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- 21/01/2009 01:00
Consecuencias de la cocaína
La cocaína es una droga muy adictiva. Se masifica la hoja, se fuma el “bazuco”, se inhala el polvo y se fuma la “piedra” o “crack”. Los consumidores empiezan con sólo algunos gramos por día, pero luego se hace irresistible aumentar la dosis. Esto lleva al drogadicto a cometer hurtos y robos, a fin de conseguir dinero a cualquier precio, para obtener la droga.
Un amigo nuestro, reconocido profesional, nos contó una vez que en su institución de trabajo deseaban que se sometiera a los efectos de la droga, para un experimento. Cuando se le aconsejó que no lo hiciera, porque esta es una droga muy adictiva, respondió que él era ya una persona “de criterio formado”. Sin embargo, a los pocos meses comenzamos a tener noticias de que lo veían en ciertos lugares “chic” y con “extrañas” amistades. Posteriormente, su hogar se volvió un desastre y fue despedido de su trabajo. Si a él — que era un hombre ya hecho y derecho, “de criterio formado” —, la cocaína lo convirtió en una piltrafa humana, ¿qué se puede esperar de un adolescente que apenas comienza a conocer la vida?
En su artículo: “Los estragos de la cocaína”, Joaquín A. Arias Eskildsen, de la Fundación PROVIDA, nos dice que la cocaína “es un poderoso estimulante del sistema nervioso central. El consumidor experimenta una sensación de euforia y bienestar que sólo dura unos minutos, seguidos por una fuerte ansiedad y desasosiego, sensaciones que obligan al individuo a consumir más y más; a la vez, se siente una exaltación del ánimo con sensaciones de vigor y de una gran ausencia de las manifestaciones de hambre”.
En las presiones de grupos que buscan hacer adictos a los jóvenes, se les trata de convencer de que la cocaína produce brillantez intelectual. Sin embargo, la verdad es que la cocaína, como otras drogas (la marihuana entre éstas) disminuye o altera las capacidades intelectuales, como lo son la atención y la memoria. Frecuentes alteraciones mentales graves y depresiones (tristezas) severas llevan a los adictos al suicidio. También produce daños pulmonares y hepáticos, alteraciones en la contracción cardíaca, paro cardíaco y disminución de la función normal sexual.
El “crack” o “piedra”, que se prepara con una mezcla de agua y amoníaco o bicarbonato de sodio, y que inventó el gobierno norteamericano allá por los años ‘80 para hacer accesible la cocaína a los consumidores pobres y costear la guerra contra el gobierno Sandinista de Nicaragua, produce mayores daños económicos, delictivos y de agresividad, debido a la pérdida de los valores en el individuo.
Esta destructiva droga produce el rompimiento de los hogares, porque el adicto se convierte en una persona con grandes cambios en su carácter: desconfiado, malgeniado, mentiroso, desafiante, manipulador, irresponsable, exagerado y egocéntrico, de manera tal que la droga lo conduce por tres caminos: a la cárcel, al manicomio y, por último, al cementerio.
-El autor es educador.pastornatural@gmail.com