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27 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

‘El cuervo blanco’, un libro excepcional

El escritor colombiano Fernando Vallejo escribió la biografía novelada de su compatriota Rufino José Cuervo (1844 – 1911), alias el cuer...

El escritor colombiano Fernando Vallejo escribió la biografía novelada de su compatriota Rufino José Cuervo (1844 – 1911), alias el cuervo blanco, como un sentido homenaje a uno de los filólogos más ilustres de la lengua española.

Es el mejor retrato realizado, fruto de una inmensa investigación, del gran gramático colombiano.

Esta espléndida recreación biográfica es una obra literaria excelente, debería ser de obligada lectura a todos los estudiosos del idioma español.

El libro da inicio y finaliza en la ciudad de los muertos, en París frente al sepulcro de Cuervo. Encontró la tumba de Allan Kardec fundador de la filosofía espiritista, cuya fosa estaba cubierta de flores en un laberinto de tumbas.

Rufino José Cuervo, insigne hombre de bien, nació en Bogotá hacia 1844, murió en la más completa soledad, en una casa de salud en julio de 1911 en París.

Desde los 28 años, se dedicó a llevar a cabo la empresa más delirante de la raza hispánica, consagrando su vida a la búsqueda incansable, escudriñando fichas de los grandes escritores españoles y latinoamericanos de todos los tiempos, construye su obra magna, el diccionario de construcción de la lengua española, el compendio magistral de la historia del idioma, quedó inconcluso.

Su colega y maestro alemán August Friedrich Pott, máximo lingüista europeo, bautizó al colombiano como ‘‘el cuervo blanco’’, un ser excepcional.

Cuervo provenía de una familia que tenía esclavos. Su padre fue presidente interino de Colombia, despreciaba el poder, vendió la cervecería familiar, Colombia era una cruz, abandonó su tierra para irse a vivir a Francia con su hermano Ángel, donde acometió la gran obra de su vida.

Rufino y Ángel se instalaron en París hasta la muerte, los dos siempre juntos, no se casaron ni tuvieron hijos, para seguir juntos. Don Ángel había montado la casa con elegancia, se encargaba de todo. Su única preocupación era su hermano, al que adoraba y cuidaba para que no tuviera preocupaciones procurándole una paz monacal necesaria para dedicarse a sus trabajos. Culto, con talento artístico le encantaba París, cuando murió Ángel, en París hacia 1896, Rufino quedó deshecho con la muerte de su hermano. Su trabajo disminuyó, vivía enfermo, ya no tenía ganas de escribir. No resistía la tentación de comprar libros, de los cuales tenía la casa atestada. Tenía un sentido fino de la gramática, era escrupuloso, maniático, corregía hasta doce veces un texto en la imprenta. Apasionado bibliófilo dueño de ediciones preciosas de obras antiguas. Ferviente católico.

Era autodidacta, se atrevió a enfrentarse a la historia de la lengua española, descubre una profunda influencia del árabe sobre el español. Necesitaba conocer el origen de las voces árabes de la alquimia.

Fernando Vallejo nuevamente ataca a la iglesia, la clase política y Colombia. Es una monumental investigación de la vida y obra de Cuervo, alma del idioma español. No ha escrito un libro para todo público, sino para unos cuantos.

Ensayo comparativo sobre la historia de la gramática, confronta idiomas como latín, árabe, francés, alemán, inglés e italiano, da una lección de español a través de la historia de las palabras.

‘El cuervo blanco’, Rufino José Cuervo, era escrupuloso, devoto, maniático, corregía hasta doce veces su manuscrito, alma del idioma, no es traducible, por lo tanto Vallejo no va a permitir que lo traduzcan.

En 1951 el Instituto Caro y Cuervo retomó el trabajo inconcluso finalizando en 1994 El Diccionario de construcción y régimen de la lengua castellana, del cual salieron 8 tomos. ‘Sentí entonces que ascendía rumbo al cielo de ceniza, como un cuerpo astral que deja la materia, como un fantasma que se va. Pero no, no era yo el que ascendía, eran los cuervos los que se iban. Yo seguía arrodillado abajo ante la tumba, cargando con Colombia y llorando por él’.

Bibliografía: Fernando Vallejo, El Cuervo Blanco, Alfaguara, Colombia, 2012.

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