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18 de Oct de 2019

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Luis Puleio C.

Columnistas

Historia faltante

Los amantes de la historia y la naturaleza, también estamos muy satisfechos con el INAC

Los amantes de la historia y la naturaleza, también estamos muy satisfechos con el INAC, en crear una nueva alianza para recuperar los caminos coloniales en Panamá. Cierto es que ya se hizo el exhaustivo recorrido del Camino de Cruces y el Camino Real, como requisito indispensable para darles sentido a estas dos rutas como Patrimonio Mundial de la Humanidad, en conjunción con las fortificaciones del llamado triángulo estratégico. Portobelo, San Lorenzo, Panamá Viejo y el Casco Antiguo. Sin embargo, deseo aportar, a manera de información, que la red caminera española en Panamá, no solo se circunscribe a las más conocidas, como son los caminos de Cruces y Real.

Iniciaremos con la Ruta de Balboa. En 1513, el jerezano es conducido por una partida de indios que, utilizando sus acostumbrados trillos, posiblemente desde el cerro Pechito Parado, enclavado en el valle del Cucunatí, Darién, Balboa atisba la grande Mar del Sur. Aún está por definir cuál de las cuatro rutas fue la que utilizó Balboa.

El Camino Real de 1524 fue la trocha salvadora para que la ciudad de Panamá pudiese prosperar. Todo un empedrado se hizo para afianzar su derrotero en el transcurrir del tiempo. El Camino de Cruces, con su particularidad de ruta multimodal. La marítima, Nombre de Dios, Portobelo y Chagres. La fluvial remontando con remos y palancas por casi una semana, para llegar a la Venta de Cruces. La ruta terrestre, de Cruces a la Panamá de Pedrarias Dávila, y que probablemente funcionó por espacio de siglo y medio hasta el momento de su destrucción por el pirata Henry Morgan en 1671.

Para 1673, los caminos Real y Cruces cambian su derrotero hacia San Felipe, la ciudad amurallada. Lo que aquí describo no está oficialmente comprobado. Se requiere que se hagan los estudios y verificaciones de campo para develar la verdad. Lo cierto es que nosotros y muchos jóvenes y personas de mayor edad, ya han transitado por esos parajes de la selva revertida del Canal de Panamá, hasta el antiguo poblado español de Limarrete. Posada muy importante del camino de Cruces también muy utilizada por los viajeros buscadores de oro hacia San francisco en 1849.

Prosigo. El camino del Virrey del Perú, de Francisco de Toledo de 1569. El mismo se construyó, de la Venta de Chagres a la Venta de Cruces, por el deterioro del Camino Real. Se ordenó hacerlo sin ríos y sin lodos y con calzadas de piedra, de manera que la gente y las mercancías pudiesen venir sin peligro hasta aquí, en Nombre de Dios.

Otra ruta histórica, que saliendo de Panamá y que aparece una parte graficada es en el mapa de Cristóbal de Roda de 1609 o en el mapa de Luffman John de 1802, y condensado en el libro de Panamá y Darién de Hernán Araúz, es el camino que marchaba con dirección a Arraiján, La Chorrera, hacia el puerto de Trinidad, en el Chagres. En 1675 se erige el fuerte de la Santísima Trinidad. El ramal principal de la costanera, continuaba por Capira, hasta llegar a Natá. Zona agrícola y ganadera de Panamá. El último sendero de cantos rodados, construido por la Corona, fue el del Camino de Gorgona de 1735. Ello se dio para eludir fuertes corrientes del río Chagres que hacían peligrosa la navegación para llegar a Cruces. Su máximo uso se dio como paso obligado veraniego con destino a las minas de California. Miles transitaron presurosos por esos andurriales. El Camino del Chagres, ruta también terrestre, se concluye en 1834, cuando pertenecíamos a Colombia. Un trabajador de Cruces de apellido Marquínez fue su constructor. Esperamos que con la oficialización de los caminos de Cruces y Real sean estos el jalón histórico para el estudio integral de nuestras rutas coloniales faltantes, y que también merecen su sitial de honor en la historiografía nacional.

EXPLORADOR Y CONSERVACIONISTA.