Temas Especiales

14 de Apr de 2021

Rafael Bonilla

Columnistas

Cambio climático y niñez indígena

Una de estas estrategias es a través de la niñez panameña en la que podemos construir un mejor mañana para las futuras generaciones.

En momentos en que estamos experimentando propuestas para un cambio de gobierno, poco se habla del impacto que ha tenido en los últimos diez años el cambio climático en los Pueblos Indígenas y cómo ha afectado la vida y el desarrollo de los niños y niñas, jóvenes y adultos mayores. 


Pero, ¿qué es el Cambio Climático y cómo repercute en la vida de los panameños, especialmente en las zonas comarcales? Según la ANAM, es la variación significativa del estado global del clima o de su variabilidad durante un largo periodo de tiempo (generalmente, décadas o más). ¿Esto qué significa para los pueblos indígenas? Constituye una amenaza a sus recursos, deterioro en sus ecosistemas e incremento de su vulnerabilidad ante desastres naturales. O sea, acabamos con los pueblos originarios, si no implementamos y fortalecemos las medidas de adaptación existentes al cambio climático. 


Recientemente, tuve la oportunidad de realizar un estudio sobre el impacto del cambio climático en la niñez de dos pueblos indígenas de Panamá, los Ngäbe Buglé y los Emberá Wounaan, y los resultados han sido muy significativos; por ej., hay niños y niñas que son víctimas de los desastres naturales, que sufren por la falta de alimento, por el acceso al agua potable, limitaciones en la salud y falta de educación en el tema exacerbando los nichos de pobreza de estas poblaciones. 


Esta afectación se ha visto reflejada en la producción agrícola de subsistencia (sequía), afectando el derecho a la alimentación de los niños y niñas; la alta erosión en las costas del litoral caribeño de la Comarca Ngäbe Buglé, cambios en la temperatura (sensación térmica) en las Comarcas Ngäbe Buglé y Emberá-Wounaan; así como el aumento de lluvias intensas y recurrentes; generando excedentes hídricos que han causado inundaciones, daños y pérdidas a los medios productivos, viviendas, centros educativos y sistemas de salud impactando los derechos de los niños, niñas y adolescentes. 


Si bien es cierto, esta es una realidad incuestionable en la niñez indígena panameña, no menos cierto es que la población urbana no se ha informado, capacitado y concientizado sobre las consecuencias reales del problema; porque el cambio climático es lento y sus efectos se notan a largo plazo. 


La educación en el tema, el bastión principal para incidir en las poblaciones vulnerables y menos favorecidas como los niños y niñas de las comarcas. NO ESTAMOS CONCIENTIZADOS EN EL TEMA, por lo que es de vital importancia fortalecer las estrategias y políticas públicas existentes, el incremento de programas de capacitación en el tema y desarrollo de medidas de adaptación, a fin de contar con una visión sistémica e integradora desde esta perspectiva. Una de estas estrategias es a través de la niñez panameña en la que podemos construir un mejor mañana para las futuras generaciones. 


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