la justicia social, tiene un reto enorme como ministra de Educación del Gobierno del Cambio. Sobre su designación, tuve una conversación con mi madre, que es de la vieja guardia educativa y la mejor profesora de Español que conozco. En esta interesante charla no faltaron las reflexiones acerca de los educadores del pasado en contraste con los educadores del presente, y, por supuesto, las grandes expectativas que se tienen sobre cómo se desempeñará Molinar. En términos generales, somos muy optimistas, porque resulta titánico cambiar a una institución gubernamental que no es más que el reflejo de una sociedad decadente.

El Ministerio de Educación es un ente abarcador. Su complejidad y los desaciertos de las administraciones pasadas lo han llevado al colapso. Urge su transformación en por lo menos cuatro nuevos entes autónomos que atiendan por separado las siguientes áreas, a saber: Primaria, Secundaria, Vocacional e Infraestructuras. Lo más seguro es que tengan que incluir en este proceso al Instituto Nacional de Formación Profesional y Capacitación para el Desarrollo Humano (INADEH) y cualesquiera otros similares, que en cierta medida compiten con el Ministerio de Educación, lo que aumenta costos, recursos y esfuerzos.

Macroscópicamente no se ven los resultados de la inversión social, pues, los indicadores sociales regionales y mundiales presentan a Panamá con bajos perfiles en educación. ¿En qué gastaron el dinero?

No obviamos la necesidad del orden político y social, no obstante, el mejor resultado no radicará en movidas administrativas o partidistas, sino en la promoción e implementación de una educación integral, en la que participen eficazmente los padres de familia, las iglesias y organizaciones sin fines de lucro, en el proceso enseñanza-aprendizaje impartido en los centros educativos. Enfatizo que esa “educación integral” , para que tenga sentido y dé buenos resultados, no debe estar divorciada de los valores morales, espirituales y cívicos.

*Abogado y locutor.gadarovi@gmail.com