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21 de May de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Margaret Thatcher... Una opinión

El protagonismo de Margaret Thatcher en la esfera de la economía política mundial amerita revisión y mejor aún, debate; sobretodo ahora,...

El protagonismo de Margaret Thatcher en la esfera de la economía política mundial amerita revisión y mejor aún, debate; sobretodo ahora, cuando los efectos de esas políticas son tan evidentes. Friedrich von Hayek., de los primeros teóricos del neoliberalismo fue su mentor intelectual; su obra: ‘Camino de servidumbre’ la impactó; donde él expuso su rechazo a toda forma de intervención del Estado en la economía, por considerar tal iniciativa como promotora de totalitarismo y a la planificación como franca expresión de tiranía.

Hayek fue defensor a ultranza del libre mercado; en 1947 concertó y presidió la primera reunión de la Sociedad Mont Pelerín, en lo que constituyó uno de los primeros ‘tanques de pensamiento’, donde delinearon la estrategia de la revolución neoliberal, misma que inicialmente consistió de tres puntos básicos; la privatización de todas las empresas y servicios públicos; la desregulación de la economía, es decir, la eliminación de todas las reglas que limitaban al capital, y la apertura comercial total, dirigida a despejar el camino al libre mercado, considerado principal motor del desarrollo. Proyecto, que a mediano plazo, terminaría eliminando las barreras comerciales de todas las naciones, estableciendo así una economía mundial o globalizada, como posteriormente ocurriera.

La Sra. Thatcher, asumió el poder en 1979, en plena recesión económica, identificada como estaba, no hizo más que aplicar las directrices de su mentor, ya galardonado con el Nobel de economía. Y así, para frenar la inflación, aumentó las tasas de interés, redujo los impuestos, contrajo el gasto, recortando los presupuestos de salud, educación, transporte y servicios públicos, hasta terminar privatizando la casi totalidad de tales empresas y servicios (gas, electricidad, teléfonos, transporte, etc.,). Según tales lineamientos, las empresas con sindicatos fuertes son menos competitivas, además, a mayor desempleo mayor disponibilidad de mano de obra barata; los pobres solo demandan recursos, que significan gasto; lo procedente era eliminar gastos, por ellos suspendió la distribución gratuita de leche a los escolares; había que facilitarle dinero a los ricos, porque ellos si saben generar riquezas; de modo que acabó con los sindicatos, reprimió los alzamientos populares contra su política, disparándose el desempleo a niveles sin precedentes, situación que se mantuvo a todo lo largo de la década de los 80.

Lo grave es que a fines de los noventa, esas mismas directrices, aplicadas por Thatcher y Reagan, fueron revisadas, corregidas y aumentadas en lo que se denominó ‘consenso de Washington’, y que las instituciones financieras internacionales, Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional convirtieron en ‘recomendaciones’ que habrían de aplicar, a pie juntillas, los gobernantes de América Latina, so pena de restringirles nuevos créditos o de recibir sanciones; medidas que tradujeron resultados catastróficos; lo peor es que los efectos deletéreos del neoliberalismo continúan generando cismas sociales, a los cuales Europa no escapa, donde incluso la recesión ha comprometido la gobernabilidad, como pasa en España, Grecia, Chipre, Portugal, etc., lo cual, podría ser la factura tardía de la política devastadora de fanáticos del mercado como Hayek y de sus más destacados ejecutores como el funesto dúo integrado por Margareth Thatcher y Ronald Reagan.

Ignacio Ramonet dijo: ‘La ideología del ultraliberalismo está haciendo realidad el sueño de los libertarios que propugnaban la desaparición del Estado. En efecto: el mercado está destruyendo el Estado’. Aquí, el desmantelamiento de la institucionalidad, junto a la galopante corrupción y a su inseparable compañera, la impunidad, facilitaron el despilfarro, gracias a que el gobierno empresarial, muy diligente, aparentemente superó las expectativas del capital financiero internacional... ¿Usted qué opina?

*MÉDICO.