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27 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

¡Con amigos así, ¿quién necesita enemigos?!

Traigo a memoria la historia de mi abuelo, quien contaba que en su pueblo natal ‘La Esperanza’ crecieron tres amigos: Edwin, Cecilio y N...

Traigo a memoria la historia de mi abuelo, quien contaba que en su pueblo natal ‘La Esperanza’ crecieron tres amigos: Edwin, Cecilio y Nahúm. Estos valerosos hombres luchaban por el bien de los habitantes de ‘La Esperanza’.

Pasados los años, Edwin convoca a las autoridades locales y al pueblo, para que mediante cabildo abierto se encontraran alternativas para el progreso, seguridad y transparencia en las gestiones gubernativas. Pasado el primer cabildo, se levantaron algunos lugareños, con el fin de evitar que Edwin lograra proyectarse como un dirigente comunal, así que interfirieron todas las convocatorias subsiguientes, y hasta organizaban actividades paralelas, con el fin de dividir a la población mermando el impacto social.

Cecilio, quien vivía en la comunidad contigua llamada ‘Paso Viejo’, copia el modelo de su amigo y convoca, de la misma forma, a un cabildo abierto, lo que provocó el disgusto de Edwin, quien mediante escrito presentado, ante las autoridades, denuncia a Cecilio de mala fe y pide le sean indemnizados los gastos iniciales en los que incurrió al trasladar a las autoridades hasta esas tierras, sobre todo el pasaje y alojamiento del gobernador Roberto Callanja.

Finalmente Nahúm, que vivió la última década fuera del pueblo, a su regreso, invita a su dos amigos para unirse, como siempre, y continuar con la lucha progresista, pero ésta vez, para su sorpresa, los que antes fueron sus amigos se unieron para evitar cualquier posibilidad de convocatoria de Nahúm, de tal suerte que preferían que el pueblo de ‘La Esperanza’ quedara en el olvido del progreso o del bienestar común.

Concluyó mi abuelo diciendo: ‘El camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones, pero el camino al cielo necesita más que intenciones, necesita un corazón recto delante de Dios’. Ni Edwin ni Cecilio tuvieron corazón de amigo. ‘La amistad es pesada cuando el hombre vence a su peor enemigo ‘la codicia’, la que va de la mano de su hermano el egoísmo. Un verdadero amigo es el que lo venza y siga adelante’.

Esta historia se asemeja mucho al modelo de la clase política panameña, quienes inician con alianzas, pactos de amistad y buenas intenciones, y terminan minando, ellos mismos, lo que antes aplaudían. Son éstos que pasan por las casas de los panameños prometiendo amistad y progreso, en busca de popularidad. Aquellos que se nombran padres de la patria, padres espirituales o modelos a seguir. Personas que parecen estar en constante campaña política, llenando sus auditorios con palabrerías de buenas intenciones y frases lisonjeras, dijera mi abuelo de éstos bienhechores: ¡CON AMIGOS ASÍ, ¿QUIÉN NECESITA ENEMIGOS?!, hoy traicionan a otro y mañana a ti.

ABOGADA Y RADIOCOMENTARISTA.