La industria del concreto en Panamá se prepara para un año de recuperación en 2026, con expectativas de crecimiento moderado y un renovado impulso gracias...
- 20/10/2009 02:00
PANAMÁ. En la edición del 8 de abril de 1963, La Estrella de Panamá publicaba la nota siguiente: “Científico panameño realiza investigaciones biológicas”. La parte resaltada de la noticia era: El problema de la división celular no ha sido resuelto, pero varios pasos se han iniciado en tratar de resolver el porqué de la división. El cáncer, por ejemplo, es la división, digamos anormal e incontrolable. Si el mecanismo de la división fuera conocido, entonces la división sería controlada y probablemente serían efectivos los tratamientos contra el cáncer llegarían a ser una realidad.
El 5 de octubre de 2009, el Instituto Karolinska de Suecia, que otorga los premios Nobel, refiéndose al de Medicina, que merecían los científicos Elizabeth H. Blackburn, australiana; y los estadounidenses Carol Creider y Jack W. Szostak. Los telómeros ya fueron descubiertos en la década de 1930 por los estadounidenses Hermann Joseph Muller y Bárbara McClintock, que ganarían el Nobel de Medicina en 1946 y 1983, respectivamente. En la década de 1950, los científicos comenzaron a comprender cómo se copiaban los genes, pero no lograron descifrar el proceso de división celular, hubo que esperar tres décadas más. Estudiando los cromosomas de la tetrahymena , un organismo ciliado unicelular, Blackburn identificó una secuencia de ADN que se repetía varias veces en los extremos de los cromosomas.
Sobre la inconclusión de las investigaciones, agregaban “ los descubrimientos han añadido una nueva dimensión para la comprensión de la célula, han arrojado luz sobre los mecanismos de enfermedades y han estimulado el desarrollo de potenciales y nuevas terapias para curar enfermedades”.
La decisión de los suecos pasa desapercibida en Panamá, salvo para el científico panameño en reposo, Ramón Antonio Ehrman, de 69 años, quien cada año para este tiempo se interesa por conocer el nuevo descubrimiento. La sorpresa fue grande, y lo llevó a desempolvar los estudios que hace 46 años inició en el Boston College, junto a tres científicos estadounidenses. El objetivo era buscar el porqué de la división celular anormal, que produce el cáncer y el envejecimiento.
“El que resuelve este problema tiene resuelto el problema del cáncer”, destaca el científico panameño que está dispuesto a retomar
el camino de la investigación, ahora en suelo panameño.
En los estudios publicados en La Estrella de Panamá se revelaba que estaba por terminar las investigaciones sobre los organismos llamados tetrahymena , y estos estudios están relacionados con los efectos de los rayos X y ultravioletas en la división sincronizada y reacciones químicas durante el proceso de esta división. El proyecto está a cargo del reverendo Guillermo Sullivan, quien encabeza el departamento de Biología del Boston College.
Como lo reconoce el profesor Ehrman, que a su regreso a Panamá en 1971, los familiares le dijeron que se iba a morir de hambre porque de la biología molecular nadie vivía, sus colegas descubrieron ese rol protector de los telómeros, así también como el rol de la enzima telomerasa en la formación de los telómeros, queda un tramo largo del camino para el descubrimiento del tratamiento efectivo del cáncer y el envejecimiento. Él, por su parte, está dispuesto a tender el puente entre sus investigaciones y las de los Nobel.