09 de Ago de 2022

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    Julio César Caicedo Mendieta Portocarrero

Columnistas

Servicio policial obligatorio

Con la educación disciplinada, bien podríamos salvar al país de gran parte de la delincuencia organizada

Por el último y esperado caso delincuencial del Nido de Aguilas y de la actitud constante de buena cantidad de colegios en el país, han sido varias y variadas las opiniones respecto a las probables soluciones para que el Instituto Nacional en particular y el resto de los centros educativos en general vuelvan a ser las antorchas de los tiempos de personalidades como Diógenes de la Rosa, Carlos Zarzavilla y muchos más. Ponencias que culpan a: padres de familia, la situación económica, robos y peculados, Gobiernos de pacotilla y a la estafa comunista internacional, reflotan como gallotes mansos en periódicos, radios y las embrutecedoras televisoras.

Ninguna de las posibles propuestas de cafecitos y escritas con respecto a controlar el deterioro progresivo que afecta a nuestra educación nacional habla de disciplina. Aquí en Panamá parece que no se le teme a DS y se ha perdido el respeto a casi todo. Yo con mucha base para hacerlo propongo que todos los colegios públicos sean a imagen y semejanza del defenestrado ‘Tomasito'.

Si es por respaldo financiero, no tenemos problemas, porque con la chicha mascada con que se administra la ‘Educación' cada estudiante público cuesta B/500.00 más que cualquiera en la escuela privada más cara de la capital, B/3500.00 anuales. Y eso que las escuelas privadas tienen infraestructuras deportivas, laboratorios y buenos salarios, mientras que nuestras públicas son lo más parecido a un bello nido de palomas torcazas: paja y mierda, complementada con la indisciplina solo vista en algunos pabellones de la Joyita.

Una vez con la educación disciplinada, bien podríamos salvar al país de gran parte de la delincuencia organizada, instalar poco a poco la institución de ‘Servicio policial obligatorio'. Aquí, además de gastarnos la plata con cada invento de los directores de la CSS y de otros bodrios como el PAN y el decadente sistema de representantes de corregimiento, podemos minar de uniformados jóvenes y decentes a pueblos y ciudades. Muchos ciudadanos en este país privilegiado, sobreviven temerosos, porque en cada pueblo o ciudad cualquier pillo con o sin educación se nombra de por sí ante sí como el ‘sheriff' y planta su bandera a punta de balaceras, muertes y extorsiones.

ESCRITOR COSTUMBRISTA.