07 de Dic de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Sector agropecuario en crisis

INGENIERO AGRÓNOMO.. V eo con suma preocupación el deterioro progresivo del sector agropecuario panameño. Esto es evidente e innegable....

INGENIERO AGRÓNOMO.

V eo con suma preocupación el deterioro progresivo del sector agropecuario panameño. Esto es evidente e innegable. Vamos a pasos acelerados a una crisis alimentaria, no solo por el encarecimiento de los alimentos, sino por la falta de estos. Es curioso, pero en las leyes económicas normales. El alto costo de los alimentos beneficiaría al productor, y lo estimularía a producir más. Pero en nuestro caso, el efecto es inverso, porque los alimentos no provienen principalmente de nuestro sector agropecuario, sino de las importaciones. Muchas de estas importaciones de alimentos vienen de países con costos de producción más bajos que Panamá, por lo que el importador los prefiere comprar a los nacionales, por ser más baratos, y venderlos más caros, con mayor ganancia. Esto tiene el efecto directo de la destrucción del agro, ya que para el productor no es rentable producir nada para el mercado nacional.

El aumento del petróleo incide directamente en el aumento de los insumos agropecuarios, por el combustible diésel, los fertilizantes, los agroquímicos. Pero el Gobierno no parece estar haciendo nada significativo al respecto. Una medida efectiva sería, por ejemplo, subsidiar el diésel al 50% del precio que está ahora. Otra, regular el precio de los insumos agropecuarios, ya que las empresas que los importan tienen ganancias exageradas.

El esfuerzo del Gobierno en gastar cientos de millones en proyectos de riego, solo beneficiará a los contratistas y los que se ganan las comisiones de estos contratos. De qué sirve tener riego para miles de hectáreas, si no es rentable producir. Al menos que se esté pensando en usar estas tierras para exportaciones, lo que no beneficia en nada a nuestra Seguridad Alimentaria, y solo beneficia a grandes empresarios que tienen acaparado este sector.

La idea de las Ferias Jumbo—Compita, no es una solución para el sector agropecuario, sino una medida populista de subsidiar algunos alimentos básicos para un sector reducido de la población. Cuando veo las enormes filas de personas que esperan dos y tres horas para comprar una bolsa de arroz, me viene a la mente la imagen de Cuba hace algunos años. Incongruente con un país capitalista, que se supone que tiene un crecimiento económico envidiable.

Aparte del hecho de que en la actualidad no tenemos una política agropecuaria o de seguridad alimenticia realista, nos enfrentamos al hecho de que la economía de nuestra alimentación se debate en un forcejeo desigual entre los empresarios—comerciantes y los productores agropecuarios. Desigual, porque los empresarios—comerciantes ponen las reglas del juego para beneficiarse de cualquier manera posible, y los productores están reducidos a casi observadores impotentes.

Sobre la famosa ‘Cadena de Frío’. Pocos saben que esta cadena de frío ya existe desde hace décadas en las grandes empresas de supermercados. Es por esto que en los grandes supermercados los alimentos son más caros, ya que esta cadena es costosa. Conociendo algo del tema, supongo que, si llega a funcionar este proyecto, solo subsidiándolo fuertemente podría competir con los supermercados. Además, ¿hacia dónde iría dirigida esta cadena? ¿Hacia las Jumboferias? ¿O hacia los grandes supermercados, que lucrarían aun más con la cadena ‘subsidiada’?

Y finalmente, un elemento negativo que se agrega a esta crisis es la poca capacidad técnica y profesional de los funcionarios encargados de resolverla. Se deben escoger mejor los encargados o responsables gubernamentales de este sector, no a profesionales sin méritos o a empresarios fracasados. Y prueba de esto son los resultados, que solo pueden ser evaluados por el costo de la canasta básica. Y el peligro de esto es que el Pueblo es pacífico y puede aguantarse todo, menos el hambre. Ya dijo Gandhi: ‘La pobreza es la peor forma de violencia, porque hace patente la injusticia’.