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01 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Dudas y dolor por la Patria

Hoy estamos de fiesta. Día de la Bandera. Ayer, 3 de Noviembre, la Separación de Colombia, hace 110 años. Mañana, el reconocimiento a la...

Hoy estamos de fiesta. Día de la Bandera. Ayer, 3 de Noviembre, la Separación de Colombia, hace 110 años. Mañana, el reconocimiento a la población de Colón, por haber jugado un papel decisivo en la consolidación del acto separatista. No me malinterpreten por el título. Amo este país. Cuando estoy lejos de mi Panamá, se me llenan los ojos de lágrimas cuando veo mi bandera tricolor en algún lugar inesperado. O cuando suenan las notas del Himno Nacional en algún escenario, sea cantado por niños de un parvulario que apenas aprenden sus estrofas o en los escenarios mundiales, cuando algún coterráneo alcanza su sueño. Esta Tierra es parte de mí y yo de ella.

Pero me duele la Patria, porque en medio de las dianas, los desfiles, las bandas, los estudiantes y las autoridades en todo el país, y ante el hecho de que llegan a convivir entre nosotros cada año nuevos emigrantes, me perturba aceptar que muchos de los que nacieron aquí, los que han estado hace décadas y los que recién llegan, no comprenden qué hace que este Panamá sea hoy lo que es.

Dice Rubén que ‘Patria son tantas cosas bellas’. Esta Patria no solo es lo bello que me hace extrañarlo y me humedece la mirada. Para entender y quererla tienen que ir más allá de las oportunidades de llegar y poner un negocio. De sacarle un millón de dólares en el matraqueo y el juegavivo, aunque muchos solo lo vean así. Los que controlan la economía; y, en el proceso, sentir orgullo por las limosnas que se vanaglorian en darle a la población.

Esta Patria es de una dignidad que ya no percibo compartida. Se esfuma con el tiempo. Para mencionar algunos episodios, es la Patria de los que salieron a defender la dignidad nacional el 12 de diciembre de 1947 (en rechazo a los convenios Filos-Hines), los miles de compatriotas organizados en la gloriosa Federación de Estudiantes de Panamá, así como el Frente Patriótico de la Juventud, el Magisterio Panameño Unido, la Asociación Nacional de Educadores y la Unión Nacional de Mujeres, entre otras organizaciones.

Este país es, porque hace 55 años, el 3 de Noviembre de 1958, un número plural de patriotas (diputados —no como los tránsfugas de ahora—, profesores, profesionales y estudiantes) tuvieron la osadía de ingresar y recorrer las calles de la Zona del Canal, vedada a los panameños, enarbolando la bandera nacional.

El gobernador de la Zona no le prohibió el paso al primer grupo que ingresó en el área canalera; pero luego recapacitó y le impidió la entrada a un grupo posterior de panameños que intentó unirse al evento de reclamación soberana. Se dieron algunos enfrentamientos con la policía zoneíta. Impedidos de acceder a la Zona, los estudiantes agredieron las propiedades estadounidenses en la Ciudad de Panamá. Atacaron la Embajada de los Estados Unidos, en donde arriaron la bandera estadounidense para enarbolar la panameña. Hubo decenas de heridos de lado y lado y algunos panameños fueron detenidos.

Esta Patria es de los mártires del 9 de Enero de 1964, como dice Rubén en su canción y que aún gritan entre un silencio que se hace más profundo: ‘Bandera, Bandera, Bandera’ en medio de la opulencia, los rascacielos y los sobrecostos. Y esta Patria es lo que es, porque a esa gesta de Enero del 64 se sumaron cientos y cientos de panameños que, sin celulares, Twitter ni Facebook, se lanzaron a la calle y pusieron el pellejo en defensa del honor y la dignidad nacional.

Esta Patria es de los negociadores, los de todas las épocas. De los panameños que, aún laborando en la Zona del Canal bajo administración de los Estados Unidos, desde adentro, asumieron su rol de patriotas en defensa de los intereses de la Nación. Esta parte de la historia está aún por ser documentada, contada, reconocida y honrada.

El sentido de Patria y la consolidación de este país como ente independiente se debate hoy entre evidentes señales de corrupción; marcadas desventajas sociales e imposiciones de un grupo minoritario sobre el resto, en la toma de decisiones sobre las cosas del Estado; aunado a las fallas de nuestro sistema educativo, el pobre papel de los medios masivos de comunicación en el deterioro de nuestra identidad nacional y social; y la falta de políticas culturales definidas.

Hoy estamos de fiesta; pero, no solo debemos celebrar los eventos de separación e independencia. Celebremos todos aquellos acontecimientos que muchos no quieren recordar; y, los que llegan por primera vez no tienen idea de que se dieron para que esta tierra pudiera ser verdaderamente libre e independiente. El sonido de la caja registradora, como decía Omar Torrijos, es lo que nos guía por los senderos del futuro. A los muchachos solo se les habla de país de ‘primer mundo’, desarrollo tecnológico e innovación. Hay quienes seriamente quieren desaparecer el pasado.

Me duele y tengo dudas, serias dudas, de que podamos recobrar ese sentido de pertenencia patriótica, más allá del fútbol y la Marea Roja. Y todos los sentimiento y las entregas por la dignidad nacional; las realizadas a lo largo del siglo XX: en 1947, las de 1958, las del 9 de Enero de 1964. No me malinterpreten: amo esta Patria y quiero que sea fuerte y productiva para todos y con la dignidad de su historia.

COMUNICADOR SOCIAL.