Temas Especiales

04 de Apr de 2020

Eduardo L. Lamphrey R.

Columnistas

En la lista negra del GAFI, pese a la recuperación económica

“Defendamos nuestra economía, estamos superando la recesión económica, estamos creciendo y acortando la brecha de desigualdad. Ni el GAFI ni nadie puede contener nuestro crecimiento económico [...]”

Después de pasar los carnavales, nos preocupa estar en la lista negra de paraíso fiscal, impuesto por el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), que, según ellos, lucha contra el blanqueo de capitales. No importa, para esta santa inquisición europea, que el Fondo Monetario Internacional (FMI) avale un crecimiento económico de 4.8 % y una inflación del 1 % para este 2020. Le vale tres pepinos al GAFI que, si seguimos manejando bien las finanzas, el FMI estima que creceremos en una tasa del 5.5 % en el 2021.

No le interesa que AES Panamá invertirá 50 millones de balboas en cuatro parques solares (Pesé Solar, Herrera; Mayorca Solar, Los Santos; Cedro y Caoba Solar en Chiriquí), el sector construcción se recupera, al cumplir con el pago de los intereses preferenciales a razón de 420 millones de balboas, repercusión positiva en el costo de las hipotecas; el sector agropecuario también se reactiva. La línea tres del Metro empezó, el cuarto puente sobre el Canal costará 1500 millones de balboas y se entregará en el 2023, el puerto Corozal, a orillas del Canal, está en marcha como el puerto de contenedores en Colón, el régimen de Asociación Público-Privada (APP) evalúa realizar 17 proyectos por un monto de dos mil millones de balboas. El daño que GAFI hace a la economía nacional es impresionante, dado que estas grandes infraestructuras se hacen con inversión extranjera, la cual se reciente al ver que el país donde quiere invertir es señalado como lavador de capitales.

¿Pero quién es GAFI?, Grupo de Acción Financiera Internacional, es un organismo intergubernamental, creado en 1989, en la Cumbre del G-7, en París, como una respuesta de los siete países más industrializados ante la preocupación por el lavado de dinero. Así examina las técnicas de blanqueo de capitales, impulsa medidas para combatir el lavado de dinero; en 1990 publicó un informe con 40 recomendaciones generales y luego incorporó nueve especiales.

Este organismo situó a Panamá en la lista negra, como un paraíso fiscal y está en la lista de los países más corruptos del mundo. Entre los lavadores de dinero, con mala distribución de la riqueza, contaminante del medio ambiente y los que maltrata a los animales. El Consejo de la Unión Europea afirma que Panamá no ha cumplido, en el plazo convenido, las reformas fiscales a las que se había comprometido ante la UE.

Afirma que estos 17 países, que están en la lista negra, enfrentarán medidas punitivas potenciales relacionadas con política exterior, relaciones económicas y cooperación, como el desarrollo; estas sanciones podrán incluir requerimientos de documentación especial y medidas de retención de impuestos, también realizarán auditorías y control sobre las transacciones con estos 17 países.

¿Somos paraíso fiscal?, o sea, promovemos prácticas fiscales desleales o no compartimos información financiera con la Unión Europea. El problema fundamental es que los grandes capitales de Europa y Estados Unidos evitan pagar sus impuestos en su país de origen, por lo que perfeccionan la evasión fiscal en otros países, tal como pasó con los Papeles de Panamá, donde un conjunto de documentos filtrados muestra que corporaciones, líderes de Gobiernos y personas prominentes usan cuentas en el extranjero para evadir impuestos u ocultar la propiedad de sus activos. Mossack Fonseca ayudó a crear más de mil empresas en Estados Unidos, propiedades ocultas que no pagan impuestos en su país de origen.

Estar en la lista negra genera mucho daño al país, debilita la integridad de los mercados financieros, genera competencia desleal, se pierde control de la política económica y lo peor, representa un descrédito internacional, afectando la reputación del país.

Panamá es un país terciario, o sea, nuestro 80 % del PIB depende del sector servicios, donde el sistema bancario, financiero, seguro, comercio, comunicaciones y transporte, son la base económica de nuestra economía. Allí es donde estas calificaciones nos hacen daño; a pesar de provenir de economías fundadas y desarrolladas en la corrupción, explotación y robo de nuestros recursos naturales, desde su política de conquista y colonización hacia nuestros territorios.

Siempre hemos sido economía de tránsito, somos un mercado globalizado y mundial desde que fuimos colonia española; la hemos perfeccionado y hoy tenemos un canal interoceánico que representa el tránsito del 5 % del comercio mundial, con un promedio de 14 mil barcos, genera 10 mil millones de balboas en concepto de ingresos y 6 mil millones por impuestos. Esto no podemos permitir que sea vapuleado por el GAFI que no sabe cómo controlar y regular sus capitales que los evaden para no pagar impuestos.

Defendamos nuestra economía, estamos superando la recesión económica, estamos creciendo y acortando la brecha de desigualdad. Ni el GAFI ni nadie puede contener nuestro crecimiento económico, siempre dentro de la democracia, soberanía y paz.

Economista