05 de Dic de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

La mente criminal de un menor

Mientras se discute qué hacer con un menor homicida, éstos siguen haciendo de las suyas. He tenido la oportunidad de tratar a menores in...

Mientras se discute qué hacer con un menor homicida, éstos siguen haciendo de las suyas. He tenido la oportunidad de tratar a menores infractores y saben muy bien lo que hacen. Actúan como adultos cuando delinquen. Es por ello, que estoy de acuerdo con el aumento de penas, pero, no es la solución única ni inmediata. Lo inmediato es pagar por el delito en un centro de reeducación eficiente y eficaz y buscar un mecanismo para que no se le dé libertad, porque de seguro volverá a cometer otra falta.

Me duele cuando alguien muere en manos de delincuentes y, también me duele cuando un menor es el protagonista de un homicidio. Estos delincuentes precoces tienen una gran desventaja, la impulsividad y la rebeldía —actitudes naturales de los adolescentes— y la falta en el manejo de la solución de sus conflictos internos y externos, aunado a factores sociales, económicos, familiares y de una educación integral y guía espiritual. Un adulto homicida también presenta este tipo de desventajas.

¿En qué punto un menor o adulto deja de ser juicioso y se convierte en un criminal? ¿En qué punto deja de ser un criminal y se convierte en demente? Un homicida no distingue entre el bien y el mal y, por lo menos, debe tener un toque de demencia. Y, si la acción fue intencionalmente dañina, desciende al menos al primer estrato de un desequilibrio mental. El derecho le asiste al tratarlo como persona mentalmente trastornada. Esta alternativa permite que los criminales se escapen de la Ley por razones psíquicas, sin embargo, en el caso de un menor es una buena opción para que sea recluido en un centro de salud mental y retenerlo el tiempo suficiente hasta que cumpla la mayoría de edad y sea juzgado como adulto.

Las investigaciones han revelado que hay ciertas tendencias genéticas que predisponen a conductas violentas y criminales. También hay que considerar los defectos en el cerebro o lesiones graves en el mismo.

Tal vez sea la combinación de una predisposición química con factores ambientales y de drogadicción. La conducta antisocial es la base de la conducta criminal y se plantea que en principio todo en el ser humano es producto del aprendizaje, un proceso acumulativo de cambios que ocurren en el organismo. El ocio y una mente perezosa son elementos a considerar igualmente.

La Psicología mantiene un cuerpo de teorías y modelos que nos permiten entender y visualizar la conducta criminal desde varias perspectivas que integran la biológica, la social y la psicológica.

Existe una serie de pruebas psicométricas, que están diseñadas para analizar el cerebro y determinar la capacidad mental y revelar los misterios de la personalidad. ¿Por qué no considerar la aplicación de estas pruebas en el momento en que un menor es arrestado como sospechoso de un crimen? Es una manera de mantenerlo bajo arresto hasta que se compruebe verdaderamente su inocencia y si está mentalmente sano.

El día que se promulgue una ley que castigue al menor infractor junto con sus padres disminuirán estos delitos. Y, debe haber una cohesión en el trabajo a realizar de las distintas instituciones que tienen que ver con este asunto.

Definitivamente que un modelo de prevención bien estructurado es la herramienta eficaz para evitar situaciones de peligro inminente.

*Especialista de la conducta humana.gemiliani@cableonda.net