Con un consumo per cápita de hasta 400 litros diarios —el más alto de la región—, Panamá enfrenta una crisis de eficiencia donde la mitad del agua procesada...
- 02/04/2026 05:49
La competencia como instrumento para la eficiencia económica
Existen actividades económicas donde la competencia en el mercado es posible, no obstante, desde el punto de vista de la eficiencia productiva, resulta ineficiente reproducir la infraestructura por varios oferentes.
Como ejemplos de estas actividades económicas, tenemos los servicios abastecimiento de agua potable, transporte de energía eléctrica en alta tensión, red ferroviaria, suministro de gas natural, distribución de electricidad a los hogares.
Estas actividades económicas se caracterizan por utilizar tecnologías que presentan pocos cambios a lo largo del tiempo y por requerir altas inversiones iniciales en infraestructura. para producir la primera unidad. Esto ocasiona como consecuencia, que el costo promedio de producción disminuye a medida que aumenta el nivel de producción, de modo que una sola empresa puede abastecer el mercado a menor costo, que dos o más empresas compitiendo entre sí.
Por otra parte, los consumidores no cuentan con sustitutos funcionales para estos servicios esenciales, esto reduce la competencia a la participación de varias empresas ofreciendo lo mismo. Sin embargo, la duplicación de infraestructura reduce la eficiencia productiva, al atender cada empresa un menor número de clientes, lo que incrementa su costo promedio.
Por lo anterior, el Estado, con el objetivo de promover una operación eficiente de la economía, suele intervenir estableciendo un monopolio legal sujeto a regulación, a fin de prevenir abusos. Este servicio puede ser provisto directamente por el Estado o concesionado a privados, mediante mecanismos de competencia por el mercado. En resumen, en estos servicios esenciales, la competencia en el mercado no aumenta la eficiencia productiva, la disminuye.
La casi totalidad de las actividades económicas no las tienen las características descritas arriba, es decir, no enfrentan economías de escala significativas. En estos casos, la competencia en el mercado no solo es viable, sino que contribuye a mejorar el desempeño económico, porque incentiva la competencia entre los participantes de cada mercado por ganarse la preferencia de los consumidores, a través de mejoras en precio, calidad, variedad e innovación.
En el corto plazo, la competencia en el mercado promueve mayores niveles de eficiencia económica, tanto productiva como asignativa; mientras que, en el largo plazo favorece la eficiencia dinámica al incentivar la innovación y la adopción de nuevas tecnologías.
No obstante, la competencia en el mercado puede ser afectada negativamente por conductas anticompetitivas, de parte de una o más empresas participantes. Este tipo de conductas se disuaden por parte de las autoridades de competencia, a través de su detección, investigación y sanción.
Igualmente, la competencia futura en el mercado también se puede ver comprometida como resultado de integraciones empresariales, ya sea entre empresas competidoras o entre empresas que operan en distintos niveles de la cadena productiva. Si la autoridad de competencia concluye que la operación compromete la competencia futura a través de facilitar conductas coordinadas o unilaterales, puede prohibir la operación o establecer remedios que corrijan o mitiguen el riesgo identificado.
Si de su análisis concluye que la operación no genera riesgos para la competencia futura, aprueba la operación. En resumen, la autoridad de competencia interviene en el mercado para prevenir o limitar el ejercicio del poder de mercado por parte de los agentes económicos que participan en los mismos.
Finalmente, la competencia en los mercados también puede verse afectada por la intervención estatal cuando esta altera las condiciones de neutralidad competitiva, ya sea de manera intencional o no. En estos casos, la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco) ejerce su función de abogacía de la competencia ante las entidades gubernamentales correspondientes, con el objetivo de promover la corrección de las distorsiones identificadas.
El autor es economista, jefe del Departamento de Departamento de Análisis y Estudios de Mercado de la Acodeco.