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04 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Vuelven a la carga con el Código Minero

INGENIERO AGRÓNOMO.. Al parecer ya los empresarios mineros estimaron que la situación se ha calmado y que ya es hora de otro intento pa...

INGENIERO AGRÓNOMO.

Al parecer ya los empresarios mineros estimaron que la situación se ha calmado y que ya es hora de otro intento para imponer el Código Minero. Bueno, piensan que ya casi está resuelto el problema de la dirigencia indígena Ngäbe, con las ‘elecciones’ de los caciques ‘amigables’ con el oro.

La verdad es que lo dudo mucho. A los Ngäbe difícilmente les podrán imponer un cacique gobiernista o amigo de las empresas mineras. Y si esto ocurre, por obra y gracia del TE, difícilmente se mantendría en su puesto mucho tiempo. El pueblo Ngäbe tiene la sabiduría y el poder de la naturaleza y no toleran a los autócratas ni sus serviles.

Supuestamente se ha preparado un documento ‘concertado’ con algunos grupos indígenas y ambientalistas, para que se convierta en ley a trabes de la Asamblea Legislativa. Sin duda este documento debe contener las aspiraciones del pueblo Ngäbe sobre el respeto a su tierra y su derecho legal sobre ella. Y la de los ambientalistas que se podría resumir en una sola: la prohibición total de la minería metálica a cielo abierto. Se sospecha que la Asamblea Nacional de Diputados va a ‘desconcertar’ este acuerdo, que no es del agrado de las empresas mineras ni sus socios panameños.

Me causan sorpresa las declaraciones del titular del MICI que, debido a que se derogó el Código Minero, el MICI no puede hacer nada para detener las explotaciones mineras ilegales. Qué explicación más trespatinesca, y contradictoria: si son ilegales, como él dice... ¿por qué no puede hacer nada? ¿O no quiere hacer nada? Suena a complicidad.

Bastaría un Decreto Ministerial específico al respecto. O la simple aplicación de la norma constitucional: ARTÍCULO 116. ‘El Estado reglamentará, fiscalizará y aplicará oportunamente las medidas necesarias para garantizar que la utilización y el aprovechamiento de la fauna terrestre, fluvial y marina, así como de los bosques, tierras y aguas, se lleven a cabo racionalmente, de manera que se evite su depredación y se asegure su preservación, renovación y permanencia’.

Sin duda este es un argumento muy fútil para justificar la resurrección del Código Minero. Un argumento muy razonable serían las inversiones que los gobiernos y empresas extranjeras quieren hacer en Panamá para extraer todo su oro y cobre. Lo de la contaminación y destrucción del ambiente, según estos funcionarios, se puede resolver con mucha plata. —Miren solo lo que pasó en Japón— Ni todo el dinero del mundo podrá mitigar el daño ambiental que se ha dado. Quizás sirva para hacer hospitales para atender a los intoxicados o cancerosos, o asilos para los numerosos pensionados por incapacidad o invalidez por la contaminación de la mina, o comprar finos ataúdes para enterrar las víctimas en la tierra contaminada.

Pero lo que sí es seguro es que estos empresarios, políticos y funcionarios que promueven y se benefician directa o indirectamente con la minería tóxica, no se expondrán ni de casualidad a esta contaminación. Pero sin duda la Naturaleza les hará pagar por los muertos a su cuenta y pecados de ambición cínica, sino a ellos, a sus descendientes. Un karma inevitable.