06 de Dic de 2021

Columnistas

Cumple Panamá 200 años, y aún con mentiras idílicas

“Los gobernantes venideros deben proyectar cómo trabajar fervientemente en lo que le conviene al país […]”

“El país de las mariposas, de la abundancia de peces y de árboles, Panamá”, son cumplidos que no deben desaparecer, pero que debemos reforzarlos seriamente con el inicio de una era de profundas y saludables transformaciones. Hemos heredado lamentables prácticas políticas preñadas con odios enconados. Los opositores mantienen como principal misión herir al mandatario, insultarlo, ridiculizarlo y hasta desearle contagios incurables.

Los gobernantes venideros deben proyectar cómo trabajar fervientemente en lo que le conviene al país en economía, educación, justicia y lo patriótico. Todos deben consultarse, gobernantes y opositores, con valentía personal, moral y cívica, al fin y al cabo, Panamá es uno solo. Lo triste es que el Sr. Dinero y sus primos hermanos, los vulgares aspirantes a puestos gubernamentales jugosos, dicen que esta actitud de nodrizas no cabe en nuestra política.

Sin embargo, que se comience, al menos, reconociendo el valor histórico y beneficioso de personalidades que aparecen en nuestra historia condenadas en un prudente y piadoso olvido. Rebusquemos los aportes de un Felipe Bunau Varilla y de un joven policía como Randolp Runnels, que tuvo que ser contratado por la compañía del Ferrocarril de Panamá para apaciguar la violencia reinante en la década de 1850. En tanto, y luego, si no hubiese sido por ese hábil diplomático francés, hoy Panamá fuera un calco de Puerto Tejada en Colombia, donde todavía muchos ciudadanos usan canoas para defecar en los ríos y ustedes son mis mejores testigos.

Veamos al joven ranger de Texas, que, por su labor de cazarrecompensas acabó con la tenebrosa pandilla Darienni, que asesinaba y asaltaba sin piedad en el Camino de Cruces y no permitían los avances en los trabajos del ferrocarril. Randold capturó masivamente a los delincuentes tan rápida y eficientemente que varias veces amanecieron grupos de 30 y 50 ajusticiados tirados, como muestras intimidatorias, en los atrios del terraplén.

Yo le entregaría el pergamino con la resolución a los familiares de Varilla, allá en la “Rue de Cherche midi”, y para la placa al cazarrecompensas Randolp Runnels, quien por su trabajo fue nombrado cónsul del Gobierno de EUA en Nicaragua, solicitaría una comisión con viáticos y todo de diputados del PRD, para que vayan al pueblo llamado Rivas en el sur de Nicaragua y le pidan a sus restos el secreto para aplacar la violencia criminal en el Panamá de hoy y cómo fue que no llegó a tiempo al vandalismo que provocó el borracho de Jack Oliver y el pariteño Luna (ambos aparecen en la historia mientras el meritorio Runnels no; sin embargo, cuando llegó, se presentó y calmó la situación, dicen que como los ciudadanos no eran delincuentes, solo le obedecieron a él, lo demás es historia de abundancia de peces, mariposas y palos Panamá. (Búsquenlo en internet).

Economista, escritor costumbrista.

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