09 de Ago de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Desafortunado incidente

He leído y releído los acontecimientos acaecidos en el mar, entre una embarcación de pescadores taiwanesa y una patrullera policial arma...

He leído y releído los acontecimientos acaecidos en el mar, entre una embarcación de pescadores taiwanesa y una patrullera policial armada filipina, que escenificaron un incidente trágico, que produjo una víctima fatal y la tensión entre naciones que manejan sus problemas económicos, políticos y territoriales dentro del marco de la cordialidad, y no encuentro a fuerza de la verdad, justificación alguna a ésta tragedia en el Océano Pacífico.

Sucede que el pasado el 9 de mayo del presente año, el buque pesquero Guang Da Xing N º 28, de la República de China (Taiwán), fue atacado por un barco patrullero filipino del Buró de Pesca y Recursos Acuáticos, con el saldo trágico con la muerte del pescador Hung Shi-cheng, de 65 años, además de los graves daños sufridos a la embarcación.

A todas luces la embarcación de Filipinas utilizó fuerza excesiva, lo que resultó en un daño grave a la embarcación taiwanesa, que resultó con 59 impactos de bala en el casco del barco, 45 de ellos en la cabina de la nave y lo más graves aún, el patrulla filipino se alejó sin ofrecer asistencia a la embarcación atacada, en violación del Derecho Internacional y un deber humanitario marítimo internacionalmente exigido.

Esos son los hechos claros e irrefutables. Un barco armado ataca con armas de fuego automáticas a una nave desarmada, el pesquero era 15 veces menor que la patrullera filipina, los hechos se registraron en contra del pesquero que faenaba en una zona marítima traslapada o colindante con las aguas de ambas naciones, conocida am pliamente como Zona Económica Exclusiva (ZEE) superpuestas de los dos países. No se ha encontrado pruebas de una arremetida por parte del pesquero, que ha sido el argumento de Filipinas, para disparar en ‘defensa propia’.

Lo que no acabo de entender es la postura de las autoridades responsables de Filipinas, que se han limitado a enviar sus condolencias a los familiares del fallecido taiwanés y no se vislumbra una investigación seria, que alumbre las razones por la que dispararon y un hombre perdió la vida.

De acuerdo a la Convención y la jurisprudencia pertinente del Tribunal Internacional del Derecho del Mar, han trazado el debido proceso; es decir, las acciones que puedan adoptar un Estado, para la aplicación de la ley en su zona económica exclusiva (ZEE). El párrafo 1 del artículo 73 de la Convención establece que estas se limitan a embarque, inspección, arresto y procedimiento judicial.

El apartado 3 del mismo artículo establece que los Estados costeros pueden no comprometer el castigo corporal, de la cual matar es la forma más extrema. Ya que no está permitido disparar ni matar. Lo que concluye inexorablemente que las fuerzas del orden del buque del gobierno filipino, abrieron fuego con armas automáticas a un barco de pesca indefenso, que no fue provocado y que es un acto inaceptable de violencia.

Por su parte el Gobierno de Taiwán ha exigido al Gobierno filipino presentar disculpas oficiales y el compromiso irrefutable de investigar a fondo este deceso. Además, Taipei exige a Manila ‘castigar a los funcionarios gubernamentales responsables, ofrecer la debida compensación a la familia del pescador e iniciar las negociaciones con Taiwán sobre los derechos pesqueros en las aguas de coincidencia de los dos países’ en el Océano Pacífico. Ni más ni menos y a fuerza de la justicia y la equidad, es lo menos que se espera de un buen vecino.

PERIODISTA.