23 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

No te dejes manipular

ESPECIALISTA DE LA CONDUCTA HUMANA.. La manipulación se da entre amigos, enemigos, entre padres e hijos, con tu pareja hasta con tu ama...

ESPECIALISTA DE LA CONDUCTA HUMANA.

La manipulación se da entre amigos, enemigos, entre padres e hijos, con tu pareja hasta con tu amante, entre compañeros de trabajo, jefes y subalternos, en la publicidad, en los medios y, entre políticos, ni se diga. Pareciera como que si nadie estuviera exento de ella. Una persona intenta manipularte cuando te sugiere o dice lo que tienes que hacer de tal forma que se beneficie más que tú. Si la persona logra que hagas algo en contra de tu voluntad, tus principios, valores y metas, se está aprovechando de ti. La situación preocupante es cuando sientes miedo, culpa o vergüenza y sigues en ese círculo vicioso. Ten cuidado. Porque entonces, tú solito se lo estás permitiendo. Después, no te quejes.

Para que haya manipulación es necesaria una relación asimétrica entre al menos, dos personas. Es asimétrica porque uno pierde, y el otro gana. También se da el caso de que el proceso sea cíclico, que los papeles se alternen entre ambos. Las tácticas que se emplean son simples y eficaces: amenazar y criticar. El miedo, la culpa o la vergüenza que se genera hacen que a las finales caigas en las garras del especialista en este comportamiento. Pueda que no te des por enterado que el otro te está manejando a su antojo y que esta situación esté relacionada a tus valores y principios.

Los manipuladores son gente que saben usar su inteligencia, adquieren habilidades, conocimientos y aptitudes relevantes para su buen funcionamiento dentro de esta conducta. Un buen truco para detectarlos es analizar lo que sientes cuando estás con esa persona: miedo, culpa, vergüenza, inseguridad, repulsión, intenso afecto de inutilidad. Una relación normal no debe producirte emociones negativas. Si sientes alguno de estos sentimientos es hora de terminar con esa relación, porque no va a tener un final feliz. Si sigues en ella entonces pueda que estés cayendo en un sadomasoquismo. Ten cuidado, porque puedes quedar tan herido que hasta se te hace imposible renunciar a los exigencias de esa persona. Y corres el riesgo de quedarte bajo su actitud de dominio y que se produzcan en ti trastornos psicológicos y sentimientos de rabia, odio y venganza.

La asertividad es una forma abierta de comunicarse al expresar puntos de vista, ideas, y sentimientos en forma clara y precisa, sin experimentar incomodidad. Una persona se comporta asertivamente cuando defiende sus derechos sin pisotear el de los demás. Esto requiere responsabilidad por el propio bienestar con tolerancia y respeto por los puntos de vista de las personas. El que mueve sus hilos en la sombra son inmaduros para resolver los problemas de una manera creativa. No saben comportarse asertivamente y resuelven sus problemas recurriendo a la conducta de la amenaza o, mediante el sabotaje o la crítica y tienen un déficit en su habilidad social básica para desempeñarse en la vida.

Nuestra sociedad se caracteriza por una competitividad feroz en la que se habla de derechos que no se respetan. Las personas que imponen su punto de vista, sus derechos o la satisfacción de sus necesidades, empleando estrategias que generan miedo, culpa o vergüenza lo hacen sutilmente a través del enfado, la violencia verbal y física hasta solapadamente, ‘con una sonrisa en los labios’ y sin escrúpulos hacia los derechos de las otras personas. Es una estrategia muy efectiva, pero si es demasiado abierta puede verse seriamente castigada por la sociedad.

Los manipuladores cotidianos son esas personas que pasan por nuestra vida imponiéndonos su visión del mundo y su forma de hacer y sentir. Si ahora mismo echas un vistazo a tu alrededor, seguro que te encuentras alguno. El empleo de la asertividad es un buen consejero para mantenerlos a raya. No obstante, no somos asertivos, porque cuesta mucho trabajo. Es por ello, que para triunfar en esta sociedad pareciera más útil ser manipulador.

¿Es lo mismo la manipulación que el chantaje emocional? No, pero casi. Cuando la manipulación es insuficiente se recurre al chantaje emocional: ejerciendo cierto grado de poder sobre la víctima. Si el chantaje tampoco funciona, empieza a plantearse la posibilidad de emplear la agresión física.

En el fondo, todo es lo mismo: la inseguridad del manipulador y su déficit en habilidades sociales. Como te dije, emplea técnicas para resolver sus problemas basados en la agresividad activa o pasiva. Lo que debes hacer es reconocer sus pautas comunicativas más habituales. Esas frases o expresiones que deben ponerte automáticamente sobre aviso, así como sus estrategias un poco más profundas, lo que he llamado ‘sus recursos’.

Y, para terminar, sus puntos débiles. En rigor, en este punto casi no habría que decir nada, porque bastaría con escuchar lo que dice. Una vez que sepas qué es la manipulación y cómo se comporta, lo que te queda es resistir. Para afrontar las relaciones con los manipuladores cotidianos hay que seguir unas pautas que podemos sintetizar de esta forma: recurrir a todas las posibilidades que permita el sistema legal para enfrentárteles. No te empeñes en intentar cambiarles. Son así, y punto. Ten siempre presente la posibilidad de romper la relación en el caso en que sea necesario. Si, con estas recomendaciones, no logras quitártelos de encima, entonces, no solo estaríamos hablando de sadomasoquismo, sino de una figura llamada marioneta. Está de más, explicártelo.