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02 de Apr de 2020

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Roberto Antonio Pinnock Rodríguez

Columnistas

Pacto por la salud: a propuestas ramicales, compromisos ramicales

‘La realidad sugiere que no cabe otra vía de superación de la crisis, que no sea la creación de una entidad absolutamente nueva [...]'

En uno de los sabios fragmentos de la obra de José Martí, este distinguía entre ser ‘Ramical' y ser ‘Radical', distinción que confieso suscribir en mis análisis y práctica cotidiana. ¿En qué consiste?

Martí, en ese razonamiento por lo demás didáctico, afirmaba que se podía asumir una de dos posiciones frente a los problemas de la vida y la sociedad. La primera, quedarse en las ramas esto es, en las manifestaciones del problema, más no en las causas reales de este. La segunda, irse a las raíces o causas del problema. Por eso él se concebía como un radical, mas no como un ramical.

Los gremios de la atención de salud, concitados en la ‘Comisión de Alto Nivel' (en adelante llamaremos CAN) generaron un documento que se viene difundiendo como el ‘libro blanco', a la sazón, una propuesta para la transformación del sistema de salud. En el período electorero en el que hemos entrado, este documento se ha resumido en ocho puntos, los cuales se están emplazando para la consideración de los candidatos presidenciales y diputados, para que lo suscriban, señalando con esto su compromiso con tales puntos.

¿Se trata de algo muy comprometedor para las políticas —si es que han pensado en ello— que pondrían en ejecución estas figuras presidenciables? En realidad no.

Se trata de un documento fácilmente adherible, por una razón bien simple: estamos frente una propuesta de transformación de la salud que se queda en las ramas, por tanto, deviene en propuesta ramical y esto viene a bien a los candidatos —con opciones reales de ser elegidos en mayo 2019— en cuanto presagian gestiones gubernamentales que traen más de lo mismo, es decir, candidatos perfectamente ramicales en lo que a salud compete.

Se habla entre los principios rectores de que la salud debe ser un derecho humano; que la cobertura debe ser universal, solidaria, ente otros. Esperan que esto se alcance con medidas de planificación y en una etapa no definida en el tiempo, una conjunción de las dos entidades que ofrecen los servicios en salud pública, a saber, la CSS y Minsa.

El meollo de la crisis de todo el sector público de salud continúan sin mencionarlo —y yo que no me cansaré de repetirlo—, lo cual conduce a entretenerse con toda clase de medidas tecnocráticas que no resuelven la principal contradicción que debe ser superada para resolver de manera permanente la crisis de las últimas tres décadas.

Esta contradicción principal proviene del hecho de que el sistema público de salud tiene en su haber, en sus procesos cotidianos, operando la lógica del mercado; la consideración de que la salud es una mercancía que genera ganancias pecuniarias, a contrapelo de lo que el Minsa —desde su nacimiento en 1970— estableció que debería ser.

Ahora bien, el hecho de que se esté planteando en este ‘libro blanco' lo que caracterizó el nacimiento del Minsa —de allí su lema de ‘Salud igual para todos'— debiera haberle sido suficiente a los integrantes del CAN para hilar más profundo y llegar a la conclusión de que, si desde hace más de 30 años se viene proponiendo esencialmente lo mismo que hoy están sugiriendo para transformar el sistema de salud, habrá que dejar de hacer lo mismo, de tener lo mismo apuntando a lo que hace inviable la aplicación de los principios establecidos.

Lo que hace inoperante la aplicación de esos principios no es otra cosa que la existencia del sistema bicéfalo que tenemos, esto es, el funcionamiento de dos instituciones con génesis, propósitos y modus operandi , contradictorios entre ellas, tales son: la CSS y el Minsa.

Los integrantes de la CAN no parecen haberse percatado de que, por más que se ha indicado que la CSS debe seguir las directrices constitucionales del Minsa, esto nunca llegará a concretarse, mientras se siga operando con un sistema bicéfalo.

La realidad sugiere que no cabe otra vía de superación de la crisis, que no sea la creación de una entidad absolutamente nueva, que asuma los servicios de salud pública que ambas entidades ofrecen actualmente, pero que posea un carácter realmente autónomo para que no sea presa del vaivén de los grupos que se suceden en el Gobierno. Esto sería el Sistema Único Nacional de Salud, no tender hacia esto, sería proponerle a los candidatos un pacto ramical.

SOCIÓLOGO Y DOCENTE UNIVERSITARIO.

‘¿Se trata de algo muy comprometedor para las políticas —si es que han pensado en ello— que pondrían en ejecución estas figuras presidenciables? En realidad no'

‘Lo que hace inoperante la aplicación de esos principios no es otra cosa que la existencia del sistema bicéfalo [...], el funcionamiento de dos instituciones con génesis, propósitos y modus operandi , contradictorios [...]