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24 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Conducta humana y Memoria del Mundo

Este año la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura) celebra 20 años del establecimiento ...

Este año la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura) celebra 20 años del establecimiento del Programa Memoria del Mundo (Memory of the World), lanzado en 1992 con la intención de ‘... preservar y permitir el acceso al patrimonio documental albergado en bibliotecas, archivos y museos como símbolo de la ‘memoria’ de la Humanidad’.

Conforme lo establecido por la UNESCO, la misión principal del Programa Memoria del Mundo, ‘consiste en facilitar la preservación del patrimonio documental mundial a través de las técnicas más apropiadas, contribuir al acceso universal al patrimonio documental y elevar la conciencia a nivel mundial sobre la existencia e importancia del patrimonio documental’.

A 20 años de creado, y a pesar de su éxito alrededor del mundo, en la Conferencia de celebración, llevada a cabo en Polonia en el mes de abril pasado, se reconoció la necesidad de mayor difusión y dotación de recursos para el continuo desarrollo del mismo. La página web del programa señala que se cuenta con 245 inscripciones en el Registro de la Memoria del Mundo y cada año aumenta el número de nominaciones. Entre estos cuentan: La Colección Bašagic de manuscritos islámicos, patrimonio documental propuesto por Eslovaquia y recomendado para su inclusión en el Registro de la Memoria del Mundo en 1997; la Biblioteca de Beato Renano, presentado por Francia y recomendado para su inclusión en 2011; el Batu Bersurat Terengganu (Piedra con inscripciones de Terengganu), propuesto por Malasia y recomendado para su inclusión en 2009; la Biblioteca Palafoxiana, propuesto por México y recomendado para su inclusión en el 2005; y el Libro de bautismos de esclavos (1636-1670), patrimonio documental propuesto por República Dominicana y recomendado para su inclusión en el Registro de la Memoria del Mundo en 2009.

Sobre esta última, el registro señala que: ‘Este libro es una fuente de inestimable información sobre la forma, el carácter y otros rasgos de la esclavitud en América, y más concretamente en la República Dominicana. Ilustra un aspecto poco conocido del sistema esclavista colonial, reflejando un segmento de la transición del país de sociedad esclavista a sociedad con esclavos, o más exactamente de sociedad de esclavitud en las plantaciones a sociedad de esclavismo patriarcal. Este último concepto hizo fortuna simplemente porque no dependía del sistema de mercado mundial, antes bien servía para consolidar o asegurar la estratificación social en una sociedad ‘criolla’.’.

La semana pasada en Nueva York, la ONU inauguró su Asamblea Anual, en su versión número 67, en donde líderes de diversos países alrededor del mundo, presentaron discursos sobre la posición de sus respectivos Estados en el mundo. Al otro lado del continente, en Vancouver, Canadá, se llevó a cabo la conferencia internacional sobre ‘La Memoria del Mundo en la era digital: digitalización y preservación’, cuyo objetivo fue el de ‘analizar las principales cuestiones que afectan a la conservación del patrimonio documental digital, a fin de desarrollar estrategias que contribuyan a una mayor protección de los recursos digitales y ayudar a definir una metodología de implementación que sea adecuada, en particular, para los países en desarrollo’ y para su ’acceso permanente’.

Un poco más de 400 personas de diversos países se reunieron en esa hermosa ciudad del Pacífico Norte para escuchar, conversar e intercambiar ideas y opiniones con expertos de diversas ramas del quehacer humano, que a la vez ofrecieron sus conocimientos; y ante todo, sus preocupaciones más educadas sobre lo que representa en este Siglo XXI el reto de la preservación del legado documental de la Humanidad en su forma digital.

Temas como la Construcción de un Marco Legal para la preservación a largo plazo de los contenidos digitales; Modelos Económicos para la preservación y archivo digitales; o la Preservación de correos electrónicos (E-mails) a largo plazo (en donde se supone que el intercambio comunicativo entre personas a través de este medio puede contener información valiosa de toda índole: científica, cultural, de negocios, financieros, educativos y hasta criminales) fueron discutidos.

El Dr. E. Borglund de la Universidad de Mid Sweden expuso su teoría sobre ‘Los retos para capturar el legado híbrido’ (Challanges to capture the hybrid heritage), en donde plantea que, precisamente en este tiempo, el ser humano actúa y funciona en razón de la tecnología (el celular o el computador portátil). Por ejemplo, un criminal que planifica una actividad delictiva, lo más probable es que se asiste de la comunicación celular para alguna notificación relacionada. Igual para, el intercambio de información en casos de referencia médica para salvar vidas. ¿Cómo capturamos y preservamos la parte digital de esas intervenciones a la par de la intervención meramente humana? Ocurrencias que Borglund define como ‘hecho híbrido’, donde situaciones sociales o comunicaciones son completadas porque (y cuando) ‘la persona y el artefacto de información son vistos como una’, cada ves más con los jóvenes.

Pero independientemente de eso, en todas estas discusiones de salvar y preservar el legado digital (Bits and bytes, dijo), Borglund dejó para la reflexión la pregunta: ¿Cómo capturamos para la posteridad la conducta humana? Ningún legado humano (tecnológico en este caso) podrá ser comprendido enteramente si no se enmarca dentro del contexto en que se construyó; sin saber la conducta de nobleza sin conclusiones claras ante un reto histórico que supone la discusión en Vancouver o la miseria de los conflictos humanos que la ONU trata de resolver en Nueva York.

COMUNICADOR SOCIAL.