• 24/01/2009 01:00

Después de la euforia.. ¿qué?

Las campanas de las iglesias no repicaron presagiando la llegada de un paladín que rescataría a la bella doncella rubia de las garras de...

Las campanas de las iglesias no repicaron presagiando la llegada de un paladín que rescataría a la bella doncella rubia de las garras de un nefasto malhechor; pero para los millones de personas quienes, a través del mundo, presenciaron la toma de posesión del presidente Barack Hussein Obama, las cuerdas de sus corazones rasquearon de emoción y euforia, trayendo palpitaciones de esperanza para un mundo en donde reinará la paz. Soy de aquellos cuyo corazón se hinchó de alegría al mediodía del veinte de enero del 2009, cuando supimos que Barack Obama, sin haber sido juramentado, ya era presidente de la nación norteamericana y lloramos como niños sin pena y sin remordimiento.

Después de las lágrimas y la euforia, sobrio y reflexivo, me pregunto: ¿Ahora qué?

El Reverendo Jesse Jackson me ofrece una respuesta: “No debemos dejar que la euforia del momento nos ciegue a los asuntos pendientes...”

No creo necesario definir los “asuntos pendientes”. Bastan las palabras del mismo Reverendo Jackson, quien nos dice que el Dr. Martin Luther King Jr. pondría los desafíos que confronta el presidente Obama en términos bíblicos: “alimentar a los hambrientos, vestir a los desnudos, y dejar de estudiar la guerra”

Satíricamente el periódico The Onion reportó, antes de la inauguración, “Hombre Negro otorgado el peor trabajo de la nación”...” tiene de 4 a 8 años para limpiar las heces que otras personas dejaron atrás”. En su discurso el presidente Obama (confieso que el sonido de las palabras “presidente Obama” me emociona) dijo: “Hoy nos preguntamos si nuestro gobierno.. funciona.. ayuda a nuestras familias.. encuentra trabajo a salarios decentes y atención médica asequible”. El día anterior dijo: “Mañana, juntos, volveremos a este mismo lugar donde el sueño del Dr. Martin Luther King todavía resuena”. También dijo: “Tenemos que enfrentar los desafíos del nuevo día”.

Como panameño de ascendencia africana, conocedor de nuestra historia, pregunto, ¿ Quos que tandem Panamá? ¡Solo un ingenuo negaría la existencia de nuestros problemas raciales! Nunca hemos tenido ni en el antiguo “departamento negro de Colombia” ni en el país donde el mismo Abraham Lincoln en 1862 quiso fundar una nación negra con los esclavos emancipados, un presidente de ascendencia africana elegido por el pueblo. Decir que no ha habido hombres o mujeres negros capacitados sería un insulto a nuestra inteligencia. Nuestra primera separación de Colombia fue gracias a la sagacidad política y visionaria del comandante militar del istmo, el “mulato” general José Domingo Espinar. ¡Como él hay muchos!

En un país esencialmente de indígenas, mulatos, mestizos negros y blancos, ¿cómo se explica que el poder político panameño históricamente se ha concentrado en las familias pudientes y de ascendencia Europea? Insinuar que todos estaban capacitados sería ignorar la realidad. El “crisol de razas” es un mito promulgado por los que controlan el poder. El Washington Post , comentando sobre la inauguración del presidente Obama — qué rico suena! — dijo: “Es cierto que para los norteamericanos fue un día de alegría, porque con su primer presidente negro tomaron un paso gigantesco en el largo camino para sobrepasar la mancha de la esclavitud y la discriminación”

¡Largo es el camino en Panamá!

-El autor es escritor y docente panameño residente en NY.cerussman@yahoo.com

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