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- 24/08/2026 11:20
Amalgamar la existencia pacífica de los pueblos de la Tierra. La Victoria de Patricia de Yaron Avitov
La victoria de Patricia es otra novela de Yaron Avitov que sorprende al lector, pues, por su tema, es el encuentro de culturas. La capacidad imaginativa del autor nos conduce por mundos desconocidos, no solo por los paisajes, sino por los cuadros sicológicos de los personajes. Se suma a estos valores, el patrimonio de las costumbres.
Patricia García, nombrada en la narración con el hipocorístico de Patricilia, es la mitapelet o asistente de Victoria y Avram, una pareja de ancianos que residen en una ciudad en la Tierra Santa. Patricilia es oriunda de Quito, Ecuador. A su vez es el personaje principal de la novela de Yaron Avitov, texto que se inicia con un índice, una introducción y concluye con un epílogo; entre el comienzo y el fin se desarrollan once capítulos.
¿Cuáles son los rasgos del personaje principal? Para intentar proponer una respuesta se debe diseñar un marco histórico y geográfico en el que Patricia se desenvuelve. Así pues, un país en América del Sur, en la mitad del mundo, hasta un lugar en la Tierra Santa, en Asia Menor. Patricia, antes de partir a Tierra Santa, vivió en un barrio alto de Quito, en las breñas del volcán Pichincha. Patricia es madre de un hijo. En los capítulos finales, la narradora - testigo, describe el viaje de retorno a Quito. Patricia debe asistir a la enfermedad de su padre y a su fallecimiento.
Patricia es una mujer sencilla, que logra superar la dureza de la migración mediante la contemplación de objetos y aves, en efecto, se aferra a su maleta y hasta dialoga con ella, la maleta es su acompañante y receptora de sus confidencias.
Lentamente la ecuatoriana se incorpora al modo de ser de Victoria, la anciana que se convierte en su tutora, pues, la inicia en las prácticas culinarias y religiosas de los judíos sefardíes.
Patricia es cristiana y su afán de migrante se culmina cuando asiste a la iglesia del Santo Sepulcro. Una vez situada en el interior del templo ella piensa en sus familiares y paisanos que anhelaron visitar los Santos Lugares, ella pudo hacerlo, hecho que genera una suerte de privilegio. Sin embargo, la mezcla de religiones le produce ambigüedad espiritual. Esta situación recuerda el relato de Gustav Flaubert, Corazón Sencillo.
Patricia retorna a Quito y trae consigo los recuerdos de su permanencia en Tierra Santa. Su vida en la ciudad andina transcurre entre las realidades de su familia y la búsqueda de aceptación por parte de su joven hijo. Durante la narración ella evoca a los ancianos judíos que asistió; en ocasiones compara y diferencia detalles culturales, es decir, los de origen andino y los sefarditas.
¿Cómo es el espacio de la narración? Mientras fluye el recuento de los acontecimientos se introducen explicaciones de los términos de la lengua ladina, aspecto que hace más notable uno de los problemas del migrante en general, el de la lengua. Patricia no realiza análisis, pero construye sus propios significados, de acuerdo con las instrucciones de la anciana señora Victoria y de su hija Sara. Los significados funcionan como representaciones de los objetos.
El simbolismo es un medio de conceptualización, un ejemplo es la maleta que simboliza el traslado físico y espiritual del ser humano, estamos adheridos a pequeñas cosas y dialogamos con ellas, es una especie de animismo. Las palomas, antiquísimo símbolo puede significar ternura y anhelo de libertad.
Tanto judíos sefarditas como la ecuatoriana Patricia otorgan gran importancia a la tradición. La abuela Victoria elabora las burekas, especie de rosquillas, que se ofrecen en momentos especiales y cuya receta es un secreto de familia. Cosa igual ocurre con los alimentos que se trabajan en Quito y que se consumen en días especiales. La tradición es un elemento que consolida la existencia del pueblo hebreo, aunque, dada la diversidad de los orígenes de la población, las prácticas tradicionales no son uniformes. Sin embargo, la Torá es el nexo principal y el fundamento de la nación que durante muchos siglos ha mantenido la identidad hebrea.
Sorprende el texto de Yaron Avitov por su coherencia cultural, y desde el punto de vista de la teoría de la narrativa, se entiende que la presencia de una narradora omnisciente y a la vez testigo es un recurso muy eficaz para mantener el interés del lector y evitar el cansancio. Además, es pertinente y adecuado el iniciar la novela con un viaje de ida y luego, cerrar la novela con un viaje de retorno, esta circularidad consolida la noción de un mundo novelesco autónomo.
El estilo de la novela La victoria de Patricia es, se diría, realista o próximo a la biografía. Se sugiere este rasgo en el título con el juego de los nombres, pues, se intercalan los nombres de los personajes protagonistas, Victoria, la anciana migrante y la joven Patricia, también migrante.
La novela es fluida, aspecto que expresa la experiencia literaria del escritor Yaron Avitov. Su arte es una forma de amalgamar la creatividad y la existencia pacífica de los pueblos de la Tierra.