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07 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

La solución no es solo plata

El fracaso en la recolección de la basura en la capital demuestra palmariamente que de nada vale echarle dinero a los problemas, porque ...

El fracaso en la recolección de la basura en la capital demuestra palmariamente que de nada vale echarle dinero a los problemas, porque algo más hace falta. Igualmente, los abundantes recursos con que contó el MEDUCA del gobierno anterior, que llevó a repartir laptops a tutiplén, acabó en un rotundo fiasco. Y si nos remontamos un par de años más, recordamos que los millones que el Banco Nacional destinó para reemplazar la flota de transporte masivo, terminaron en chatarras y deudas incobrables.

En el caso de la basura, las cuentas parecen claras, porque con un presupuesto municipal que bordea los 112 millones de balboas, la plata no alcanza para que la DIMAUD realice su trabajo y brinde un servicio más o menos aceptable. Tampoco se encontró la solución cuando el gobierno, del presupuesto nacional, aportó varios millones de balboas como medida urgente, pero vergonzosamente fallida.

El caso de las computadoras portátiles que el gobierno pasado prestó a estudiantes para llevarlas a sus casas y así les fuera más fácil familiarizarse con esta tecnología en una época que exige esta herramienta, resultó ser la crónica de una decepción anunciada. Fueron utilizadas, hoy se descubre, en todo menos en aprender su uso y hacer sus tareas escolares: se usaron para bajar juegos, para chatear, para curiosear —sabe Dios en cuáles campos— en la Internet. Las malograron y hoy la mayoría resulta pérdida total, instrumentos inservibles, descompuestos o destrozados. Cuando se anunció el programa hace tres años, este resultado era perfectamente previsible. Pero había plata.

Los fondos que el Banco Nacional destinó hace diez años para que los dueños de buses del transporte urbano pudiesen renovar su flota o reparar o remodelar los destartalados ‘diablos rojos’, quedaron en la misma basura —metafóricamente hablando— que la DIMAUD ahora no ha podido recoger. A pesar de todas las advertencias de que esa no era la forma más adecuada para mejorar el servicio de transporte público en la capital, se hicieron de oídos sordos y el plan siguió adelante hacia el precipicio. Había plata.

A pesar de que no se trata de similares circunstancias, ha llamado la atención las transferencias de partidas anunciadas recientemente con el fin de continuar el ritmo de construcción de la Cinta Costera hasta el Terraplén. Para reforzar el cronograma de ejecución de esta obra se recortaron o eliminaron recursos de programas sociales, tales como la construcción de varios centros de salud incluyendo uno en Tocumen, una parte del subsidio de la Red de Oportunidades y del programa de subsidio solidario de viviendas de interés social, algunos edificios y equipos para el sistema educativo, y otros. Las autoridades explican que estos programas no fueron sacrificados; sin embargo, el matiz implícito en el anuncio es que las dependencias oficiales encargadas de llevar adelante esos programas no lo han hecho al ritmo requerido, a pesar de que los fondos fueron presupuestados desde el año pasado cuando se aprobó el Presupuesto de Rentas y Gastos del Estado para el 2010, satisfaciendo partidas y fondos que esas mismas dependencias habían solicitado.

Las reformas tributarias de gobiernos anteriores, y las del actual, han producido bastantes recursos financieros para que, con ciertos límites constitucionales y legales, fueran puestos a disposición de las autoridades para ser utilizados con prudencia, con honestidad y con eficiencia.

Por eso, es verdad de Pero Grullo que el dinero ‘solo’ no es solución a ningún problema administrativo, porque se necesitan ingredientes esenciales adicionales. En el caso de la basura, una autoridad competente; en el caso de las laptops, dos dedos de frente; en el caso de los diablos rojos, un control eficiente; en el caso de las recientes transferencias, un seguimiento muy estrecho; y en todos, medidas elementales de gerencia moderna que engarcen la planificación, la ejecución, el control y el seguimiento. Tenemos derecho a exigirlo, porque, total, son dineros nuestros que aportamos con nuestros impuestos.

*EX DIPUTADA DE LA REPÚBLICA.