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03 de Dec de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Lus an bellum

La primera vez que escuché en Derecho Internacional sobre la guerra justa pensé que eso era un disparate, porque todas las guerras eran ...

La primera vez que escuché en Derecho Internacional sobre la guerra justa pensé que eso era un disparate, porque todas las guerras eran injustas. Aunque se trate de una invasión territorial o de una conflagración. Más adelante supe que aquello fue una iniciativa de teólogos y juristas católicos, con el ánimo de regular el derecho a la guerra y lo que corre después, siguió siendo para mí otro dislate jurídico.

Santo Tomás de Aquino consideró que la Guerra Justa se desprendía de tres condiciones, la primera es que lo debe decidir la autoridad de quien gobierne con la directriz de defender el bien público. Para la segunda condición, la guerra debía tener causa justa. Se ataca porque hay justificación, al vengar injurias, atropellos o se han tomado posiciones que pertenecen al que actúa. La tercera condición es que exista una recta intención de promover el bien o evitar el mal (hay que ver de qué lado).

Como ocurrió con la conquista, el religioso Bartolomé de las Casas trató de salvar el alma a lo indios (originarios), pero violaron y asesinaron a mansalva, destruyeron aupados por la avaricia y cargaron con todo el oro posible, pero nos dejaron el resentimiento.

Llevamos mucho tiempo en guerra injusta para buscar justicia. México, dio la batalla en Chiapas (Uno de los estados más pobres) desde 1990, cuando nace el Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Ahora se devasta por el narcotráfico. A diario se encuentran centenares de muertos de forma violenta. Tenemos que Fidel Castro y su guerrilla sublevada contra el dictador Fulgencio Batista, lograron tomar el poder en Cuba en 1959.

San Salvador, Honduras, Guatemala y Nicaragua, esta última, allá por los años de 1927—1933, el nicaragüense Augusto C. Sandino enfrentó a Estados Unidos, en un intento por enfrentar a una guerrilla, con una elocuente derrota estadounidense; Colombia, Perú, ahora por los años 1980, comenzaron en las ciudades y los barrios, ataques sangrientos por parte del grupo terrorista de carácter maoísta Sendero Luminoso, liderizado por el inolvidable señor presidente Abimael Guzmán, con el primer anillo de seguridad compuesto por mujeres. Ninguno de los mencionados se ha salvado de revueltas sangrientas. Tenemos a las FARC, y su batalla de guerra de guerrillas. El argentino Ernesto ‘Che’ Guevara, asesinado en 1967 en Bolivia, donde trató de establecer un foco guerrillero.

El enemigo que aparece y desaparece en cualquier momento del día o la noche, hostiga en terreno enemigo de manera sorpresiva con la guerra de guerrillas como táctica militar, lo que incluye la voladura de infraestructura como puente, represas, oleoductos. Sus componentes irregulares se pueden desplazar y ocultar rápidamente en lugares de difícil acceso. La primera guerra de guerrilla ocurre en España, donde ya se practicaba 400 años antes de Cristo. Lo de Robin Hood y Juan sin Tierras se refiere a las guerrillas.

La crueldad desatada por los irregulares es de toda naturaleza y no se pueden excluir grupos como los paramilitares, que se han destacado por su sanguinaria actividad. Hay historias multiplicadas de la masacre de campesinos supuestamente adeptos a la guerrilla. Estos agricultores, muchos analfabetos, negocian sus reducidos producto en ese miserable comercio, pero pagaban con la vida tal osadía. Hay acuerdos internacionales para evitar que les disparen en el aire a los que caen en paracaídas, que se lancen bombas de racimo, o mariposas, porque se abren y se convierten en pequeñas bombas. Otro asunto son los artefactos incendiarios, minas que matan o mutilan a centenares de inocentes. En Chile desde 1960, aparece el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y a mediados de los años 1970 y 1980 con el brazo armado del Partido Comunista Chileno, denominado Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), intentaron derrocar la dictadura de derecha del mal recordado general Augusto Pinochet.

Hay situaciones muy duras cuando la guerrilla se realiza en sectores rurales o urbanos, no se exime el terrorismo. Debemos recordar los tiempos de Pablo Escobar y las explosiones que ocurrían en la ciudad a cada momento. Lo mismo que con el sendero luminoso en Perú, como muchos recordarán. La zozobra en que se vive es muy grande, por eso las decisiones que se toman deben ser drásticas por la naturaleza del conflicto. Uno de los asuntos que más daña es el narcotráfico, preferido por los guerrilleros antes de asaltar un banco o comercio. Tenemos otro ejemplo en Uruguay con el grupo MLN (Tupamaros), militarmente desarticulado antes del Golpe de Estado.

Finalmente en Colombia, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), son la guerrilla más antigua y numerosa de América Latina. Uno de los negocios mejor visto son los rehenes, que se tienen por muchas razones. Para intercambiar prisioneros, para cobrar por la liberación y para protegerse de las bombas del ejército, que supuestamente en esa guerra justa se debe abstener de lanzarles bombas si con ellos están compañeros secuestrados. Lo ocurrido con la muerte de los retenidos fue una operación defensiva ante el ataque. No los podían liberar, porque se convertía en un triunfo del ejército; no se los podían llevar, porque era imposible en el momento que los atacaban. Este es un crimen de los dos bandos, porque los iban a liberar. No es justo que mueran personas por la insensatez y menos por la guerra. Hay que dialogar, hay que buscar salida en especial, por los que gobiernan, por el pobre resultado que ofrecen.

ABOGADO Y PROFESOR.