Temas Especiales

28 de Oct de 2020

Alberto O. Cabredo E.

Columnistas

Ya es la hora de la cultura

Resulta notorio que los cambios económicos y sociales avanzan con mayor rapidez que los acomodamientos psicológicos que todos realizamos

Resulta notorio que los cambios económicos y sociales avanzan con mayor rapidez que los acomodamientos psicológicos que todos realizamos para ajustarnos a los retos que a diario se imponen, y a esto añadimos la apatía que nos causa ser testigos, año tras año, de problemas que parecen destinados a no resolverse jamás o estar archivados en un cajón cuya nombre se resume en: ’Asuntos que resolverá el tiempo’. Los autores no pueden menos que plasmar, como protagonistas del espacio - tiempo en que viven, lo que sucede a contrapelo del progreso, y esta es solo una de las tareas incuestionables del que escribe cuentos breves o no, novelas, ensayos, artículo de opinión, o cualquier otro género literario.

En un país como el nuestro, en que lo usual es que los autores asuman el reto de publicar sus relatos, convirtiéndose casi siempre en editores, promotores y vendedores homéricos de su obra literaria, es de encomiar que sigan remando contra la corriente pragmática y utilitarista que nos inunda y que hace fuerza contra el avance de la cultura nacional, vaya desde aquí para ellos nuestra admiración.

A este respecto, es claro para todos que aunque el escritor entienda que la fantasía es cónsona con la Literatura, no puede desapegarse consciente o inconscientemente del mundo en que vive; por ello, unos más, otros menos, tienden a plasmar posiciones frente a su realidad o la de otros, anhelando que en cincuenta años, si alguien lee su obra, se alegre de que ya no ocurran algunas cosas que en ella se narra. En este orden de ideas, quiero manifestar que el escritor atiende simplemente al interés superior de convocar al lector, en no pocas ocasiones, de forma alusiva o indirecta, a propender a la solidaridad humana.

Con relación a lo expresado, me permito citar al escritor Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura, que en su obra El Viaje a la Ficción señala: ‘Todo lo que sea sueño, fantasía, apocalipsis, fuga hacia lo imaginario, ha prendido en América Latina con facilidad, y, viceversa, los empeños por enraizar las empresas políticas y sociales en la realidad, ..., han fracasado por ese desapego «sanmariano» continental por lo racional y posible en nombre de lo irracional o lo onírico..., esa disposición catastrófica desde el punto de vista político, social y económico y razón de ser de nuestro subdesarrollo, ha servido, paradójicamente, para estimular las aventuras imaginarias y producir creaciones literarias y artísticas de gran fuerza y originalidad...’.

En nuestro país, que hoy la ciudadanía exige cambios trascendentes, ojalá el Ministerio de Educación y el INAC se conviertan en catapulta de la literatura nacional y lo producido por escritores como: Justo Arroyo, Ernesto Endara, Moravia Ochoa López, Enrique Jaramillo Levi, Dimas Lidio Pitty, Rosa María Britton, Marisín Villalaz de Arias, Claudio Castro, José Carr, Héctor Collado, Consuelo Tomás F., Ariel Barría Alvarado, Luigi Lescure, Oriel Winter Melo, David C. Robinson O., Carlos E, Fong, entre otros.

Fernando Burgos, en su obra titulada Los escritores y la creación en Hispanoamérica, nos dice en el prólogo: ‘... El mundo y el lenguaje son imágenes desde las cuales se construye el ser humano, quien adviene en esta óptica otra imagen a la cual, sin embargo, se le ha permitido la libertad de recrearse infinitamente, fondo vasto y propagativo desde donde surge el conocimiento sin horizontes ni definiciones’.

Y así, debemos concluir, cuán necesario es dar a la cultura una prioridad que solo es posible con un adecuado planeamiento y presupuesto vasto y suficiente, basten como razón para esta afirmación, las noticias televisivas, radiales y escritas que nos brindan —sin interrupción— una imagen calamitosa del país.

ABOGADO-ROTARIO