08 de Ago de 2022

  • Abdel Fuentes

Columnistas

El terrorismo no solo ocurre en Charlie Hebdo

En el texto: ‘El Corán es una mierda, no detiene las balas’. La mofa ha continuado, incluso después de la matanza

Lo ocurrido en Francia con la matanza de 17 personas, en el impreso satírico Charlie Hebdo, precisa estructurar un análisis franco sobre lo acaecido y el impacto masivo que ha tenido. Antes, es saludable repasar los contextos; otras expresiones del terrorismo internacional, y la ética periodística, cuya ausencia en casos similares, desvirtúa la libertad de expresión. El análisis no busca justificar la barbarie, pero sí explicar los hechos conexos.

En varios períodos, previo al crimen, el semanario se ha burlado de Mahoma y el Islamismo; febrero del 2006, noviembre de 2011, septiembre de 2012, julio de 2013. En esta última publicación, la caricatura muestra a un musulmán que es baleado e intenta usar el Corán de escudo. En el texto: ‘El Corán es una mierda, no detiene las balas’. La mofa ha continuado, incluso después de la matanza.

En la era medieval, el referido país emprendió diversas cruzadas contra el mundo árabe. La Francia capitalista colonizó a naciones con mayoría musulmana, como los argelinos, de los cuales dejó un millón de muertos. En Francia viven 6.5 millones de musulmanes, de ellos, 5 millones son argelinos. El pasado y sus heridas continúa siendo el pleito fundamental entre árabes y franceses.

La Francia de Nicolás Sarkozy participó de los ataques liderados por La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) contra Libia, en el 2011. Siete meses después, asesinaron al líder sirio Muammar Gadafi. Sarkozy había recibido ayuda económica de Gadafi para su campaña política. La ofensiva no solo derrocó y asesinó al líder sirio, también logró destruir a uno de los países económicamente más desarrollado de África, convirtiéndolo en un Estado fallido, manejado por las milicias extremistas takfiris, cuya ideología comparte la red terrorista ISIS y los terroristas argelinos de Charlie Hebdo.

El terrorismo significa ejercer terror contra la población civil. Pero también califican de terroristas a quienes cuestionan o adversan a gobiernos, como ocurrió en la Colombia de Álvaro Uribe. Además, está el terrorismo de Estado, como el asesinato de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa en México. Las investigaciones de dos universidades revelan sólidos indicios que vinculan a soldados del ejército.

Las ejecuciones extraoficiales en Pakistán, Yemen y Somalia, contra supuestos sospechosos de terrorismo, durante las administraciones de George Bush y Barack Obama, mediante el uso de aviones no tripulados, son ocultadas por la gran prensa.

Los gobernantes que deploran el episodio de Charlie Hebdo, guardan silencio ante las detenciones ilegales y el asesinato de niños palestinos cometidos por Israel.

En nombre de la libertad de expresión, se defiende la humillación contra 2 mil millones de musulmanes en todo el mundo. ¿Qué tal si fueran Jesús, Buda o Moisés?

El odio religioso y racial en manos de medios y periodistas puede provocar el genocidio, como ocurrió en Ruanda, África Central, en 1994, contra miembros de la tribu Tutsi. Los fallos judiciales concluyeron que los principales promotores del odio fueron medios y periodistas. Durante tres meses, los hutus mataron a tutsis. Más de 800 mil personas, principalmente tutsis, fueron asesinadas. Diez años después, en el 2004, el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, bajo dirección de la ONU, condenó a cadena perpetua al director de Radio Televisión Mil Colinas (RTLM), Ferdinand Nahimana y a Hassán Ngeze, ex redactor de la revista Kangura. El fundador de RTLM y funcionario del gobierno, Jean Bosco Barayagwiza, fue condenado a 35 años. Todos fueron hallados culpables por genocidio, incitación pública al exterminio y crímenes contra la humanidad, al alentar a ruandeses a matar a tutsis.

El reciente informe del senado estadounidense de diciembre del 2014 confirma la tortura empleada por agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) contra prisioneros secuestrados. El evento contó con la complicidad de 54 gobiernos, aliados de Estados Unidos, que permitieron el uso de sus territorios para mantenerlos en prisiones. Hoy, hipócritamente rechazan lo acontecido. El terrorismo no solo ocurre en Charlie Hebdo.

PERIODISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO