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02 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Primera infancia y desarrollo humano

Cada vez se reafirma más en los diseñadores de políticas la convicción de que el acceso universal a una educación de calidad durante la ...

Cada vez se reafirma más en los diseñadores de políticas la convicción de que el acceso universal a una educación de calidad durante la primera infancia, es un paso decisivo en el aprendizaje permanente para todos los niños y niñas y una contribución fundamental para el progreso de las familias y del país.

En este sentido, los países que más avanzan en sus objetivos de desarrollo humano han hecho de la atención integral de la niñez en sus primeros cinco años de vida, una tarea obligante de los gobiernos, sea en la esfera nacional, estadual o municipal, con la participación y el aporte de las familias según sus capacidades culturales y económicas. De este modo, la niñez recibe tempranamente los cuidados y educación en instituciones que tienen denominaciones y orientaciones diversas.

Uno de los elementos claves de esta educación son los marcos pedagógicos que sirven de referencia para la atención y el aprendizaje de esta población. Con ello se procura elevar de modo uniforme la calidad del servicio, favorecer la comunicación entre los actores responsables y orientar apropiadamente a los docentes que, en general, son formados en las universidades mediante programas con una duración que oscila entre dos y cuatro años.

Los referentes pedagógicos tienden a ser de carácter más global, integral y flexible, enfocados hacia el desarrollo y bienestar pleno de la niñez, con espacios abiertos para adecuaciones y experimentaciones. Tiene menos incidencia el papel de alfabetizar y la inducción de aprendizajes aritméticos y escolarizados precoces, que pueden ser negativos para quienes no estén familiarizados con la cultura escolar formal.

Se parte de un concepto de aprendizaje íntimamente relacionado al desarrollo de la niñez, donde el principio de la diversidad favorece la atención y estimulación diferenciada según sus necesidades propias, y los niños se tornan en los protagonistas de las experiencias educativas que suelen valorarse como significativas y básicas para construir nuevos aprendizajes.

Este enfoque marca una diferencia sustancial con la atención tradicional. A partir de la Declaración Mundial de la Educación para Todos (Jomtiem, 1990), “ el aprendizaje comienza con el nacimiento ”. De ese modo lo que en el pasado era un periodo dedicado a los cuidados de la primera infancia, en guarderías y casas cunas, en la actualidad se observa como un proceso fundamental de aprendizaje y desarrollo a lo largo de la vida de las personas en sus expresiones cerebrales, cognoscitivas, afectivas, psicomotoras y sociales.

Hoy, se consideran las 36 primeras semanas de vida de las personas como la etapa más decisiva en el aprendizaje de los valores y conocimiento de su entorno, y también se le reconoce como la etapa básica de la educación permanente. En países como Suecia existen estrategias que articulan coherentemente la educación de la población desde el nacimiento hasta los primeros 20 años de vida, guiados por los mismos valores fundamentales como la democracia, la libertad, la integridad individual, la igualdad de género, la solidaridad y el respeto al medio ambiente.

El contexto panameño en esta materia ha mostrado avances significativos en los últimos 15 años, aún cuando se padece igualmente de los males generales del sistema educativo, especialmente su carácter desigual, heterogéneo y desarticulado. Aproximadamente unos 100 mil niños y niñas actualmente son atendidos por una diversidad de centros formales y no formales de educación temprana que responden a programas de lactantes, maternal, pre-jardín y jardín.

Son establecimientos de carácter tanto oficial como particular, y dentro de éstos están los confesionales (católicos, evangélicos, adventistas, bautistas, bahais, metodistas). Entre los oficiales se encuentran los formales, como los preescolares dentro o fuera de las escuelas básicas regulares y también los no formales de educación inicial, como los Centros Familiares y Comunitarios de Educación Inicial (CEFACEI), los Centros de Orientación Infantil y Familiar (COIF) institucionales, los centros municipales, los de educación inicial en el hogar y los del Ministerio de Desarrollo Social.

Aproximadamente una cuarta parte de toda la población atendida en esta etapa está bajo la responsabilidad de los CEFACEI, una modalidad que se ofrece a la niñez de las áreas urbano marginales, rurales e indígenas, que ha logrado progresivamente posicionarse con gran acierto en la mayor parte de las comunidades donde funciona.

La flexibilidad de sus programas, con un enfoque lúdico y creativo, ha favorecido el desarrollo de destrezas intelectuales y valores importantes en una niñez desprovista de incentivos educativos y culturales en hogares y comunidades marcados históricamente por la pobreza, la desnutrición y la exclusión. Sus docentes, la mayor parte jóvenes mujeres y hombres de la propia comunidad, muchos sin educación universitaria y con una capacitación previa, han sido protagonistas reconocidos de este esfuerzo de aprendizaje, aún con un salario que no alcanza siquiera los tres dólares diarios. Es decir, menos del salario mínimo de un trabajador rural.

Esta es una modalidad que requiere una atención especial por parte del gobierno y la sociedad en su conjunto, mediante un enfoque integral del desarrollo de la niñez, el acceso universal de los niños y niñas de todas las comunidades, con particular énfasis en los casos con necesidades especiales; la inversión pública en infraestructura y recursos de aprendizaje; la capacitación y estímulos al personal docente; la supervisión, investigación y evaluación adecuadas para el mejoramiento continuo de la calidad.

Tenemos muchos retos en educación. Sin embargo, dado que los grandes cambios educativos dependen mucho de lo que ocurre en la primera infancia, si no cuidamos con esmero e inteligencia a nuestros niños y niñas en sus primeros años de vida hoy, tampoco seremos capaces de construir una mejor sociedad en el futuro.

*Docente universitario.jbbernal@cwpanama.net