En el año 2020, cinco niñas se convirtieron en madres por segunda ocasión

Cifras de la Contraloría detallan que en el 2020 unas 392 niñas menores de 14 años concibieron su primer hijo. En los últimos 16 años, unas 305 menores que cambiaron sus muñecas por la difícil tarea de ser madres, tuvieron un segundo hijo antes de cumplir los 15 años
En el año 2020, cinco niñas se convirtieron en madres por segunda ocasión

Unas 392 niñas menores de 14 años dejaron los juegos infantiles para convertirse en madres en el 2020.

Estos casos esconden abusos y una dinámica familiar disfuncional vista por ellas como algo normal. La Ley de educación sexual continúa pendiente.

Esa realidad que vive Panamá se ve reflejada en los datos publicados por la Contraloría General de la República, a través del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC).Las cifras corresponden a los registros administrativos de las instalaciones de salud pública (Ministerio de Salud y Caja de Seguro Social), clínicas privadas y oficinas del Registro Civil (Tribunal Electoral).

El caso más reciente es el de una niña de ocho años violada y que está en su semana 25 de gestación. El abusador está detenido y ya se le imputó cargos por violación desde el mes de diciembre.

En el año 2020, cinco niñas se convirtieron en madres por segunda ocasión

En los últimos 16 años, unas 305 menores que cambiaron sus muñecas por la difícil tarea de ser madres, tuvieron un segundo hijo antes de cumplir los 15 años. Solo en el 2020, el año del inicio de la pandemia, cinco niñas concibieron su segundo hijo y una su tercero.

La tasa de fecundidad general reveló que en el país hubo 64.1 nacimientos vivos por cada mil mujeres en edad fértil, al comparar los datos con el año anterior, se observó una disminución de 4.5%; en cambio, la tasa global de fecundidad establece una razón de 2.1 hijos por cada mujer, indicador que disminuyó 4.4% para el 2020. Con relación a la edad de la madre, el 15.9% de los nacidos vivos corresponden a madres menores de 20 años, y para los distritos de Panamá y San Miguelito, 2.8% y 0.8% respectivamente.

Según la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud, las niñas sin educación o con educación primaria tienen mayor posibilidad de quedar embarazadas que las adolescentes con más educación secundaria. De la misma manera, la probabilidad de empezar a concebir hijos es entre tres y cuatro veces mayor en las adolescentes. Las niñas indígenas, en particular en áreas rurales, también tienen más posibilidades de quedar embarazadas. Muchas de las niñas que quedan embarazadas deben abandonar los estudios, lo que tiene un impacto a largo plazo en sus oportunidades de educación y de empleo, así como en su seguridad financiera y habilidad para participar en la vida pública y política. Como resultado, las madres adolescentes son más vulnerables a la pobreza y a la exclusión social.

Los datos de la Contraloría detallan que 165 niñas que se convirtieron en madres en el 2020 cursaban estudios de pre media (7° a 9° grado) y 165 tenían algún grado de primaria. De las cinco madres que tuvieron su segundo hijo dos tenían algún grado de primaria y tres estudiaban en la premedia.

En el año 2020, cinco niñas se convirtieron en madres por segunda ocasión

Las cifras detallan que 229 niñas estaban solteras y 162 estaban unidas. La mayor cifra se registra en la comarca Ngäbe Buglé con 67 niñas unidas.

Al ver la edad de los hombres que embarazaron a las niñas menores de 15 años, según los datos de la Contraloría, 80 hombres tenían menos de 20 años. Entre las edades de 20 a 49 se tiene un registro de 91 hombres. Sin embargo, la Contraloría no pudo determinar la edad de 221 hombres que embarazaron a las niñas de menos de 14 años.

Entre los años 2014 y 2018, las cifras detallan que unas 86 niñas con menos de 15 años concibieron su segundo hijo. En 2014, unas 22 niñas fueron madres por segunda ocasión y en 2018 la cifra se redujo a la mitad, con 11 menores.

El Código Penal de Panamá en el artículo 174 establece que aun cuando no medie violencia o intimidación con una persona que tenga menos de 14 años de edad, el abusador podrá pagar de 12 a 18 años de prisión.

América Latina y el Caribe continúan siendo las subregiones con la segunda tasa más alta en el mundo de embarazos adolescentes, señala un informe publicado en el 2018 por la Organización Panamericana de la Salud /Organización Mundial de la Salud (OPS /OMS), UNICEF y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

El reporte plantea una serie de recomendaciones para reducir el embarazo adolescente, que van desde apoyar programas multisectoriales de prevención que trabajen con los grupos más vulnerables, hasta un mayor acceso a métodos anticonceptivos y educación sexual, entre otros.

El Ministerio de Educación (Meduca) entregará este 2022 las guías de educación sexual. Serán distribuidas 43,000 guías a nivel nacional, como parte del material educativo para el año escolar 2022.

Se confeccionaron cinco guías didácticas al facilitador del programa de Educación en la Sexualidad y Afectividad (personas de gabinetes psicopedagógicos, profesores de orientación, docentes y maestros), para ser implementadas con alumnos de primaria, premedia, media, adolescentes embarazadas y padres de familias o acudientes.

El objetivo de las guías es brindar a los niños, niñas y adolescentes, padres de familia o acudientes, información y orientación en materia de sexualidad y afectividad para la promoción de su salud física y mental y el desarrollo de una sexualidad saludable, adecuada para su nivel de madurez, basado en el respeto a la dignidad humana, los valores y las habilidades para la vida.

De acuerdo con el último reporte de la oficina para América Latina y el Caribe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) reportó para Panamá una tasa de 67.2 en adolescentes de 15 a 19 años, correspondiente al año 2019.

El embarazo en la adolescencia está vinculado a la pobreza y a la reproducción de las desigualdades sociales, a la vez refleja situaciones de violencia sexual y abuso, y la maternidad temprana se vincula a las dificultades para conformar un ambiente hogareño protector y estimulante para los hijos.

Lo Nuevo