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22 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Si yo fuera presidente

Cuando a un ciudadano le toca ocupar el más alto cargo público de un país, éste debe tener presente que la honrosa posición la alcanzó p...

Cuando a un ciudadano le toca ocupar el más alto cargo público de un país, éste debe tener presente que la honrosa posición la alcanzó por mandato del pueblo. En otras palabras, está obedeciendo la voluntad de sus conciudadanos. Tanto quien ostenta la primera magistratura, hasta el funcionario de la investidura más humilde, deben estar conscientes de que se deben a la población. Deben tener vocación de servicio, servir a la nación y no servirse de ella.

Así como el individuo electo como presidente, atendió (obedeció) con entusiasta anuencia, el mandato y la voluntad de sus compatriotas, debe escuchar la voz del pueblo cuando expresa su inconformidad. Esos hombres y mujeres que recibieron tantos elogios y promesas antes de las elecciones, tienen derecho a que se tome en cuenta su pronunciamiento, porque iniciativas tan positivas como 100 para los 70 y becas universales, sean ejecutadas sin agravar la ya difícil situación económica en la que vive la mayoría, incluidos quienes tienen empleo u otra fuente de ingreso económico. Sustentar el cumplimiento de esos nobles programas con una de tantas alternativas con las que cuenta este solvente país que carga con la empañada imagen del ‘dos en uno’, es decir, en el que se mantiene la perpetua convivencia entre un ‘mundo’ compuesto por una minoría de millonarios y un ‘submundo’ integrado por una notoria mayoría que vive entre pobreza y pobreza extrema.

¿Por qué gobernar manteniendo una conducta de escasa humildad, sensatez, prudencia y empatía? ¿Por qué desestimar la posibilidad de utilizar el ingenio y creatividad del que hicimos gala en la campaña electoral, para divulgar, hacer docencia y consultar al pueblo panameño respecto a una u otra medida? ¿Qué tal si los seres humanos pusiéramos atención a que, con mucha frecuencia, nos vemos precisados a disculparnos y a ‘reconocer errores’? ¿Qué señales nos ofrece esto?

Si yo fuera presidente actuaría predicando con el buen ejemplo. Consultaría lo más posible. Vencería la altivez interna, rectificando a tiempo y sin vacilar, toda vez que fuese necesario. ‘Voltearía’ hacia el sentido positivo y productivo todas las sugerencias, propuestas y críticas esgrimidas por mis semejantes, aún cuando se trate de personas con puntos de vistas o ideales opuestos a los míos.

*PERIODISTA.