• 18/01/2009 01:00

Carta abierta a George W. Bush

Estimado señor Bush: Al finalizar su gestión presidencial, me animo a expresarle el agradecimiento de los millones de niños y de jóvenes...

Estimado señor Bush: Al finalizar su gestión presidencial, me animo a expresarle el agradecimiento de los millones de niños y de jóvenes quienes, en su país y en el mundo entero, fueron salvados de la muerte cruel y violenta del aborto, unos, y del SIDA, otros, gracias al apoyo de su gobierno a los programas pro-vida y pro-familia auspiciados con millonarios fondos generosamente donados en nombre del pueblo norteamericano.

Su política pro vida, que cubrió, también, la investigación científica en el campo de las células y la prevención de enfermedades venéreas, no tiene parangón en los tiempos modernos, y ha colocado a los Estados Unidos a la vanguardia de la lucha por la vida humana.

A pesar de que estos éxitos se miden en vidas salvadas de la muerte, la “gran prensa” los ha ignorado y silenciado irresponsablemente. Volcados al sensacionalismo y la banalidad, los medios no solamente acallaron su obra pro-vida, sino que alentaron y magnificaron los ataques y las críticas hacia ella; aunque proviniesen éstas de faranduleros, del terrorismo o del folclor político tercermundista.

En su reunión de despedida con los periodistas del país, usted expresó que no entendía la vehemencia en las reiteradas críticas a su persona y a sus política; pero insistió en que las altisonantes voces opositoras no iban a apartarlo del camino correcto.

Este silenciamiento de su labor en el campo de los verdaderos derechos humanos se explica, no solamente por el relativismo moral que ha apartado a Dios del hombre y de la sociedad, sino por la resultante y contradictoria vigencia del odio como el anti-valor supremo en las relaciones humanas.

Pero, usted sí conoce la realidad oculta tras la vehemente campaña de odio que ha soportado. El valor de esas acciones suyas crecerá ante la furia ciega de sus poderosos atacantes: la ciencia sin Dios, la cultura de la muerte y los destructores de la familia tradicional.

Atentamente.

-El autor es comunicador social.miguelespinop@hotmail.com

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