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22 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

Lector Opina

La mano izquierda del presidente

Ricardo Martinelli y su equipo estratégico de gobierno saben utilizar las coyunturas políticas. El planteamiento de un discurso electora...

Ricardo Martinelli y su equipo estratégico de gobierno saben utilizar las coyunturas políticas. El planteamiento de un discurso electoral de cambio, que supuso el apoyo extraordinario del pueblo, es de un perfil ideológico neo-izquierdista, por tanto, el mantener objetivamente el argumento, pasa necesariamente por la forma de gobernar que ha impuesto el Ejecutivo.

El pueblo latinoamericano, cansado de tantos vejámenes y despilfarros de gobiernos liderados por oligarquías empresariales, ha tendido su mano voluntaria a administraciones claramente identificadas como de izquierda, pero no interpretadas así, sino más bien como representantes de los derechos del pueblo.

En el caso de Panamá, el divorcio del único partido que podía vincularse hacia una forma izquierdista de representación provocó que los grupos económicos se reagruparan y conformaran una gran coalición, amparada por EUA, alianza consciente de que el juego de poder político en la Región oscila entre los derechos sociales del pueblo (izquierda) y el usufructo desmedido de los capitalistas (derecha).

Los empresarios en el poder no pueden perder de vista que el pueblo, hoy, no es rebelde por ideología, sino por sentimientos naturales propios de su realidad cotidiana, de ahí que el voto más que de identidad ideológica, es por aspiraciones colectivas. La estructura gubernamental está haciendo el tipo de gobierno que les asegure el poder después de los cinco años que culmine su primer mandato, administran un discurso de izquierda, reivindicaciones sociales, nacionalismo, derechos e intereses del pueblo; pese a ser todos partes de un sistema capitalista, que les permitió tener las riquezas que hoy ostentan.

El neo-izquierdismo no pretende estigmatizar al rico, cuyos bienes son producto del trabajo arduo y estudios, sino a los que hacen sus riquezas a costa del Erario Público y la explotación de la fuerza laboral.

Un gobierno de empresarios no puede proyectarse como la elite a favor de la oligarquía económica, pues la forma subjetiva de su administración puede ir conformando las condiciones necesarias para que el próximo gobierno sí sea uno de rostro y mente socialista; por ello quizás el péndulo ideológico de Martinelli sea jugar en distintas coyunturas ni a favor, ni en contra, mientras consolide su liderazgo para otro periodo.

No puedo criticarle al presidente proyectar intenciones socialistas siendo capitalista, más aún, si pretende erigir una lucha entre sus congéneres económicos, levantando una voz socialdemócrata contra el capitalismo salvaje de las transnacionales, lo que lo proyecta como un hombre de derecha que da crédito al contenido ideológico de la lucha de izquierda. De mantenerse así hasta el final o quizás ampliar las reivindicaciones sociales, le diría al culminar la jornada: ¡Buen trabajo, Compañero!

*Abogado.guerraluiscarlos@hotmail.com